Cargando Cargando...

El hombre que susurraba a los caballos

Mike Woodson y Amar'e Stoudemire./ Getty Images

En el sentir complejo del aficionado Knickerbocker la costumbre suele subrayar el desastre. La tradición del equipo ilusionado antes que del resuelto, que suele acabar en mullidos sofás de autosatisfacción donde se recuesta la épica de ser de los New York Knicks. Aunque en realidad, ser de los ‘Bockers es eso, no nos engañemos. La incertidumbre y el esperar que las cosas sean distintas suele ser lo natural. Nada fuerza la esperanza hasta hacerla insoportablemente previsible. Pero esta vez no, o parece que no, ya que el que escribe es fan de los de New York, por lo que mi esperanza también puede estar disfrazada de esa épica que nos ampara.

Éramos fans empachados de promesas, desalentados y abocados al riesgo de ser de un equipo indomable. Pero en el juego de los riesgos los dados están cargados, y eso en New York pone bastante. Sin embargo parece que la lógica de un hombre que estaba cuasi escondido en una institución que abandera la impaciencia nos ha amansado cual caballo salvaje, como aquel personaje que evocó Robert Redford en la aclamada película El hombre que susurraba a los caballos.

Aquella chica deprimida por un accidente que convirtió en fiera a su caballo y que tan bien interpretó una joven Scarlett Johansson, podría ser el fiel reflejo del sentir complejo del aficionado. Ella se mostraba cansada por la costumbre de ver incumplidas las promesas de su madre, una ejecutiva ambiciosa y pragmática que se mostraba fría ante la contrariedad de su hija, que vendía una imagen perfecta de su familia y que podría ser el espejo en el que se mira la directiva Knickerbocker. La misma que en innumerables ocasiones se contentaba con que la foto de portada fuera bonita, aunque el contenido no juntara dos ideas.

Un entrenador con prestigio, unas cuantas estrellas y un sistema de juego (si es que lo había) alegre y embaucador, era la portada de la temporada pasada. El contenido, como pudimos comprobar, pintaba el cuadro de la anarquía y la falta de rigor, algo que no suele llegar muy lejos, por muchos colores que tengas. Y entonces buscaron la alternativa honesta, casi la única que les faltaba por probar, como aquella madre. Y llegó él, Mike Woodson, mi Robert Redford particular, susurrador de caballos. Algunos nos conformábamos con ver algo de pelea y sudor en esas camisetas, algo de tenacidad, y lo tuvimos. Mérito suficiente como para que le dejaran seguir haciendo.

Carmelo Anthony, Pablo Prigioni y Mike Woodson./ Getty Images

Al inicio de esta temporada él nos susurró al oído que confiáramos, y al principio, tras múltiples caídas anteriores, el escepticismo decoró nuestras ilusiones. Ni Scarlett, ni su madre, ni probablemente cualquiera que viera la película confiaba en aquel Robert Redford con aroma de gurú y con una práctica un tanto ancestral. Pero como se demostró al final, el susurrador de caballos sabía lo que estaba haciendo, como Woodson, que sin aroma de gurú se ocupó de que el contenido fuera coherente aparcando las portadas brillantes. Contrató jugadores casi retirados, grandes en otra época pero que en el actual eran tratados de ‘relleno’.  Soportó la mofa de los medios cuando tildaban de dinosaurios a sus fichajes y aplacó la sorpresa de los aficionados al ver que su equipo peinaba canas. Él también sabía lo que estaba haciendo, solo estaba domando al caballo con aspectos que van mucho más allá de meter la pelota por el aro. Se preocupó por la persona, no por el jugador. Se ocupó del semblante social de un vestuario ávido de un liderazgo que sus estrellas no producían, y es que esos ya se ocuparían de meter la pelota por el aro. Es más que meritorio ver que, aunque el equipo tenga una serie de tres derrotas seguidas, el grupo se protege y nadie levanta el dedo acusador.

Entrenador, domador de caballos, susurrador o como quieran llamarle, Mike Woodson nos ha demostrado que la esperanza en este juego la debe producir el sentido común, no las portadas, y que manejar la dinámica del vestuario, repartiendo roles de liderazgo de manera consecuente es algo cardinal y no lo hace cualquiera. Quizás esta práctica no brille, sea una de esas cosas que no venda, pero yo la compro a cualquier precio.

Al principio de temporada la sucesión de victorias iluminaban la ciudad, pero hoy el equipo no parece tan feroz, se da por hecho que los Miami Heat serán campeones de la Conferencia Este y que los Knicks podrán pelearla, pero que no llegarán al nivel que exige la corona. Pues bien, a mi Woodson me susurró una vez que confiara, y ahora disfruto en mi mullido sofá de autosatisfacción arropándome con la épica de ser de los ‘Bockers. Y sí, los desastres pasados nos dan derecho a ser escépticos, pensar que los dados del riesgo eran de otra época. Pero al menos disfrutemos al comprobar que hay uno ahí dentro que sabe lo que está haciendo… y que hay mucho sudor en las camisetas.

@DapMachado

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los New York Knicks

Continúa la conversación: Foro de los New York Knicks

  Compartir en Facebook
Fecha | 13.03.2013 08:53

Recomendamos