Opinión

Dwight Howard, vaya añito

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Dwight Howard./ Getty

El paso por el quirófano de Dwight Howard viene a poner punto final a un año singularmente convulso para el pívot atlantés. Sí, Superman también se hernia, a ver qué nos habíamos creído. Pero este trance, que le cuesta lo que queda de temporada y los JJ OO de Londres, culmina un añito en el que no se ha parado de hablar de él. Y no por lo deportivo, precisamente.

Porque en lo deportivo, salvo que me argumenten y demuestren lo contrario, su prestación ha sido intachable a pesar de todo el ruido alrededor. Los Magic son hoy sextos de conferencia (36-26) pero a mediados de marzo llegaron a ir terceros. Lo que pasa es que en abril llevan seis derrotas por cuatro victorias. Justo cuando ha empezado a faltar Dwight porque le dolía la espalda; justo cuando se decía que fingía estar lesionado; justo cuando se hacían públicas sus desavenencias con el entrenador, Stan Van Gudy; justo cuando había decidido quedarse hasta 2013. Cierra su hoja de servicios como máximo anotador, reboteador y recuperador de balones del equipo.

Ya en pretemporada fue uno de los principales, o más bien el gran protagonista, de los rumores de traspaso. Se habló sobre todo de los Nets, pero también de los Lakers. Y él no tuvo tapujos en manifestar públicamente su deseo de cambiar de aires. No cuajó finalmente ninguna de las tentativas, y Superman inició la temporada en Orlando, con el rendimiento arriba citado. Pero sin dejar de recordar, cada dos por tres, que no estaba a gusto y que a final de temporada optaría por convertirse en agente libre.

Por eso, hasta el crucial 15 de marzo, fecha del cierre del mercado de fichajes, su nombre estuvo constantemente en las listas de salidas y llegadas. Finalmente aceptó renovar un año más. Manifestó entonces que deseaba quedarse, “creo que tenemos una gran oportunidad de ganar y les dije que quiero estar aquí y que quiero ganar un campeonato aquí. Les dije (a los directivos) que quiero que me den esa oportunidad”. Días después se supo que la franquicia había estado a punto de aceptar una oferta de traspaso a los Lakers, a cambio de Andrew Bynum, Devin Ebanks y Steve Blake. Se supone que esa amenaza fue lo que le hizo recapacitar. Porque dicen que adonde él realmente quería irse era a New Jersey.

Alejada la posibilidad del cambio de equipo, parecía que ya la calma se iba a instaurar en Orlando. Pero nada de eso. Empezaron entonces los cruces de declaraciones entre el pívot y el entrenador, admitiendo los dos que juntos no iban ni a tomar un café al Starbucks de la esquina. Y empezaron a reprocharle falta de celo en la cancha. La necesaria cohabitación a la que apelaron directivos y medios se vino abajo cuando la espalda empezó a doler. Para algunos, pretendidamente.

Ahora se ha sabido que Howard ha de pasar por el quirófano para solucionar su problema de hernia discal. Una sencilla intervención que, sin embargo, le mantendrá apartado de la actividad durante cuatro meses. Su agente se ha apresurado a alegar que con esto despeja todas las sospechas acerca de la veracidad de su lesión. Pero bastan declaraciones categóricas de ese tipo para que salga quien opine que su situación no era tan urgente, y que ha decidido operarse justo ahora para borrarse de escenarios en los que no le apetecía nada estar. Incluido el de los Juegos. Por cierto, ya van tres bajas en el equipo de Estados Unidos. Sólo él lo sabrá.

Sea como fuere, lo único realmente cierto es que hasta la temporada que viene ya no vamos a poder disfrutar de uno de los mejores y más carismáticos, del físico más imponente de la NBA.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

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