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Equipos Ye-Ye

Kevin Love y Blake Griffin./ Getty Images

La pasada madrugada, del 21 al 22 de enero, pude disfrutar de uno de los mejores partidos de baloncesto que he visto en los últimos tiempos. Lo esperaba con especial ilusión desde hacía días, y desde luego que no decepcionó. En este partido, no participaban ni Lakers, ni Miami Heat, ni Chicago Bulls, ni siquiera los Thunder o los Knicks. Tampoco jugaban los campeones Mavs, ni los siempre hitóricos Celtics. Al revés, los equipos que se enfrentaban tienen una historia escrita de fracaso en fracaso y de temporadas desastrosas. Jugaban Los Angeles Clippers y los Minnesota Timberwolves.

Y es que tanto los de Minneapolis como los angelinos, están empeñados en cambiar el rumbo de su historia a base de un juego rápido, vistoso y con una idea fundamental. El baloncesto es un espectáculo y así debe jugarse. Esta idea ha provocado que un partido que hace un par de años hubiese pasado desapercibido en el calendario, este año se convierta en un homenaje al baloncesto moderno. El talento y el espectáculo está al servicio del aficionado.

Doug Christie #13, Chris Webber #4, Rick Adelman, Mike Bibby #10, Vlade Divac #21 y Predrag Stojakovic #16./ Getty ImagesRick Adelman parece decidido a crear en los Wolves una segunda versión de lo que fueron aquellos Sacramento Kings de Jason Williams, y mas tarde Mike Bibby, con Chris Webber, Vlade Divac, un tal Pedja Stojakovic y compañía. Con un Kevin Love decidido a demostrar que es el mejor “4” de la competición, Darko Milicic haciendo su mejor juego desde que llegó a la NBA y una camada de jugadores jóvenes y atléticos apoyados con el campeón J.J. Barea, la progresión está asegurada. Si faltase algún ingrediente extra, tenemos a un españolito de 21 años, mandando desde el puesto de base, y dando lecciones de baloncesto como si fuese un veterano. En el debe de este equipo queda la cantidad de balones perdidos y quizás la falta de un tirador. Nada que no solucionen los años y algún buen movimiento en el mercado.

Pero si tenemos que hablar de un “equipo ye-ye” por excelencia, a día de hoy no puede ser otro que Los Angeles Clippers. El equipo dirigido por Vinny del Negro, vive por y para el espectáculo, juega por encima del aro, tanto en ataque, con los mates de Blake Griffin, como en defensa con la intimidación de gente como DeAndre Jordan. Por si fuera poco se han hecho con el mejor base de la liga, Chris Paul, y la apuesta del Del Negro de jugar con dos bases de inicio, con el mismo Paul y Chauncey Billups dota al equipo de una velocidad en transición y un movimiento de balón que no se ve desde hace mucho tiempo.

Presente y futuro de la NBA estos dos jóvenes equipos ganan adeptos noche tras noche con su manera de entender el juego, y cuando corrijan sus pequeños defectos, serán realmente temibles. Como demostraciones de lo que pueden dar, quedan el partido que los Clippers jugaron en L.A. frente a Miami, el de los Wolves en Minnesota contra Dallas, y sobretodo el que jugaron entre ellos la pasada noche. Y con un final a la altura de las circustancias. No les perdais de vista.

Ricky Rubio y Randy Foye./ Getty Images

@DiegoCL11

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Fecha | 22.01.2012 11:00

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