NBA

El soldado perfecto

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Serge Ibaka./ Getty Images

Un soldado se debe a su ejército en todo momento, pero su importancia aumenta en las horas bajas del batallón. Cuando la guerra estaba prácticamente perdida y Oklahoma City Thunder volvía a estar con pie y medio fuera de los playoffs, en un gesto épico que recuerda (siempre con respeto) a otras grandes gestas como la de Isaiah Thomas contra Los Angeles Lakers en las Finales de 1988, apareció Serge Ibaka. Cual rayo de esperanza para el Thunder, el congoleño llegó como un oasis en medio de un desierto. Con dolor pero sin miedo, Ibaka creyó e hizo creer a sus compañeros. Hielo y rezar fueron las consignas del jugador de pasaporte español para intentar volver a una eliminatoria de la que había quedado descartado por los médicos e incluso por su propio entrenador. “Un milagro, rezaba el jugador.

La teoría de la conspiración planea sobre la lesión del ala-pívot. ¿Habrán exagerado sus problemas físicos para convertirle en un revulsivo? Sea cuál sea la respuesta, es lo que han conseguido. El Thunder jugó el tercer partido de las finales de conferencia con otro aire totalmente distinto. Bien plantados en defensa, mejor circulación de balón y un gran trabajo en la pintura. Serge es uno de los principales culpables de que sucediera esto, pero el resto del equipo también estuvo a la altura con la incursión de Reggie Jackson en el 5 inicial. Cuando Oklahoma City parecía tenerlo todo perdido, su mejor jugador en defensa volvió para apaciguar al ejército ofensivo de San Antonio Spurs, que había anotado una media de 60 puntos por encuentro en la pintura y que redujo sus guarismos hasta los 38 con la sola presencia del jugador con pasaporte español.

Sus números fueron buenos (15 puntos, 7 rebotes, 4 tapones con 6/7 en tiros de campo), pero tampoco estratosféricos. Sin embargo, su trabajo fue mucho más motivador y emocional. ‘Air Congo’ puede convertirse en el quebradero de cabeza de Gregg Popovich para el resto de partidos. San Antonio es el mejor equipo tácticamente de toda la competición, pero aunque digan que habían preparado la eliminatoria como si jugara Ibaka porque no creían su lesión, no esperaban una vuelta tan temprana y al nivel en que lo hizo.

En la guerra siempre hay altibajos, pero hay soldados que desean salir de la enfermería aunque sea con una pierna (literalmente) por muy heridos que estén. Todo por unos colores. Dejarse la piel y la vida en el campo. Actitud de luchador. Actitud de campeón.

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