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Jabari Parker. Un mormón en Chicago

Jabari Parker

No, no pudo ocurrir en otro lugar. Allí donde el viento sopla con fuerza y esculpe a los nombres del mañana.

En ese lugar donde un equipo con cuernos encandilaba a medio universo, llegaba al mundo, en marzo del ‘95, el sujeto de estas líneas. Urkel se hacía mayor y la carrera política del primer presidente negro comenzaba a gestarse.

Y sí, a mediados de mes, nacía, fruto del amor entre una pareja al sur de la ciudad, ese chiquillo que no tardaría en asombrar a propios y extraños. Jabari era el menor de una familia de cinco hermanos y, como tal, no tardaría en caer en la cuenta de lo que eso supone si además, como resulta el caso del chaval, media familia practica o practicó el deporte, en unas u otras ramas y a unos u otros niveles. Pero el crío, como a veces ocurre con los pequeños, no tardaría en demostrar sus cualidades. Con 7 años ya jugaba, y ganaba, a chicos tres cursos mayores. Deslumbraría a temprana edad y no tardó en llegar el momento en que, ese jovencísimo alero de metro noventa y tantos hiciese historia en su instituto.

Jabari ParkerEl Simeon Vocational, centro destacado en el ámbito deportivo, y por donde pasaron sus primeros días futuros profesionales, permitiría a Parker, en su año freshman, participar activamente y en partido con el equipo. Hecho que rompía con una regla de siempre en Simeon, donde gente del nombre de Nick Anderson o Derrick Rose tuvieron que esperar hasta su segundo curso de HS para debutar oficialmente.

La South Side ha sido, tradicionalmente, la zona de Chicago que más diversidad y población afroamericana aúna. Indicadores de una profunda realidad que, como es habitual, por desgracia es demasiado real.

Sonny, jugador retirado con recordada trayectoria en el college y breve paso por la NBA, fundó antes de que su último hijo naciese la Sonny Parker Youth Foundation, institución cuyo único ánimo está en la búsqueda de un mejor futuro para los chicos de las zonas problemáticas de la ciudad. Todo a través de la educación y el deporte. Pero sobre todo,  la tranquilidad y el tesón.

Es modesto. Nunca alardea de sus logros. Él me enseño todo lo que sé de baloncesto, pero no me mete tanta presión como otros”.

Palabras del chico sobre su progenitor, que eso supone precisamente.

Simplemente estoy agradecido, sé que otro chicos no tienen una figura paterna en sus vidas”.

Sonny conoció a su actual mujer en su etapa de profesional, cuando jugaba para los Warriors, en una visita a Salt Lake City. Lola, hija de emigrantes de Tonga trasladados a Utah, estudiaba en Brigham Young. Desde siempre ha llevado la religión mormona incrustada, como parte fundamental de su ser. Y aunque el respeto por parte de su marido, quien asiste regularmente a la parroquia con la familia, no haya llegado hasta la conversión, en la familia el ambiente no es difícil de palpar.

Jabari practica la oración a diario, y su fe llega tan lejos como sus brazos. Porque, como resulta evidente, no debe haber muchos negros mormones.

Sí, es un chico que ya sorprende de primeras, generando incluso una sensación de perplejidad en más de uno. “Todo el mundo cree que soy muy diferente, pero creo que es una diferencia positiva. La fe me mantiene con los pies en la tierra”.

Muy lejos de los endiosados high schoolers estrella, este chaval de la South Side no pretende que le coman la oreja contándolo lo bonito que es. En el último año de colegio les pidiese a sus padres que nunca le definieses como “bueno”.

“No quiero que me digan que soy bueno. Simplemente que estoy mejorando”.

Que Jabari es especial, efectivamente, es algo que uno no tarda en intuir. Su juego, poco apegado a los clásicos ídolos de los “teens” de hoy en día, mira al pasado. A las imágenes menos nítidas, de afros y pantalones cortos. Cuando uno le pregunta al joven por su referente, no tarda en responder. El primer nombre que sale es el de Oscar Robertson.

Tanto por su estilo inconfundible, dominante en todas las facetas y técnicamente exquisito, como por las barreras superadas a cada paso en vida, el mítico jugador de los ‘`70 constituye el mayor ejemplo a seguir para un chico que desprende ese aroma de “Old School” por cada poro de su cuerpo. Un estilo tallado a base de trabajo, actitud y vídeo del Pleistoceno.

Jabari ParkerAlero de 2.03, coordinado, fantástico técnica y mentalmente, con un lanzamiento de larga distancia demoledor a su nivel y una capacidad para repartir juego, fruto de la conciencia colectiva y la visión de pista, que marcan la diferencia allá por donde va.

