Cargando Cargando...

Hola, soy Chris Mullin…

Chris Mullin (Golden State Warriors)./ Getty Images

escolta de los Warriors, y tengo problemas con el alcohol”. Así de claro y así de televisado habló uno de los mejores tiradores de la historia de la NBA para reconocer que era humano, que tenía problemas y que estaba buscando la manera de arreglarlos. La NBA es un espectáculo deportivo de primer orden. De eso no cabe ninguna duda. Los jugadores hacen lo que pueden durante el año para que sus franquicias lleguen a los playoffs, claro, pero hay varios acontecimientos que salpimentan la cadencia de la temporada regular: los playoffs, el draft… y los ingresos en el Hall of Fame, que al paso que va tendrá que ampliar sus vitrinas.

Esta semana dos grandes jugadores han llorado ante los micrófonos del maravilloso edificio de Springfield, donde John Naismith tuvo a bien crear un deporte con varias utilidades: que los altos y torpes pudieran huir del fútbol americano y que además se pudiera jugar bajo techo, dados los complicados inviernos en el norte de Estado Unidos. Al final los altos y torpes, que en aquella época llevaban el pelo lamido con raya y gafitas redondas, se rieron de los fuertes y rápidos que pasaban el invierno entre copos de nieve. A lo que vamos, dos jugadores me llamaron la atención: Dennis Rodman, del que no añadiré nada al buen post que hizo Jorge Abruñedo hace algunos días, y Chris Mullin. Hubo más nuevas incorporaciones, como la del gran Sabonis o la del verdadero revolucionario de la historia táctica del basket, Tex Winter, pero me apetecía centrarme en la extraordinaria vida de Mullin, ese ejemplo de superación y constancia que se nos dibujó ante los ojos cuando éramos chavales.

Chris Mullin en la ceremonia de introducción al Hall of Fame./ Getty Images

Mullin no era un granjero blanco grande. No es un paleto de Pick Up y plantación de maíz del sur de Indiana. Siempre se nos presentó como el contrincante perfecto de Bird en el Oeste, el tipo capaz de enganchar cualquier balón abierto y hacer una canasta rápida y sencilla. Aparentemente sencilla. Pero Mullin no era en absoluto Bird, pese a tener algunas similitudes: eran blancos (supongo que ya lo habíais visto en las fotos), no demasiado rápidos y tenían un tiro demoledor. Pero Mullin, un muchacho que creció entre vítores en Brooklyn y que estudió en la tristemente famosa Universidad de San John, admiraba a otro grande, John Havlicek. De ahí su número 17, por cierto. Los Knicks tuvieron la opción de ir a por el chaval de la ciudad, pero en el draft se decantaron por Ewing, y Mullin, que salió en el puesto 7, viajó hasta Oakland para comenzar su andadura profesional en los Golden State Warriors. Y, todo hay que decirlo, llegó en un momento no demasiado propicio: a George Karl se le diluían los problemas entre los dedos de las manos, Chris Wasburn fue suspendido por el uso de sustancias prohibidas, Mullin llegaba de la Universidad con problemas serios con el alcohol y una personalidad algo tímida como para hacer amigos rápidamente. ¿El resutado? Un alcohólico con talento (los Warriors llegaron a semifinales de conferencia) y un equipo deshecho, que tiró de psicología para montar desde abajo otro proyecto con la llegada de Don Nelson.

Don Nelson, la mitad del logro del éxito de Mullin, consigue que Mullin se desintoxique, aunque se pierda media temporada. El Mullin que vuelve es otro: ‘Así que ahora reconozco que soy un alcohólico y cada día que me levanto me miro al especjo y me digo que hoy tampoco voy a probar el alcohol’. Mullin se pierde 22 partidos pero regresa limpio y cambiado. Incluso en su posición: ahora es un escolta tirador excelente, más rápido y ligero. Las llegadas de Manute Bol, Mitch Richmond, Marciulonis y Tim Hardaway montan el backcourt con más excelencia de los últimos 20 años y los Warriors, pese a no conseguir ganar nada. El Run TMC (Tim, Mitch, Chris) jugó como los ángeles con Mullin como estrella y el áura azul y dorada de los tiempos en los que San Francisco tenía un buen equipo, y no sólo se vanagloriaba por haber sido la sede de Facebook, se fue difuminando poco a poco. Incluso por la dejadez de la franquicia, que ha sido incapaz de retirar el dorsal de Mullin, que protagonizó una de las historias de superación más interesantes del pasado reciente de la NBA.

Chris Mullin (Golden State Warriors)./ Getty Images

@ssmenendez

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los Golden State Warriors

Continúa la conversación: Foro de los Golden State Warriors

  Compartir en Facebook
Fecha | 24.08.2011 18:16

Recomendamos