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KISS

Juan Carlos Navarro ejecuta una "bomba"./FIBA Europe

El término “KISS”, además de significar “beso” en inglés y dar nombre a una de las bandas más legendarias del Rock and Roll, es el acrónimo de la frase “Keep It Simple, Stupid” (“mantenlo simple, estúpido”) y de la más refinada “Keep It Short and Simple” (“mantenlo breve y simple”). Estos significados de “KISS” fueron acuñados en los EE.UU. de los años sesenta a modo de reglas a tener en cuenta para el desarrollo de nuevos proyectos en el campo de la ingeniería. Con el paso del tiempo, el “principio KISS” se ha universalizado y puede aplicarse prácticamente a cualquier ámbito y, por supuesto, también al baloncesto.

“No te compliques” o “hazlo fácil” son frases que los entrenadores repiten hasta la saciedad a sus jugadores, intentando que elijan la opción más sencilla y efectiva en en su juego. A menudo es difícil que el jugador haga caso a estos consejos (o mandatos desesperados) porque lo que para uno es complicado para otro puede ser sencillo o imposible.

Juan Carlos Navarro lo hace todo tan simple sobre el parquet que a los testigos se nos suele quedar cara de estúpidos. Desconozco si Sergio Scariolo, Xavi Pascual o cualquiera de los muchos entrenadores que ha tenido a lo largo de su exitosa carrera le han pedido alguna vez que no se complique o que tire por la calle del medio, pero es difícil saber qué es sencillo o enrevesado para el escolta de Sant Feliu de Llobregat.

¿Es complicarse la vida soltar una “bomba” sobre un pívot que te saca 25 centímetros? ¿Y lanzar un triple desde la esquina con el defensor encima? Para la inmensa mayoría de los jugadores una acción de ese tipo supone una frivolidad a ojos de los demás. Sin embargo, para Navarro eso es lo normal, lo simple. Y por eso le perdonamos cuando de vez en cuando falla.

Esa compleja simplicidad del juego de “La Bomba” es también extrapolable a la personalidad que proyecta. Sencillo y serio de apariencia, pero siempre con una mirada que le delata como líder entre bambalinas. En cada partido Navarro comprime su inmenso talento para ofrecérnoslo en jugadas que nunca nos llegan a asombrar del todo porque no dejan de sucederse. Las ha convertido en rutina, en repetición de lo que para él es sencillo y para nosotros increíble.

Por todas estas simples a la par que complicadas razones quien esto escribe comprende que la NBA no se adaptase a Navarro o que no necesite una cuenta de Twitter para comunicarse con un mundo que ya sabe que a él le gusta hablar en la cancha. Son territorios demasiado complicados para quien disfruta con lo sencillo.

@marcrampas

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Fecha | 13.09.2011 11:32

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