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Fiebre del sábado noche (IV)

Amare Stoudemire #1, Jeremy Lin #17, Tyson Chandler #6, Iman Shumpert #21 y Carmelo Anthony #7./ Getty Images

Transcurrido algo más de un mes de competición, ya empezamos a sufrir los efectos colaterales de un “lockout”. Las ansias por tener NBA y de disfrutar de los mejores jugadores del mundo están siendo saciadas pero estamos pagando un alto precio en ciertos aspectos. El cierre patronal provocó que nunca supiéramos exactamente cuándo empezaba el show. Para el aficionado era una molestia pero para los jugadores y franquicias también. El desconocimiento de la fecha de inicio ha causado unas planificaciones físicas algo precipitadas, aparte por supuesto, del condensado calendario. Este hecho nos deja situaciones como las de la jornada del sábado. Que las diferencias en el marcador de algunos partidos sean un abismo no es cuestión de suerte. Tampoco lo es el hecho que un equipo como los Thunder pierdan de manera estrepitosa frente a los Spurs. O que Cleveland gane a Dallas. No. Habrá razones baloncestísticas, claro que sí, pero también las hay físicas y psicológicas.

Tony Parker./ Getty ImagesLos equipos no están en plenitud. Ni de juego, ni de ritmo, ni de cuerpo. El inicio de la temporada fue sobresaltado. Firmamos convenio y a jugar cuanto antes. Quince días. Los jugadores son profesionales y han llegado bien al día 25 de diciembre como se debe llegar. Pero claro, la condensación a la que hacía mención antes no estaba prevista en ninguna hoja de ruta. Para eso nadie estaba preparado. Cuatro partidos por semana, viajes, tres noches seguidas jugando…demasiados factores que alteran el físico de los atletas más privilegiados del mundo. Demasiada condensación para los jugadores.

Las fuerzas no son las mismas si se ha jugado fuera de casa o en casa. Los Lakers han visitado Utah y Denver, llevan mucho recorrido. Sus resultados también se ven afectados (ojo que si fuera una temporada normal,Mike Brown lo seguiría haciendo igual de mal)

La compresión del calendario también provoca la despedida prematura de los partidos los partidos (caso de los Bucks frente a los Bulls) o de remontaras gloriosas (como la de los Celtics frente a los Magic) El efecto “lockout” es algo con lo que nos va a tocar torear toda la temporada porque este curso es una auténtica montaña rusa de emociones.

Ningún partido se puede dar por terminado o sí. El efecto “lockout” siempre estará ahí.
Ojo que todo lo que estoy diciendo no implica que los Bulls vayan a ser peores que los Sixers. No. Los buenos equipos son buenos siempre. Con todos mermados, los buenos siguen siendo los buenos y los menos buenos… pues eso.

@ICano14

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Fecha | 05.02.2012 09:13

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