NBA

Ejemplos a olvidar

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LeBron coloca un espectacular tapón a una bandeja de Rondo./ Getty

Siempre he considerado el deporte como un vehículo para la educación. Los valores que transmite el deporte son fundamentales en la educación integral de las personas. Los entrenadores-educadores tienen mucho que ver en este ciclo vital de los niños y adolescentes, en esas sesiones de entrenamiento en equipos de colegio o de clubes, en los partidos de competición y cada vez que todo el grupo se junta en un recinto deportivo.

Los actores del baloncesto profesional (directivos, entrenadores, árbitros y entrenadores) son parte de este circuito educativo y sus acciones u omisiones las observan jóvenes de todas las edades. Y ustedes se preguntarán, ¿este sermón a qué viene? Pues me lanzo a ello tras ver el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Este que conquistó Miami Heat.

Jóvenes y mayores hemos disfrutado de un sobrehumano LeBron James, de la calidad y excelencia de Rajon Rondo y del esfuerzo del veterano Kevin Garnett. Hemos degustado de una serie plena de emoción y calidad, pero también me he fijado en comportamientos que se alejan de los valores del deporte.

Me pareció sensacional el estratosférico tapón que LeBron le colocó a Rondo cuando se agotaba el primer cuarto del último partido, pero no me gustó nada que la estrella de los Heat (ver vídeo) observara como el base de los Celtics se la pegaba contra un cámara tras la acción defensiva y no tuviera ni el mínimo gesto de ayuda para que su contrario se levantara del parqué a la mayor brevedad. ¿Ejemplo a seguir? No.

A falta de 28 segundos para el final de este choque, Doc Rivers realizó un cambio múltiple que llevó al banquillo a sus jugadores emblemáticos. Era el mejor homenaje para un grupo de estrellas que han estado luchando hasta la extenuación. Buen detalle del técnico de los Celtics. Me quedé de piedra cuando poco después la producción de la televisión americana daba el plano de Garnett y Rondo transitando por el pasillo del American Airlines camino del vestuario sin haber finalizado el partido. Ninguno de los dos jugadores de Boston se quedaron en la pista a saludar a sus rivales. Sí lo hizo Paul Pierce. Voy a más. Me pareció una falta de respeto que Rondo le tirase la toalla al cuerpo del operador de cámara que seguía el trayecto del base hacia su refugio. ¿Patrón a reproducir? No.

En fin, que todos los profesionales deben ser conscientes que todas estas actuaciones y conductas son vistas por los más jóvenes, por unos chavales que mañana cuando salten a la pista querrán imitar ese tapón de LeBron y espero que al ver que el rival se va al suelo se dirijan a él para ofrecerle la mano y no le miren de forma altiva y, a continuación, darse la vuelta. Cuestión de valores.

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