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Doble rasero

Venía hoy con la disposición de hablar largo y tendido de la serie Thunder-San Antonio, del excelso cuarto partido de Serge Ibaka, de las lecciones magistrales de Tony Parker en los dos primeros partidos, del recuperado Sefolosha, de la defensa de los Thunder y la cara de Popovich en las dos derrotas tejanas. Pero un ejercicio de extrapolación me ha llevado a pensar qué pasaría en la NBA si en una ronda de playoff aparecieran los dueños de la franquicia rajando a “tuti plen” de árbitros, directivos, directores de arbitraje y, en general de todo lo que se menea. Impensable

Nos hemos despachado una serie de semifinales en la Liga Endesa espectacular como ha sido la del Real Madrid-Caja Laboral, más pendiente del verbo que del parqué. El resultado ríos de tinta, minutos de radio y televisión por encima de la media. Hace ya varios años que el share de pantalla de Teledeporte no se acercaba ni de lejos al 8%. Esta eliminatoria lo ha logrado, lo que me lleva a pensar que el calentón dialéctico vende. Otra cosa es que nos guste.

Sin embargo, deja daños colaterales y particularmente creo debe abrir un debate en nuestro baloncesto. ¿Os imagináis a David Stern poniendo paz entre Josean Querejeta -presidente del Caja Laboral- y Juan Carlos Sánchez, responsable del basket blanco? ¿Y multándoles por sus declaraciones? ¿Quián saca la cara por los árbitros? Y el responsable de los mismos ¿queda reducido a muñeco de pim pam pum?

Quede claro que me parece absolutamente legítimo reclamar igualdad de criterio arbitral. Otra cosa es cómo se lleve a cabo esa reclamación. Y sobre todo no me parece de recibo usar a un colectivo como arma arrojadiza. Se nos llena la boca cuando reclamamos profesionalidad en el arbitraje e inclusive nos parece de lo más normal los palos personales a los árbitros porque “va en su sueldo” dicen algunos. ¿Y dónde está el límite? No todo, al menos creo yo, debe ir en su sueldo. No puede tener ningún precio saber que un error en un partido es más caro que otro porque tal o cual equipo no va a dejar que hagas tu labor en el futuro. La “nevera” por tiempo determinado y público debería ser suficiente.

Florentino Pérez y Joseán Querejeta, en primer plano, más atrás, Alberto Herreros y Juan Carlos Sánchez./ ACBPHOTO - ANGEL MARTINEZ

La sensación que nos queda después de este playoff es que a los árbitros se les puede poner a los pies de los caballos rozando el cinismo y hasta el esperpento en las declaraciones y si se tercia alimentar fantasmas a base de los anteriores empleos de un director de arbitraje. Impresentable.

Echo de menos una defensa pública a quien le corresponda de sus chicos los árbitros. Una declaración de independencia. Si, como suena. Ilusos seríamos si creyéramos que los dirigentes de nuestros clubes no tienen sus preferencias por uno u otro árbitro. Traspasar la raya y vetar en función de resultados no es desgraciadamente producto de nuestra calenturienta imaginación. El error desde luego sería de quien lo permitiera

Y mientras los dirigentes ¿se van de rositas? ¿Doble rasero?

Probablemente de manera pública no habrá un solo reproche ni a uno ni a otro. En petit comité es posible que si. ¿Y nos enteraremos de ello? No formulo esta pregunta desde el punto de vista del periodista, sino del aficionado que se ha desayunado esta pasada semana un café acompañado de porras dialécticas.

La NBA en estas cosas es implacable. Aquí deberia ser igual y, si es necesario, dotar a la competición de un órgano sancionador que no parezca una entelequia como es ahora el comité correspondiente. Porque lo que parece claro es que nevera para los calentones dialécticos, de momento, no hay.

@pilarcasado

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Fecha | 04.06.2012 16:51

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