Si me gustan me las pongo

Dwight Howard sostiene las 'adidas Crazy Light'./ adidas

Las principales marcas de material deportivo mueven millones, crean campañas publicitarias pensando hasta en el último detalle. Nada queda a la improvisación. Pero después de todo, sus estrellas son jóvenes con otras ideas. ¿Me gustan unas zapatillas? Me las pongo.

Y sus gustos a veces no son los de la compañía que les paga. Aunque esta temporada ninguno ha llegado a los estrambóticos casos de Darryl Dawkins, que salió a jugar con una zapatilla Pony y otra Nike, o Ron Artest, que jugó un All Star con marcas distintas en cada pie, que además cambiaba en cada paso por el banquillo.

A Jason Kidd, la marca china Peak le creó una versión especial para las finales en un lujoso dorado, pero él prefiere su versión habitual. Su compañero Nowitzki juega con unas Nike Hyperdunk 2010 en un color distinto a la personalización que se anuncia, Mike Bibby con Jordans que no están a la venta y Rajon Rondo, todo un símbolo de los Celtics, se atrevió a jugar con las zapatillas de Kobe Bryant. Con Chauncey Billups ni lo intentes, lleva años jugando con las adidas Lightning Creator. Garnett tiene contrato con otra marca china, Anta, que quierevisibilidad haciendo versiones especiales en dorado o rojo. Pero deberían avisar a Garnett, que llevó la edición especial de Navidad a finales de Enero y dejó en el cajón una versión especial para su enfrentamiento con los Lakers en temporada regular. Uno que no ha jugado mucho en los Play Offs ha sido Amar’e Stoudemire, un tipo curioso al que Nike le hace personalizaciones de la Fly By, pero él prefiere jugar con un modelo que no es específico de baloncesto, la Huarache Trainer. Y fue tan insistente que Nike acabó haciéndole una versión especial en colores Knicks. Pocos casos debe haber de un jugador profesional con zapatillas personalizadas… de otro deporte. Derrick Rose tiene sus propias zapatillas con adidas. Hablo en plural porque ahora se ha instaurado la moda de que los jugadores lleven dos modelos distintos durante la temporada ¡y uno más en Play Off! Con la llegada de la fase final, adidas lanzó una campaña para las adidas Crazy Light, la zapatilla de baloncesto más ligera. Rose aparecía en ella. Jugó con ellas, se torció el tobillo y supongo que pensaría que las Crazy Light tenían algo que ver. Resultado; puedes verle en los anuncios con las Crazy Light, pero en la pista llevaba las Rose 1.5.

Mucho se habla de jugadores que estrenan zapatillas en cada partido. Incluso algunos vuelven a estrenar en la segunda mitad. Pero Kevin Durant es algo especial. Nike hace una versión especial de sus KDIII para celebrar su título de máximo anotador, que cambiaba algunos materiales. En la noche del estreno de la versión blanca (home) salta a la cancha con ellas, pero en la segunda parte prefiere volver a una versión normal.

Quizás fuera más fácil hacer como Gilbert Arenas, que se quedó sin contrato con adidas después de su “incidente pistolero”. Prefirió quedarse sin ingreso fijo y utilizar las zapatillas que quería en cada momento.

Puede que muevan millones, pero después de todo los jugadores están ahí para que el balón entre por el aro. Después de campañas publicitarias, entrevistas e inversiones millonarias, reconforta saber que unas zapatillas sólo sirven para intentar que te olvides de ellas mientras juegas.

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seizenine.blogspot.com

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Autor | Kike sz9
Fecha | 26.06.2011 16:03

Una buena decisión

Ricky Rubio, jugador de los Timberwolves./GettyAl fin se ha confirmado. Ricky Rubio jugará en el NBA la temporada que viene y creo firmemente que la decisión no puede ser más acertada. Y digo “más” refiriéndome a “cuál” es su decisión y a “cuándo la ha tomado”.

