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Ese “extraño elemento” llamado Terry

Jason Terry, el hombre que eleva los decibelios en la cancha de los Mavs./GettyAl comienzo de la final de la NBA, Jason Terry era el centro de las críticas de muchos periodistas deportivos en Estados Unidos. Estos le exigían un mayor compromiso en el juego de Dallas Mavericks para ser su segundo referente en ataque después de Dirk Nowitzki. En las finales, Terry ni siquiera se acerca a los números del alemán. Sus promedios son de 16,2 puntos, 3,4 asistencias y un 44% en tiros de campo. Sin embargo, su aportación en los últimos instantes del cuarto y quinto partido fue decisiva para las victorias de Dallas. El base-escolta de Seattle vive una auténtica lucha con su habitual defensor, LeBron James, al que “enchufó” un triple en la cara, que apuntilló a Miami el pasado jueves. Posteriormente, “The chosen one” no dudó en elogiarle: “Hace muy buenos tiros, es muy agresivo y si juega bien es muy duro de batir. Eso es lo que ha hecho los últimos dos partidos”, afirmó James.

Terry y Nowiztki son los únicos supervivientes de la derrota en 2006 de Dallas en la final de la NBA, precisamente ante Miami. Desde entonces, Terry no ha demostrado una gran regularidad y continuidad en su juego. Su eléctrica forma de ver el basket ha hecho que en muchas ocasiones tomara decisiones precipitadas, con consecuencias negativas, en forma de tiros errados o pérdidas incomprensibles. Lo cierto es que lo imprevisible en su juego hace que se le pueda apodar como ese “extraño elemento”, sobrenombre con el que el mítico Andrés Montes bautizó a Robert Horry, experto en lanzamientos en los últimos segundos, cuando a muchos se le encoge la muñeca. Si algo ha demostrado Terry en estas finales, es que no tiene miedo por asumir la responsabilidad cuando se le exige. El norteamericano, de 33 años, sabe por su experiencia de la importancia de cada momento dentro y fuera de la cancha y por ello en los últimos tres choques disputados en Dallas, no ha parado de pedir ánimos a la afición texana, que cada partido ha abarrotado el American Airlines Center. Su jeraquía en el equipo también se demuestra en el vestuario de los Mavericks, donde es uno de los pesos pesados. “Todos sabemos que es un jugador con mucha confianza. Siempre tiene mucho que decir en el vestuario. Le encanta hablar y escucharse, tiene mucha energía” , explica Nowitzki sobre su compañero.

Gran parte del mundo del baloncesto da un mérito importante a la franquicia de Texas, que está a una sola victoria de conseguir el primer campeonato de su corta historia en la NBA. Aunque físicamente varios jugadores se encuentran al límite, su entrenador, Rick Carlisle, ha conseguido que cada jugador entienda perfectamente su rol dentro del equipo, como es el caso de Tyson Chandler, que se está curtiendo dentro de la pintura en ataque y en defensa, o el de Jason Kidd, que está aportando su experiencia en los momentos calientes. Y no nos olvidemos del factor desequilibrante de esta eliminatoria: Dirk Nowitzki. La NBA le “debe” un anillo y el alemán, en el ocaso de su carrera, no quiere dejar pasar el último tren hacia la gloria, como ya le ocurrió a otras grandes estrellas, como Elgin Baylor, John Stockton o Karl Malone, que se retiraron sin lograr un solo título de campeonato en la mejor liga de baloncesto del mundo.

@felipe_aparicio

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Fecha | 12.06.2011 11:54

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