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El alemán de los milagros

Dirk Nowitzki, clave en la victoria de los Mavs en el segundo partido de las Finales./Getty

Se desgarró un tendón en el extremo de su dedo medio izquierdo cuando intentó robarle la pelota a Chris Bosh sobre el final del primer partido. Cualquier jugador usualmente requiere entre seis y ocho semanas para recuperarse pero Dirk Nowitzki, empecinado en conquistar su primer anillo tomándose revancha de la final perdida ante los Heat en 2006, ridiculizó los plazos habituales y dos días después salió al American Airlines de Miami para afrontar el segundo partido de la final.

La producción de Nowitzki fue superlativa no solo por los 24 puntos que convirtió, los 11 rebotes que capturó y las 4 asistencias que repartió. Como estrella, figura y jugador franquicia fue fundamental para que los Mavs dieran vuelta un partido que, a falta de siete minutos para el final, perdían por quince puntos (88-73). El cierre del alemán, uno de los más grandes extranjeros de la historia NBA, fue majestuoso. Los últimos tres minutos fueron un monólogo y un show del enorme Dirk, quien convirtió los últimos nueve puntos de su equipo para la ajustada victoria por 95-93. Estando 86-90 acortó distancias con un doble, igualó el marcador con otro y adelantó a su equipo con un triplazo. Chalmers aprovechó una desatención defensiva de Kidd para empatar en 93 con un tiro desde el perímetro y dejarle solo una posesión a Dallas. Allí volvió a aparecer la figura del MVP de la temporada regular 2007: sorteó a Bosh con una finta y con una sutil bandeja decretó el 95-93 final que enmudeció a los fanáticos Heat y estableció la paridad en la serie.

Dallas será local los próximos tres juegos y tiene una oportunidad de oro para definir la serie y consagrarse por primera vez campeón de la NBA. Claro que la misión se torna sumamente complicada cuando el Big Three de Miami es el rival. Dirk Nowitzki, el hombre de los milagros, tendrá que obrar uno más para conducir a los Mavs al título y revestir sus dedos con un anillo. De su talento, su frialdad y su magia se mantiene viva la esperanza y la ilusión de la franquicia texana. Solo él es capaz de arrebatarle el título a James, Wade, Bosh y compañía.

@matiasbaldo

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Fecha | 05.06.2011 12:16

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