Siendo sinceros hay que reconocer que Ricky ha experimentado un frenazo preocupante en el último año, o año y medio. En el Mundial del verano pasado ya no fue él mismo, y durante esta temporada apenas se le ha visto, sus porcentajes en el tiro han bajado, reduciendo tanto sus aciertos como sus intentos, y ha terminado perdiendo el puesto de base titular del Barcelona ante la buena campaña realizada por Víctor Sada, gran base pero, que dicho con todos los respetos, no debe hacer sombra a Ricky en condiciones normales. Bajo cierto punto de vista, se podría pensar que si Rubio ha bajado sus prestaciones, lo lógico es que juegue en Europa y no en la NBA, donde hay más nivel y más exigencia. Pero esto es baloncesto y estamos hablando de Ricky Rubio.

Hablamos de un jugador anárquico, poco dado a las imposiciones tácticas de muchos entrenadores europeos y más cómodo bajo un estilo de juego rápido y sujeto a la improvisación y la fantasía, justo lo que ofrece (casi siempre) la NBA. A esto hay que añadir que los Timberwolves son un equipo algo más interesante que hace dos años. En Minnesota estarán ya deseosos de ver juntos a Ricky Rubio, a Kevin Love bajo los aros y la espectacularidad de Michael Beasley, y volver a épocas mejores, cuando el mejor Stephon Marbury y un tal Kevin Garnett ponían en pie a los aficionados “Wolves”.

Por otro lado hay que analizar el acierto de elegir marcharse ahora. El jugador, por increíble que parezca, quedándose en Europa podría acostumbrarse demasiado a ganar, aunque no juegue bien. Sin ir más lejos este año ha sido malo a nivel individual y a nivel de equipo ha ganado todas las competiciones nacionales. Es campeón de Europa, es campeón de ACB, es campeón de la Copa del Rey, etc…, y por si fuera poco, es medallista olímpico y campeón de Europa con la selección española. En 2009 no se marchó porque iba a una ciudad fría, a un equipo perdedor, y no las tenía todas consigo. Tuvo miedo de ser un caso parecido al de Sergio Rodríguez, que, con un talento increíble, tuvo demasiada prisa por marcharse, y ahora parece un jugador mucho peor que cuando se fue. Ahora, camino de los 21 años, nos encontramos con un base, con el mismo talento y explosividad que cuando fue drafteado, pero con un currículum que muchas leyendas europeas no consiguen en toda su carrera.

@DiegoCL11

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Fecha | 23.06.2011 17:03

¿Por qué eligió John Wall jugar al baloncesto?

Joh Wall (Washington Wizards) lanza el tiro inicial del partido entre los Baltimore Orioles y los Washington Nationals (MLB)./ Getty Images

La noche del viernes, antes de que empezara el partido de béisbol entre los Washington Nationals y los Baltimore Orioles, John Wall tuvo el honor de tirar el primer lanzamiento del juego. Aunque el base de los Wizards y número uno del draft pensaría por qué tenía que lanzarlo él.

Wall dejó bastante claro por qué eligió el baloncesto…

[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=usyNyn9Ang8′]

 

Es costumbre en la MLB invitar a las celebridades del país a hacer este tiro inicial, incluidas varias estrellas de nuestro deporte. Estos son algunos ejemplos:

Shaquille O’Neal

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Dwyane Wade

[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=WRqJKFAliBo’]

 

Kevin Garnett

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Pau Gasol

[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=PWieGMZACsg’]

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Fecha | 20.06.2011 18:33

Los cereales de los campeones

Ron Artest, alero de Los Angeles Lakers, tras vencer en la Finales de 2010 a Boston Celtics./ Getty Images

Wheaties es una conocida marca de cereales de desayuno en Estado Unidos que ha llegado a convertirse en un icono cultural del deporte americano. Cada año, desde 1924, la caja que los contiene se graba con varios de los deportistas más grandes de la historia.

El envase ha cambiado incluso de color en alguna ocasión en honor a los Chicago Bulls de Michael Jordan. Además, es el mismo Jordan quien posee el récord de haber sido el que más veces ha aparecido la caja de Wheaties, con 18.

