Boston Celtics

Golpe de estado de los Celtics

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Paul Pierce./ Getty Images

EL PARTIDO: Miami Heat vs Boston Celtics

MIA 90 – BOS 94 |Final de conferencia – Serie: 2-3|Estadística|

Puede estar desaparecido todo el tiempo que haga falta. Puede jugar el peor de sus partidos. Puede lanzar a canasta con unos promedios de acierto malos. Puede hacer todo lo que se os ocurra, pero a la hora de la verdad Paul Pierce es y siempre será uno de los killers más peligrosos de toda la Liga. Así pasó en el quinto partido de la serie entre los Boston Celtics y los Miami Heat. No jugó al nivel que nos tiene acostumbrados, pero cuando hizo falta… ¡BOOM! Triplazo con LeBron James defendiéndole encima y tocando su muñeca en el tiro y los Celtics con el partido prácticamente sentenciado a falta de menos de un minuto para el final. Tras esto sólo quedó dejar pasar el rosario de tiros libres e intentos de Miami de anotar para que Boston se viera, ¿quién lo diría?, con un pie en las Finales de la NBA.

Ni los 30 puntos y 13 rebotes de LeBron James ni los 27 tantos de Dwyane Wade. El juego en equipo de los Boston Celtics, además de un inagotable Kevin Garnett y una intensa segunda unidad, fue el factor más determinante para que los ‘Orgullosos Verdes’ dieran un puñetazo sobre la mesa en el American Airlines Arena y se llevasen una victoria que da la vuelta a la eliminatoria. Tercer partido consecutivo que ganan los de Boston en estas finales de Conferencia, y lo hacen coincidiendo con un mal encuentro individual de varias de sus estrellas. Entre Paul Pierce, Ray Allen y Rajon Rondo sumaron un 11/43 en tiros de campo (25.5%), pero al final Allen cumplió desde los tiros libres, Rondo se enchufó en los minutos finales y ‘The Truth’ dio la puntilla a unos Heat que visitarán el TD Garden el próximo jueves con toda la presión en sus maletas.

EL PROTAGONISTA: Kevin Garnett (Boston Celtics)

No hay ningún jugador en la toda la NBA con la mentalidad ganadora de la que hace gala Kevin Garnett, y mucho menos con sus años. El ala-pívot de los Boston Celtics demostró, una vez más, que por su cabeza no pasa otra cosa que no sea vencer a los Miami Heat y plantarse nuevamente en las Finales. El rival y el resultado ya se vería, pero la mentalidad seguiría siendo la misma. Sus 26 puntos y 11 rebotes en 35 minutos, con un 11/20 en tiros de campo, son el mejor ejemplo de que nadie estuvo más metido en el partido que el propio KG.

Fue el líder de unas tropas que, como dice el titular de esta crónica, dieron un auténtico golpe de estado en Miami. Su frase de despedida al ser entrevistado en la cancha al terminar el partido, en la que decía que todo lo que quería en ese momento era “ir a la cama a descansar”, deja claro que las fuerzas de ‘ The Kid’ pueden flaquear cuando acaba el partido, pero no cuando éste está en juego.

EL DATO:

Decían esas estadísticas que tanto gustan a los norteamericanos que, jugando juntos Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce, Boston nunca había perdido un quinto partido de playoffs. Lo decían y lo siguen diciendo, pues la victoria de los Celtics sobre los Heat cumplió con la tradición.

Ahora habrá que ver si el ‘Big Three’ de los de Boston se suma al porcentaje que dice que, en series empatadas a dos victorias, el equipo que gana el quinto partido vence en el cómputo global de la serie en el 83% de los casos.

LA IMAGEN:

Chris Bosh./ Getty Images

Chris Bosh volvió a pisar una cancha en partido oficial desde que cayó lesionado. Era un golpe moral que podría convertirse en importantísimo para Miami, pero el truco de magia le salió mal al técnico Eric Spoelstra.

El entrenador metió un conejo en la chistera y sacó una rana. El ala-pívot cumplió en los minutos que estuvo sobre el parquet, sumando 9 puntos y 7 rebotes en 14 minutos, pero no funcionó como el revulsivo que supuestamente estaba llamado a ser.

ANTONIO GIL | NEW YORK

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