Miami Heat

Independientes

el

Chris Bosh, Erik Spoelstra y Dwyane Wade./ Getty Images

El pasado, pasado está. Sin embargo, a todos nos vienen a la mente los recuerdos de los mejores tiempos. Pero uno no es feliz por lo que tiene, sino por lo que es. Evidentemente se hace duro dejar atrás un pasado glorioso, con dos títulos consecutivos de campeón de la NBA, una plantilla formada en torno a una estrella, un gran quinteto titular y los mejores suplentes. Con eso tendrá que vivir siempre Miami Heat. Con haber tenido al mejor jugador del planeta en sus filas, haber sido el mejor equipo del planeta durante dos campañas y poder disfrutar una fiesta que parecía no tener fin. En toda cabeza cabía la posibilidad de que LeBron James se marchase algún día, y con ello gran parte del festival que armó Pat Riley allá por 2010. Así sucedió, pero en vez de irse todos y dejar toda la tarea de limpieza a Erik Spoelstra, decidieron dar continuidad a un proyecto que se mantiene firme. Principalmente por los cimientos implantados en la franquicia.

Tienen el sentimiento de ser un equipo y no un compendio de jugadores que solo buscan números. La victoria por encima de todo aunque no esté LeBron. El bloque se ha mantenido pese a que muchos pusieran un pie fuera de South Beach pero retrocedieran en el último segundo. También Chris Bosh y Dwyane Wade han tomado las riendas del equipo tanto en el vestuario como en la pista. No es más que continuar la filosofía de los últimos años pero con un cambio importante: Luol Deng no es LeBron James ni mucho menos, pero algo de baloncesto sabe. Por cierto, que Spoelstra no es nada malo. Pero nada. El ‘Big Three’ tapaba unas virtudes que ahora puede sacar a la luz.

Acentuar más si cabe la defensa, seguir compartiendo el balón para buscar el mejor tiro posible pero ahora sin un jugador tan desequilibrante y con el impacto que tenía ‘King’ James. Mario Chalmers, que incluso había sido calificado como el peor base titular de la NBA, ha dejado de manosear la pelota para convertirse en un catch-and-shooter y ‘Spo’ ha delegado la dirección en Norris Cole y un Shabazz Napier que ya apuntaba maneras en el college y que ahora demuestra su valía en la NBA. De momento continúan funcionando y el contexto es favorable. Sin presión, porque se la ha llevado toda LeBron a Cleveland. El nivel de exigencia en cuanto a resultados ha bajado hasta poner el listón en playoffs. A partir de ahí, lo que llegue es bienvenido. Se ha ido el mejor jugador, cierto; pero se ha llevado también la urgencia, los focos y ha dejado cierta tranquilidad mediática. Ambiente propicio para mantenerse en la élite.

Calendario basket4us
Clasificación basket4us


SPORTYOU