Han ocupado la portada estrellas de nuestro deporte como Bill Russell, Kareem Abdul Jabbar, Larry Bird, Wilt Chamberlain, Julius Erving, Shaquille O’Neal en solitario primero y más tarde junto a Dwyane Wade, Willis Reed, Kevin Garnett y otros tantos que han triunfado en la NBA.

Asimismo, todos los años, cuando acaba el último partido de las finales, siempre está esperando una caja de cereales al ganador con toda la plantilla retratada. A Dallas Mavericks o Miami Heat ya les está esperando la suya.

Este es su último anuncio con ‘KG’…

[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=SYnudenT-Qc’]

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Fecha | 01.06.2011 19:50

Líderes

Wade, LeBron y Bosh, los líderes de los Heat de Miami./Getty Images

La teoría dice que un grupo funciona mejor cuando se jerarquiza piramidalmente y una única persona ejerce su liderazgo con la aprobación de los demás. En un equipo de baloncesto, salvo misteriosas excepciones, ese liderazgo recae en el entrenador, pero también en un jugador que goza del respeto de toda la plantilla y, por qué no decirlo, tiene derecho para decir, hacer y deshacer mucho más que sus compañeros.

En Europa, el honor suele ser para el jugador más veterano o para un componente ligado al club durante varias temporadas. Es casi como un reconocimiento a su experiencia y a los servicios prestados. Por otra parte, en la NBA, el que manda es habitualmente el jugador franquicia, que puede ejercer el rol de líder aunque lleve dos días en el equipo. Porque él lo vale.

Pese a los escuderos de lujo que acompañaron a Michael Jordan en los Chicago Bulls o los grandes jugadores que comparten vestuario con Kobe Bryant en los Lakers, pocos se atreverían a cuestionar el liderazgo de ambos jugadores en sus respectivos equipos. Sin embargo, han existido casos de grandes plantillas con liderazgos más repartidos. Un buen ejemplo fueron los Utah Jazz de los 90, perfectamente comandados -dentro de la pista- por John Stockton como pensador y Karl Malone como ejecutor.

Sin embargo, los egos a veces pueden transformar un equipo de ensueño en una pesadilla. El propio Malone lo pudo comprobar cuando llegó a los Lakers junto a Gary Payton en 2003 en busca de un anillo que se resistiría hasta el final. Allí ya estaba Bryant, poco dispuesto a ceder un protagonismo que ya llevaba años compartiendo de mala gana con Shaquille O’Neal para mayor gloria del equipo californiano. Y la cosa no acabó bien, claro.

Tal y como sucedió en 2007, cuando Kevin Garnett y Ray Allen aterrizaron en Boston para hacer compañía a Paul Pierce, muchas dudas surgieron el verano pasado tras el anuncio de la llegada de LeBron James y Chris Bosh a Miami Heat. Dos jugadores franquicia con mayúsculas acababan de llegar al corral de Dwyane Wade, un gallo que en lugar de cresta tiene un anillo de campeón. Pensar en una guerra de egos no era nada descabellado.

Lo visto al comienzo de la campaña parecía dar la razón a quienes pronosticaban que el equipo de Florida iba a necesitar tres balones para poder satisfacer las necesidades ofensivas de su tridente y raciones extra de tila en el vestuario. Pese a los malos augurios y tras algunas fases de nerviosismo en la temporada regular, el equipo dirigido por Erik Spoelstra parece haber encontrado el equilibrio necesario en el momento de la verdad.

Wade tiene gran parte del mérito por haber sabido tirar del carro en momentos complicados y ceder protagonismo a sus compañeros cuando ha sido necesario. Su innata capacidad para anotar y su gran labor defensiva pocas veces pasan inadvertidas, pero a él parece no importarle que en ocasiones sean otros los que se lleven la gloria mientras vistan sus mismos colores. Puede que ni Bosh ni James se hayan dado cuenta aún, pero en Miami hay un gran líder y luce el número tres.