Y no, no hemos hablado del físico. Aún por hacer desde este punto de vista, la mayoría de las pocas preguntas por su futuro circulan en torno al desarrollo y potencial físico, sin ser un jugador que por explosividad o fuerza física vaya a superar a su rival de forma habital.

La formación humana y mormona recibida en el hogar de los Parker ha construido los cimientos de un adolescente atípico; no sólo a causa del talento deportivo. Su madre aún recuerda, entre gusto e incredulidad, la primera conversación mantenida entre el adolescente y Mike Krzyzewski, uno de los entrenadores que desde un principio ha mostrado interés en el de Chicago.

“¿Sabes quién es este tío? Tienes que respetarle. Parecía que tú le estuvieses entrevistando”

Su hijo no había aguantado ni dos minutos al teléfono con Coach K. Sí, el entrenador con más victorias en la historia universitaria y actual técnico del equipo nacional norteamericano.

Y es que Jabari estuvo tranquilo. Quizá demasiado teniendo en cuenta el calibre de la situación.

“¿Por qué no te mostraste más entusiasmado? No te educamos en el respeto a los mayores?”

“Por favor mamá, no entres en todo este tema. Coach K no es Jesús. Solamente un ser humano”

Palabras del sujeto de estas líneas, consciente de la naturaleza del caos que vive ahora mismo. A un año y pocos meses de terminar sus años de instituto y enrolarse en algún programa universitario. Intenta no verse arrastrado por la marea de periodistas, aficionados, amistades y halagos que pueden truncar el rendimiento en la base. E incluso es él, muchacho de 16 primaveras, quien advierte en sus círculos de creerse alguien distinto porque llegue la fama.

“Te lo digo, este crío es especial. Cuando era freshman iba a los partidos de los junior y les llevaba agua al banquillo.  Las primeras veces supuse que quería dar una buena imagen, pero a día de hoy continúa haciéndolo. Tiene un gran corazón”.

Su entrenador en Simeon, Robert Smith, una de las personas que más tiempo pasa con él y mejor lo conocen dentro del mundo baloncestístico, no duda en resaltar su sencillez.

Siempre ha vivido entre lo diferente. Como parte de un todo en el que destaca y sobresale de forma casi ininterrumpida. Todo un adelantado. Si no, resulta difícil explicarse como un imberbe quinceañero sea  la figura más destacada dentro del mundo del baloncesto americano del 2011 para el comité responsable.

Tras ser nombrado “Man of the Year” por el USA Basketball en enero,  el joven recalcaría la importancia de ganar ese premio y su agradecimiento por la elección. “Muestra que tuve un buen verano a temprana edad. Agradezco que el trabajo haya tenido su recompensa”.

Jabari había representado a su país en el FIBA Américas Sub-16 celebrado en México a finales de junio, donde contribuyó en todas las facetas y lideró a un combinado que ganó con pasmosa facilidad todos sus partidos.

“No fue solo un gran jugador, junto al resto de compañeros, sino también un chico muy centrado, fácil de entrenar y ansioso por mejorar”. Palabras de Dan Showalter, miembro del cuerpo técnico de la U16 y entrenador de instituto. “Lo que más aprecio de Jabari es que entendió como tenía que jugar cada minuto, tanto en entrenamiento como en partido”.

No son los únicos elogios que recibe el juego de Parker, a quien una web especializada en los prospectos del baloncesto profesional como NBADraft define en cinco palabras “El sueño de cualquier entrenador”.

Al filo de su tercera temporada con Simeon, los Wolverines van camino de conseguir el pleno de campeonatos estatales de las últimas temporadas. Sólo han perdido un partido en lo que va de temporada, y su superioridad a la mayoría de equipos en Illinois es insultante.

De hecho, bajo la batuta de Bob Smith los de la Simeon Academy aparecen entre los mejores del país en la gran mayoría de ránkings High School, haciendo valer la presencia de nombres con futuro colegial como el alero senior Steve Taylor, reclutado por Marquette, o su compañero de generación Kendrick Nunn.

En cuanto a Parker, aún con margen temporal para tomar su decisión universitaria, tantos los centros del estado como los programas más prestigiosos ya han mostrado el interés en el, para alguno, mejor jugador del nivel de a lo largo y ancho del país.

Hasta el momento, en torno a una decena de universidades, entre ellas Illinois, DePaul, Northwestern, y las clásicas Kansas, North Carolina, Michigan State, Duke o Kentucky han formalizado el interés en forma de oferta.

Aún es pronto, y queda más de un año para que termine la etapa de la que disfruta y entre en un mundo de mayores.

Pero que nadie dude que la máquina ya empieza a moverse, y a quien busca es a un chico adolescente, de Chicago, para más señas de la South Side, y que responde al nombre de Jabari.

Y sí, el chico es mormón.

No quiten el ojo al chaval. Que este es de los buenos. Silencio, se rueda…

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Fecha | 22.03.2012 19:14

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