NBA

El viento sopla por el Oeste

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Russell Westbrook./ Getty

Ya viene siendo habitual en la NBA el desequilibrio de poderes entre las conferencias. Desde hace 16 temporadas el octavo equipo del Oeste ha logrado más victorias que el octavo del Este (lockouts aparte) , jugándose la clasificación en los últimos partidos y con varios equipos en la pelea. Desde que Michael Jordan lograra su último anillo en 1998 el nivel de la Conferencia Este se ha visto muy mermado. La diferencia también se refleja en los campeonatos logrados desde entonces, 11 del Oeste por solo 5 del Este.

Esta desigualdad es una losa pesada no solo para Adam Silver, sino para franquicias, jugadores, aficionados y para el deporte en general. La NBA ya lleva tiempo estudiando fórmulas para corregir el problema. Algunos propietarios como Mark Cuban ya se han pronunciado ofreciendo un cambio de cuatro equipos del Oeste por otros tantos del Este. El propio comisionado Silver ya admitió la temporada pasada que podrían eliminar las divisiones para clasificar verdaderamente a los ocho mejores equipos para playoffs.

Centrándonos en esta temporada, los movimientos realizados en verano por los equipos del Este hacían presagiar un cambio de rumbo: Pau Gasol dejaba Los Angeles Lakers para completar un proyecto ambicioso junto al recuperado Derrick Rose con Chicago Bulls; LeBron James abandonaba Miami Heat para volver a casa, Cleveland Cavaliers; Carmelo Anthony seguía en New York Knicks; Charlotte Hornets se reforzaba con Lance Stephenson; equipos como Washington Wizards o Toronto Raptors mostraban una clara progresión y siete de los diez primeros rookies del que se esperaba que fuese un gran draft fueron a parar a equipos de esta conferencia. Los resultados han mejorado, pero nada más lejos de la realidad…

Hasta 10 equipos en el Oeste logran un porcentaje del 50% de victorias, mientras que en el Este sólo 5, y los que están más cerca de lograrlohan sufrido bajas de larga duración en jugadores importantes, lo que reduce sus aspiraciones. A todo esto hay que añadirle la fuga de talento que se ha producido en las últimas semanas, donde Rajon Rondo y Josh Smith han dejado Boston Celtics y Detroit Pistons respectivamente, para ir a Dallas Mavericks y Houston Rockets.

Lo cierto es que si la NBA quiere retomar la competitividad, la emoción y el espectáculo, debe poner cartas en el asunto cuanto antes. El Este debe volver al mapa baloncestístico de Estados Unidos.

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