@marcrampas

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Fecha | 29.05.2011 13:53

¿Ha dicho Kevin Garnett adiós a su carrera?

Kevin Garnett, ala-pívot de Boston Celtics./ Getty Images

Va a ser un verano muy largo para los Boston Celtics. Tras caer en segunda ronda de playoffs contra Miami Heat una de las críticas que han recibido es que sus jugadores eran demasiado mayores como para intentar vencer al ‘Big Three’ de South Beach. Cierto es que la edad de siete de sus jugadores supera los 30 años y cinco de ellos sobrepasando los 34 (con una media de 29 años).

Al final de la temporada comenzaron los rumores sobre el posible retiro de Shaquille y Jermaine O’Neal y desde hace unos días, cada vez más fuerte, suena la posibilidad de que Kevin Garnett, a sus 35 años, tome el mismo camino.

Todo empezó a partir de las declaraciones de la periodista de ESPN Jackie MacMullen, de las que varios medios ya se han hecho eco e igualmente plantean esa posibilidad.

“Es sólo una impresión y puedo estar totalmente equivocada. No me estoy basando en ningún informe”, afirmaba MacMullen en la radio WEEI de Boston. “Garnett desapareció la noche del último partido. A principios de año estuve hablando con gente de los Celtics, bromeaban con Kevin Garnett sobre el campeonato que casi ganan y sobre su inquietud porque el cierre patronal estropee la temporada. Él sabe que su tiempo no se detiene, es muy consciente de ello.”

Al parecer a Garnett fue al que peor le sentó la derrota contra Miami y desde entonces está casi desaparecido, tal vez pensando qué hará la próxima temporada. Aunque MacMullen deja muy claro que esto es simplemente su impresión. Pero sin duda podría haber algo de verdad.

Ya en las Finales de la temporada pasada se habló de que Garnett quería retirarse si ganaba un segundo anillo con los Celtics. Pero Boston perdió el séptimo partido contra Los Angeles Lakers y ‘KG’ regresó una temporada más. En diciembre también surgió el rumor de que ala-pívot podría dejar el baloncesto en caso de ‘lockout’, lo que es casi seguro que lo habrá.

Aunque hay una razón por la que Garnett podría seguir, 21 millones de dólares le están esperando la próxima temporada en su último año de contrato.

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Fecha | 23.05.2011 19:21

Lakers-Celtics, rivalidad eterna e interrumpida

Larry Bird y 'Magic' Johnson posan con el trofeo de campeones del año 1986./Getty Images
Real Madrid – Barcelona, River Plate – Boca Juniors, AC Milan-Inter… Las rivalidades en el mundo del fútbol son numerosas y eternas. Pero si hablamos de baloncesto, hay una que destaca por encima de todas. Los Boston Celtics y Los Angeles Lakers son las dos franquicias más legendarias de la NBA, las que más títulos acumulan y las que capítulos más vibrantes han escrito conjuntamente en unos enfrentamientos por el anillo que se reeditan cíclicamente.

Este contra Oeste, eficacia contra espectáculo, tradición contra improvisación y, en algunas épocas y exagerando un poco, incluso blancos contra negros. Son solo algunas de las diferencias que a bote pronto se pueden establecer entre dos concepciones históricamente antagónicas de un mismo deporte, pero igualmente maravillosas.

Hay que remontarse a 1959 para fechar el comienzo de las hostilidades entre ambos equipos. Los Lakers aún jugaban en Minneapolis cuando los Boston Celtics les infligieron un severo 4-0 en la lucha final por el título. En los 60, ya con los Lakers en la soleada California, ambos equipos se encontraron hasta seis veces en las finales y en las seis ocasiones los anillos fueron a parar, nunca sin una férrea oposición, a los dedos de los “orgullosos verdes” de Red Auerbach y Bill Russell para desesperación de otras dos grandes leyendas como Jerry West y Elgin Baylor.

