Boston Celtics

La prueba del bañador

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Stephen Curry./ Getty Images

Aquí da igual el cómo y cuándo llegaste. A partir de ahora, siete asaltos. No hay margen para error. Si no has sido capaz de solventar los problemas hace tres meses, no esperes un milagro. Los playoffs ponen a cada uno en su sitio. Son casi tan justos como la vida. Tarde o temprano, el que lo merece, triunfa y el que no, firma el fracaso. Evidentemente, todos pensamos en ciertos candidatos para lo primero y para lo segundo.

Siento la maldad aflorar cuando pienso en las trampas que está preparando Gregg Popovich. De verdad que me lo he imaginado partiéndose de risa cuando vio que le tocaban Los Angeles Lakers con Mike D’Antoni como estratega. También me lo he imaginado frenando esa risa al ver que Pau Gasol es el maneja en la pista y que llega en muy buena forma. Popovich se pone serio. Los San Antonio Spurs son el mejor enfrentamiento que les podía tocar, y aún así es igual de complicado que los físicos Oklahoma City Thunder. Los iluminados podrán decir lo que quieran pero que repasen las lecciones magistrales que siempre le han dado al hombre que sonríe y figura hasta cuando pierde. La recomendación de la semana es seguir a Kobe Bryant en Twitter y ver los ‘palitos’ que suelta a su entrenador. Por cierto, Mitch Kupchak ha esperado a meterse en los playoffs para confirma a D’Antoni en su puesto para el curso que viene.

Jason en ‘Viernes 13’ siempre volvía. Todos le damos por muerto pero ahí está. Preparado y listo para asustar y salir victorioso. Los Boston Celtics son igual. Han superado eso del factor cancha en contra. Algunos equipos nunca lo han logrado. ¿El Madison?. Sin problemas. Los mejores New York Knicks de la última década tienen que bailar con la más fea. Doc Rivers prepara la sorpresa. Es de cocción lenta pero con resultados muy sabrosos. Sólo Carmelo Anthony puede cambiar el rumbo de una eliminatoria más igualada de lo que dicen sus récords en temporada regular. En el Este, ahora mismo, es lo más atractivo de la primera ronda. Saber si los Milwaukee Bucks serán capaces de rascar alguna victoria o si los Indiana Pacers han repartido ya sal de frutas para digerir sus partidos son cuestiones demasiado irrelevantes sabiendo que hay un Knicks-Celtics en juego.

Pau Gasol./ Getty Images

En invierno, los abrigos y jerseys tapan los defectos de los cuerpos. Pero con la llegada del buen tiempo, los resultados del gimnasio, la dieta y los cuidados saltan a la vista. En bañador, no hay trampa ni cartón. Los Golden State Warriors nos han gustado en invierno. Mucho. Ahora toca ‘verles sin menos ropa’. Estamos redescubriendo a nuestra primera novia. Al sol. En el parque. Sin plumas ni bufanda. Lo mismo para Denver Nuggets. Con el agravante de la baja de Danilo Gallinari, las molestias de Ty Lawson y las expectativas que todos tenemos en la eliminatoria más veloz en años. Imperdible.

Hay otros que funcionan como un matrimonio que ya ha cumplido las bodas de plata: se conocen todos los lunares que tiene la persona que tienen enfrente. Se aman por cómo se sienten con el otro y hay otras veces en las que se odian por tener a esa persona. Los Angeles Clippers vs. Memphis Grizzlies. Serán partidos largos. Llenos de cualquier cosa. Ninguna despreciable. La eliminatoria más de playoffs de todas. También miren con el rabillo del ojo la de los Thunder contra James Harden. Cuentas pendientes, venganzas y envidias, miedos, emoción e intriga. Como en ‘Falcon Crest’.

Llevamos esperando esto desde diciembre y ya lo tenemos aquí. Desde el sábado. No valen excusas. Ya no hay lockout. Aquí está todo inventado. Las vergüenzas al aire. Los ‘timadores’, a la calle. Sólo quedarán los buenos, a los que el bañador no saque los colores. No duerman. Por la noche pasan cosas que el día no ofrecerá jamás.

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