Opinión

El verano de nuestras vidas

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Mason Plumlee./ Getty Images

Hay momentos en las vidas de los deportistas de élite que resultan clave en el desarrollo de sus carreras. Estos puntos de inflexión pueden resultar positivos o negativos. Los segundos es evidente que pueden llegar en forma de lesión o de ostracismo pero hoy me gustaría centrarme en lo que puede suponer el periodo estival en la carrera de un profesional, centrándome en el caso de dos pivots.

El verano de 2006 supuso un punto y aparte en la carrera de Marc Gasol. En aquellos años, el español aún buscaba su sitio en el baloncesto y pocos podían siquiera entrever el futuro que le esperaba al de Barcelona. Hoy, asentado como uno de los mejores centers de la NBA y liderando a Memphis Grizzlies, seguro que recuerda aquel verano en el que entró de refilón en la lista del seleccionador Pepu Hernández para el Mundial de Japón. La historia de ‘Big Spain’ es conocida por todos pero desde aquel verano todo fue diferente para él.

Este año también hemos asistido a una Copa del Mundo y nadie podía imaginar en mayo que Mason Plumlee formaría parte de la selección campeona, pero una serie de bajas en el combinado USA, el miedo al juego interior de España y el buen trabajo realizado por el ex de Duke, acabaron convenciendo a ‘Coach K’ de la idoneidad de incorporarlo al equipo. Hasta el momento el jugador de Brooklyn Nets no ha explotado y sus números continúan siendo discretos pero tiene años por delante para demostrar su valía y aprovechar lo adquirido en este periodo.

Evidentemente no quiero poner ambos casos al mismo nivel y tal vez el jugador de Brooklyn  nunca llegue a alcanzar un estatus similar al del pívot español pero creo que a partir de lo sucedido este verano, Plumlee dará un paso adelante y se confirmará como un jugador correcto dentro del universo NBA, siempre que se gane la confianza de su técnico.

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