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El Baloncesto en los Príncipe de Asturias: alto pero breve

Sebastian Coe celebra su victoria en los 1.500 metros (JJ.OO. 1984 Los Angeles)./ Getty Images

Poco debate planteamos cuando se anuncia el Premio Nobel de Medicina, o el Príncipe de Asturias de Investigación. Algo más cuando se otorgan los de Literatura, Artes y Letras, el de la Paz… pero cuando sale el Príncipe de Asturias de los Deportes, casi todos tenemos algo que decir. Esto sucede, como un clásico, todos los años por estas fechas. Y como siempre, nunca estamos todos de acuerdo.

Este premio nació con vocación de ser universal y distinguir grandes trayectorias deportivas impregnadas de altos valores. Es decir, pretendía constituirse en una especie de Nobel del Deporte. El primero, otorgado en 1987 a Sebastian Coe, cumplía académicamente con esas premisas. Pero he aquí que un prestigioso diario monárquico arremetió contra la decisión del jurando, argumentando que cómo se podía conceder una distinción que lleva el nombre de nuestra Casa Real a un inglés, y que había deportistas españoles sobradamente cualificados que podrían haberlo recibido.

Aquella soflama pareció tener su efecto. Porque al año siguiente se lo dieron a Juan Antonio Samaranch; al siguiente, a Severiano Ballesteros; y al siguiente… a Sito Pons. En total, de 25, se han concedido 11 a deportistas o equipos españoles. Para ser un premio de ámbito universal, canta un poco, la verdad. Como si el Nobel de Literatura se lo dieran a escritores suecos un año sí y otro no. Cuidado, que sí respondieron –a mi juicio- a su intención fundacional el de Manel Estiarte o por supuesto el del Gran Seve; el de Induráin si se le hubiera concedido después de ganar los cinco Tours, y no cuando sólo llevaba uno. Pero nunca a Arantxa Sánchez Vicario antes que a Steffi Graf; a Fernando Alonso antes que a Schumacher; a Nadal sí y a Federer no. De lo de Sito Pons ya ni hablamos.

Como uno aboga y sigue creyendo, a pesar de todo, en un Príncipe de Asturias internacional y de altos vuelos, el otorgado este año a Haile Gebreselassie me parece de toda justicia. Eso sí, supongo que el año que viene recuperaremos nuestro ramalazo más provinciano. Y en vez de fallarse, volverá a fallar estrepitosamente el premio.

Pero en fin, quería yo aprovechar, ya que estamos donde estamos, para hacer una ligera reflexión. De estos 25 Príncipes de Asturias despachados desde 1987, nueve han ido al Atletismo; cuatro a tenistas; tres al Ciclismo; dos al Fútbol y otros dos a pilotos de Fórmula 1. En el capítulo de “otros” (con uno cada uno) tenemos a un golfista, a un waterpolista, un motociclista, un dirigente deportivo… y el Baloncesto. Sí, el concedido a nuestra Selección en 2006, justo unos días después de proclamarse Campeona del Mundo.

España celebra el 2006 FIBA World Championship tras derrotar a Grecia./ Getty Images

Manifestó entonces don Felipe, durante el solemne acto de entrega en el Teatro Campoamor de Oviedo, que nuestros chicos de la ÑBA habían dado “un alto ejemplo”. Alto pero breve, diríamos. Porque sólo uno de 25 parece no corresponderse mucho con la presencia, el peso específico y el seguimiento de nuestro querido deporte de la canasta, tanto en casa como desde una perspectiva internacional.

Buceo entre los finalistas de otras ediciones, sólo he podido en las de este siglo, y Pau Gasol aparece nominado dos veces a título individual, la última hace dos años. Y en 2003 estaba en la lista Michael Jordan, pero el ganador fue el Tour de Francia. No puedo decir de finalistas de las anteriores ediciones, pero el caso es que a la hora de ganarlo, en el palmarés no figuran Magic Johnson, Larry Bird o el propio Jordan, a escala mundial; ni Antonio Díaz Miguel, Epi o Corbalán, en un plano doméstico. Pero sí Lance Armstrong, Carl Lewisy Sito Pons, contra el que no tengo nada, de verdad.

Larry Bird #7, Michael Jordan #9 y Magic Johnson #15 durante los JJ.OO. de 1992./ Getty Images

Pues que cada uno opine lo que le parezca, a mí, honestamente, se me antoja que el baloncesto merecería algo más, como también otros deportes y otros deportistas que a todos nos pueden venir a la mente. Está claro que cada uno tenemos los nuestros y que es imposible hacer justicia a todos. Eso sí, una cosa es segura: desde Sebastian Coe no se lo han vuelto a dar a un inglés.

@EnriquedePablo

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Fecha | 04.09.2011 16:16

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