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La locura del ‘lockout’, semana 1

David Stern, comisionado de la NBA, durante la rueda de prensa en que se anunció el cierre patronal./Getty

Se cumple una semana desde que se declaró oficialmente el cierre patronal, y no tiene pinta de que se haya avanzado nada, ni de que se hayan acercado posturas entre las partes implicadas. Ha llegado un momento en el que como aficionado se va perdiendo interés sobre quién tiene razón o quién debería ceder más en sus pretensiones. Como aficionado lo único que se pide es que se llegue a un acuerdo y que la próxima temporada se dispute la temporada de la NBA con toda normalidad, con los españoles peleando por hacerse un nombre, por ganar el anillo o simplemente porque su equipo gane más partidos que esta última campaña. Para que podamos ver de nuevo a las estrellas, a las más jóvenes y a los veteranos, y para que podamos ver los refuerzos en cada roster.

La verdadera bestia del lockout no es quién lleva razón si no que se deja de hablar de baloncesto. A estas alturas de verano, de lo único que se debería hablar es de qué gran final de la NBA hemos vivido, y que ganas hay de que empiece la nueva temporada. Si Ricky causará sensación en Minnesota, si Rudy será el que en Europa conocemos en su aventura Texana, si LeBron y Wade querrán vengarse de la final perdida y las críticas, o si Blake Griffin seguirá maravillándonos con sus mates y su juego espectacular. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de cifras con muchos ceros, de ganancias y pérdidas, de sindicatos y de propietarios, además de vivir un goteo constante de rumores, unos más creíbles y otros que suenan a chiste, sobre jugadores que huyen de Estados Unidos, ante la posibilidad de que perdamos (todos) una temporada entera. Desde la intención de Deron Williams de vestirse la camiseta del Besiktas turco, pasando por Carl Landry y sus ofertas de Italia, Kirilenko dejándose querer por la ACB, el interés del Galatarasay por McGrady… incluso se ha llegado a publicar que Kobe podría jugar esta temporada en China, por el gran mercado que tiene allí. Por si fuera poco saltan noticias que además de no ser deportivas, rozan el mal gusto como que un jugador (llamémosle, por ejemplo Chris Paul) se case y no pueda invitar, ni él ni nadie de su familia, a ningún miembro del staff técnico de los Hornets, ya que tienen prohibido todo contacto. Lo más triste es que esa noticia si es cierta…

Todo esto ha pasado en apenas siete días de cierre patronal. El aficionado de a pie no quiere nada de esto, lo que quiere (o queremos) es tener a las estrellas de la NBA jugando en la NBA. Y digo jugando, no entrando en un despacho con traje y corbata a negociar convenios sin llegar a ninguna solución. Espero que se ponga pronto fin a esto y hablemos solo de BA-LON-CES-TO.

@DiegoCL11

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Fecha | 08.07.2011 15:17

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