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España: el agujero del 3

Rudy Fernandez (Portland Trailblazers)./ Getty Images

El alero parece en horas bajas. Es un puesto tan mediano como misterioso, una demarcación equidistante entre la pintura y el juego exterior, entre la melé y la artillería. El alero es un especialista de entreguerras que debe aprender a vivir en el anonimato de la transición y en la discreción de los números tibios, desempeñando las labores de enlace entre vanguardia y retaguardia. Mientras España tuvo un 3 de referencia fue un equipo campeón, sólido, tan solvente como brillante. En los dos últimos años, sin embargo, parece haber perdido esa referencia a la misma velocidad con la que perdía la invencibilidad de otros tiempos. ¿Casualidad?

El roster de la generación de los junior de oro es apabullante, la mejor selección de nuetra historia y probablemente la mejor actualmente en todo el continente europeo. Pero además de una calidad individual absolutamente diferencial (Navarro, Gasol, etc.), la España campeona de esta década tenía pegamento, comodines de versatilidad, ajuste y defensa, especialistas de lo que Ramón Trecet llama juego de tuercas y tornillos. Hablamos de Jorge Garbajosa, de Alex Mumbrú y por supuesto de Carlos Jiménez, absoluto baluarte del modelo Estudiantes y por extensión de la generosidad de Pepu Hernández. La selección campeona en Japón, subcampeona en Madrid y Oro Plata en Pekín era un derroche de calidad pero también una verdadera exhibición de fundamentos de equipo, un dechado de virtudes solidarias personificadas claramente en la actitud del capitán Jiménez, de Garbo y del afable Mambrú. La retirada u el ocaso de estos aleros -que aunque a veces operaran como cuatros, funcionaban como treses de consistencia- ha parecido traer una época en la que España parece mucho más falible, como al socaire de la individualidad en lugar de a la asociación a cinco. Los dubitativos campeonatos de Polonia 2009 y Turquía 2010 son buena prueba de ello.

El empeño de Sergio Scariolo de usar a Rudy de 3 parece un experimento con gaseosa. El momento es delicado porque por primera vez no estarán ninguno de los tres jugadores anteriormente mencionados, al tiempo que el relevo, personificado por Claver, Suárez y San Emeterio, parece no acabar de madurar. El agujero del 3 queda a las claras cuando las quinielas para el último descarte de Scariolo dan hasta para 7 candidatos (¡!) y 3 de ellos son, efectivamente, Claver, Chimpa y Saneme. Por si fuera poco todos, tanto dentro como fuera –entorno- de la selección, coinciden claramente en señalar que los que se han ido eran de tremenda importancia para el espíritu del grupo, como si de los guardianes de la pocha se tratara. Así que se junta el hambre con las ganas de comer, y la resolución del agujero del tres se antoja absolutamente esencial para el éxito de la selección española de baloncesto en el inminente Europeo de Lituania. Y es que al margen del caso particular de España, el alero y sus ministerios parecen algo encogidos en el baloncesto reciente.

@CarlosZumer

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Fecha | 17.08.2011 13:56

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