Oklahoma City Thunder

La maldición que persigue a Kevin Durant

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Kevin Durant  de Oklahoma City Thunder

Los mitos y las leyendas urbanas hacen parte de la vida diaria de las personas y teniendo claro que no podían faltar en el deporte, una ‘maldición’ parece ser que no ha podido superar Kevin Durant, quien tuvo uno de sus peores partidos en la postemporada durante el sexto juego que Golden State Warriors ganó y por lo que obligó a un séptimo encuentro para definir al campeón de la Conferencia Oeste.

Según se ha conocido, hace cinco años el rapero Lil B se enfadó con Durant luego de que le llamara “estrafalario”, razón por la cual el artista indicó que el jugador del Thunder jamás ganaría nada mientras la maldición siguiera vigente. Desde entonces, el rapero se ha jactado de algunos fracasos deportivos de Durant y ha vuelto a reiterar que el mal de ojo sigue vigente, más aún porque Russell Westbrook en busca de restarle importancia al tema, declaró que no tenía ni idea de quién era este cantante, algo que molestó a Lil.

Con la derrota en su propia casa, OKC deberá jugar el séptimo juego el lunes, teniendo claro que de perder, esta aparente maldición seguiría vigente hasta la siguiente temporada en la que Durant podría cambiar de equipo, ya que irá a la Agencia Libre y allí podrá estudiar cualquier oferta que hagan por él, aunque según se tiene establecido, todo dependerá de  lo que pase en esta final.

Algunas maldiciones históricas de la NBA

Portland, la franquicia maldita: Además de la mala suerte de los españoles y europeos en este equipo, la maldición de Portland se extiende al Draft de la NBA con una serie de elecciones más que cuestionables: LaRue Martin, nº1 del draft de 1972 (nº10 Paul Westphal y Julius Erving como nº1); Sam Bowie, nº2 del draft de 1984 por delante de tres futuros miembros del Dream Team de 1992 como Jordan, Barkley y Stockton; y Greg Oden, nº1 del draft de 2007 por delante de Kevin Durant, entre otros.

El hotel maldito: Cuenta la leyenda que una mujer se suicidó desde el décimo piso del Skirvin Hotel en Oklahoma con su bebé en brazos. Desde entonces dicen que el hotel está maldito y varios jugadores de New York Knicks llegaron a decir en 2010 que ese hotel estaba encantado. Eddy Curry y Jared Jeffries aseguraron que no durmieron porque sus habitaciones estaban encantadas. “Me pasé casi todo el tiempo en la habitación de Nate Robinson. Realmente creo que hay fantasmas en ese hotel”, dijo Curry.

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