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Fiebre del sábado noche

Carmelo Anthony #7 y Tyson Chandler #6./ Getty Images

Mike Woodson decía anoche aquello de “Carmelo controla nuestro destino”. Cuatro palabras con un significado tan grande como el Madison. Un jugador criticado porque sí en muchas ocasiones y con el rol de “el malo de la película” de todos los problemas de los Knicks desde que llegara la pasada temporada. Si los Knicks perdían, era su culpa. Si ganaban era porque D’Antoni había organizado esa anarquía por la que atravesaba el equipo en ataque. Pues con D’Antoni fuera y con tipo como Woodson a los mandos de la nave (mucho más cuidadoso con la relación con los jugadores y menos egocéntrico), los neoyorquinos siguen ganando de manera lustrosa. El nuevo ejemplo es el partido frente a los Knicks.

Los Clippers y el Valencia tienen elementos comunes: buena plantilla, una ciudad volcada con el equipo y un entrenador cuestionado haga lo que haga. Una vida complicada y tensa. Un estado de nervios excesivo para Del Negro. Todas sus decisiones serán cuestionadas. Pierde contra los Hornets y gana a los Grizzlies. Dicen que le falta mando, que no sabe obtener grandes resultados de una plantilla excelente…miras demasiadas altas para que en una sola temporada los Clippers sean campeones. Hay que tener paciencia con los proyectos ganadores y con las decisiones tomadas. Siempre hay tiempo para cambiar.

Lo de los Spurs se merece una ovación eterna porque siendo un equipo madurito pero interesante no entran en las quinielas de algunos por la edad. Y más, estando esos Thunder gloriosos de físico imponente. Pero las cosas no son así. Popovich es más listo que el hambre, traza planes ingeniosos para obtener resultados excelentes y seguir sorprendiendo al mundo NBA. Nadie les esperaba y aquí están llamando a las puertas del anillo. La optimización de recursos hace que ganen a los Hornets con el brazo izquierdo atado a la espalda. Jugaron el viernes (y ganaron) a los Mavs, Duncan jugó a medio gas en New Orleans y Ginóbili descansó, los secundarios funcionaron y los Spurs demuestran en cada partido que esta temporada pueden liarla. Popovich ofrece esa garantía en los finales apretados.

El camino de los Bulls es, numéricamente, excelente y sólido. No hay ningún “pero” es ese aspecto. Sin embargo, las sensaciones no son tan buenas como para darles como favoritos absolutos. Otras temporadas ha habido equipos que tenían ese cartel pero la sombra de los Heat es alargada en el Este porque a siete partidos LeBron y compañía pueden ganar sin problemas a estos Bulls. Quizá les falte el factor “X” que puede transformarles en dioses… O quizá sea porque esta temporada puede ser maravillosa al estar tan abierta e igualada. Hay muchos candidatos para un anillo. Uno nada más.

@ICano14

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Fecha | 25.03.2012 07:51

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