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Las dos vidas de Kobe Bryant

Kobe Bryant con la camiseta de Michael Jordan./ Getty Images

Una carrera en dos tiempos y un impasse. En el primero fue otro sucesor de Jordan, el más convincente de los que han desfilado. Inmejorablemente secundado -si no liderado- por el center más dominante de la liga, Shaquille O’Neal, la fiebre amarilla de Phil Jackson marchó triunfante sobre la NBA. El three-peat dio fe. Revuelto el matrimonio, sin embargo, tras el experimento marveliano de Los Cuatro Fantásticos, los buenos tiempos abandonaron a Kobe Bryant. Al 8 de los Lakers le tocó bregar él solo con el Staples. Jack Nicholson miraba desde la silla y le decía sin hablar: “Ni metiendo 50 puntos todas las noches”. Perder nunca se hace hábito para el ganador ni para el monje. Así que, como si el 8 le doliera en la espalda, Bryant dio carpetazo a su antiguo número y se cambió de dorsal. Verano de 2006: terminó el impasse y empezó su segundo tiempo.

Ocho por tres veinticuatro. Dos dígitos parecían pesar más, pero lo acercaban al mítico 23 que siempre persiguió de reojo. Era como aquel 45 de Jordan pero más personal, más reivindicativo. El mensaje era claro: “Puedo hacer ganar otro anillo a los Lakers”. Al otro lado de Estados Unidos el campeonato de Miami era champú en los ojos tiernos, una visión insoportable para el orgullo de Kobe. Llegó Gasol y volvieron las Finales. Bryant seguiría tirándose más de 20 tiros por noche pero la orgía de los 81 puntos se acabó. Menos jugón, menos highlight, pero en el camino otra vez a los campeonatos. La sinergia tres veces multiplicada. La nueva vida de Kobe Bryant era un ajuste necesario hacia la reconquista. Ningún cambio radical, no obstante: sólo se limaron vicios y se cebaron virtudes. Una reordenación del paradigma colectivo.

Kobe Bryant y Michael Jordan./ Getty ImagesAl fin, 16866 puntos contemplan al Kobe Bryant del número 8. Desde la 96/97 a la 05/06 el escolta de Filadelfia se infló a meter puntos, primero con el gravamen de Shaq y luego en solitario, dueño y señor de las posesiones. Con el dorsal 24, 11637 hasta la fecha. La obsesión es que ambas cifras se encuentren. El objetivo es que el 24 dé alcance al 8. De hacerlo se cerrarán dos de los tres círculos perseguidos: igualar sus dos vidas, uno; y alcanzar a Jordan en la tabla de anotadores históricos, dos. En proyección, los 5229 puntos restantes serán un hecho en un plazo de dos temporadas y media, a un promedio conservador de 26 puntos por noche a 200 partidos vista. Eso sería suficiente para que en abril de 2014 Bryant acumule 33.732 puntos y sea el tercer anotador de todos los tiempos detrás de los inalcanzables Jabbar y Malone.

Adicionalmente, el tercer círculo a cerrar es el más codiciado de todos: lograr el sexto anillo. Empataría así sus dos campeonatos recientes con los tres que logró ya hace diez años. Tres más tres seis. La obsesión por igualar los anillos de Jordan (otra vez Jordan) es, por supuesto, un gran combustible extra, óxido nitroso en los motores. Así, lo omnímodo de una carrera queda expresado en la elocuencia de los números. Son sólo cifras, cierto, pero importan mucho. Los números son para siempre.

Kobe Bryant y Michael Jordan./ Getty Images

@CarlosZumer

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Fecha | 31.01.2012 18:34

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