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Diversión

Sergio Scariolo, selccionador nacional de España./ FIBA Europe

Siempre he pensado que divertirse es uno de los motores mayúsculos de la actividad humana, uno de los más importantes y de los más efectivos. Sí, estaremos de acuerdo en que el esfuerzo, el sacrificio, la superación y la realización personal ponen alto el listón y son siempre lo primero que se comenta cuando uno triunfa y le preguntan qué es lo que le ha llevado hasta ese punto. Nunca se citan la diversión, o la suerte, dispares ejemplos de que no todo en la vida depende del esfuerzo que le pongas a los asuntos en los que te ves inmerso. Está claro que en el deporte hay casos en los que esta máxima no se cumple en absoluto, y no hay más que ver lo bien que se lo pasan los corredores de fondo, aquellos que deciden hacer una maratón o las caras de los ciclistas que se enfrentan al Angliru. Son caras más cercanas a las de un cólico renal que a las de una cita con January Jones, pero aquí estamos hablando de baloncesto, y ayer la selección española de baloncesto, capitaneada por Navarro, se divirtió. Y mucho. También es verdad que hay quien se divierte leyendo un ensayo sobre macroeconomía y hay quien lo hace viendo una película de Chuck Norris.

Mucha gente ha criticado a Sergio Scariolo porque se ha tendido a compararle con Pepu Hernández, un tipo que fomentaba el buen rollo dentro del vestuario y que era casi uno más de la piña de jugadores que se había formado en torno a la generación de los 80 y a sus predecesores. Por eso el día que falló Pau, nadie se amilanó ante Grecia. Había grupo, y esa es la herencia del estudiantil. Scariolo no sonríe casi nunca. Dudo que juegue a la pocha después de comer y nunca pierde su posición. Es consciente de que tiene entre manos a los mejores jugadores de la historia del baloncesto español y asume su condición de reo: si triunfa, lo hace por sus jugadores. Si fracasa, lo hace por su culpa. Tiene una pose diferente, mucho más cercana a lo profesional que a lo personal. Pero ayer, en un partido en el que había casi más jugadores NBA que del resto del mundo, Scariolo dejó que sus jugadores mostraran lo que llevaban dentro. Felipón levantó la copa, Pau se abrazó a Ibaka, Rudy subió a quitar las redes, Calderón le atusó el flequillo a Ricky varias veces y Navarro… Navarro se lo pasó de narices. Por eso somos campeones de Europa. Y Scariolo, de verdad, que yo lo vi, se rió.

@ssmenendez

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Fecha | 20.09.2011 12:42

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