La NBA sufriría su mayor crisis económica y sus audiencias más bajas en la década posterior y esto afectaría también a la rivalidad entre Lakers y Celtics. Aunque los angelinos alcanzaron tres finales en los 70 y los bostonianos dos, ambos conjuntos nunca llegaron a coincidir en la lucha definitiva por el anillo. Sin embargo, esta ausencia de enfrentamientos iba a ser solo la calma antes de la tempestad, ya que no habría una sola final entre 1980 y 1989 en la que no estuviera presente al menos uno de los dos equipos.

Dos jugadores ponen cara, cuerpo y alma a esta historia de enemistad que, salvo contadas excepciones, siempre se ha mantenido dentro de lo puramente deportivo. Earvin “Magic” Johnson y Larry Bird trasladaron al baloncesto profesional una rivalidad personal que ya había empezado en su etapa universitaria con Michigan State e Indiana State, respectivamente. El carácter de ambos jugadores encajó a la perfección con la idiosincrasia de cada equipo. Así, la simpatía y espontaneidad de “Magic” fue bienvenida entre la afición hambrienta de espectáculo del Forum de Inglewood, mientras que en el Boston Garden aplaudieron la seriedad y frialdad del bigotudo Larry.

Con el célebre grito de “Beat L.A.” ya instaurado en Boston, los Celtics vencerían a los Lakers en las finales de 1984 por 4-3. La venganza llegaría solo un año después, cuando el equipo californiano, liderado por “Magic” y Kareem Abdul-Jabblar, se impuso por primera vez a los Celtics en la lucha por el anillo por 4-2, consiguiendo lo que nadie había podido hacer hasta ese momento: levantar un título en el Boston Garden sin vestir de verde.

En 1987 tendría lugar la última batalla por el título entre ambos conjuntos en el siglo XX. Con “Magic” como indiscutible MVP, los Lakers volvieron a endosar un 4-2 a unos Celtics que esta vez sí pudieron evitar el mal trago de ver a su máximo rival celebrar el campeonato en Massachusetts.

Los 90 fueron una etapa triste para unos Celtics sumidos en una infructuosa reconstrucción. Por su parte, los Lakers tampoco vivieron sus mejores años en una década marcada por el dominio de los Chicago Bulls del todopoderoso Michael Jordan.

El cambio de siglo le sentaría estupendamente a los angelinos. Con Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y Phil Jackson en el banquillo sumaron un “triplete” de títulos entre el 2000 y el 2002 para recortar diferencias históricas sobre unos Celtics que seguían con su particular travesía en el desierto. Todo cambiaría en 2007 cuando en Boston se presentó un equipo llamado a arrasar en la liga de la mano de tres grandes estrellas. A Paul Pierce se unieron Ray Allen y Kevin Garnett para formar el denominado “Big Three”.

Los Lakers respondieron en febrero de 2008 haciéndose con los servicios de Pau Gasol, que dio al equipo el impulso necesario para llegar a unas finales donde los Celtics impusieron su mayor cohesión como equipo. En 2009, los Celtics acusaron la ausencia del lesionado Garnett y cayeron en la final de conferencia frente a Orlando Magic, allanando el camino para que los Lakers ganaran su decimoquinto anillo con comodidad.

La venganza de las finales de 2008 llegaría en 2010. Con el dúo Bryant-Gasol a pleno rendimiento, los Lakers se impusieron al equipo entrenado por Glenn “Doc” Rivers, que vio como su máximo rival se situaba a solo un anillo de igualar los 17 de los de Boston.

El futuro se presenta incierto para Lakers y Celtics tras la decepción que han sufrido esta temporada, cayendo en semifinales de conferencia frente a Dallas Mavericks y Miami Heat, respectivamente. El adiós de Phil Jackson, los posibles traspasos y la edad de jugadores estelares de ambos equipos pueden definir la continuidad o no de la rivalidad en un futuro cercano. ¿Habrá que esperar otros 21 años para ver de nuevo verde contra amarillo en unas finales?

Por Marcos Prieto (www.defensailegal.blogspot.com)

@marcrampas

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Fecha | 20.05.2011 12:45

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