Cargando Cargando...

Las finales por TV: de ellos y para ellos

Jason Terry, trofeo en mano, atiende en directo a la TV tras finalizar el último partido de las Finales/Getty

Mientras el mundo tiende a ser global, los horarios no. Cada vez más acontecimientos interesan en diferentes zonas del Globo, pero donde era de día sigue siendo de día, y donde de noche, pues de noche siempre, que el astro rey parece no darse por enterado de los avances de la Humanidad o no está para estas “moderneces”.

Algunos eventos deportivos de alcance mundial, como Juego Olímpicos y Mundiales, intentan, en la medida de lo posible, tener en cuenta el diferencial horario. De hecho, las televisiones de países con mayores volúmenes de audiencia y de inversión publicitaria suelen hacer presión para que las retransmisiones resulten lo más compatibles posible con sus usos cotidianos. Y con sus compromisos de programación, por supuesto.

Así, cada vez con más frecuencia, se gestionan los horarios, en tanto sea viable, para intentar contentar a la audiencia televisiva de diferentes continentes. La Liga Inglesa de fútbol, y a partir de ahora también la española, programa partidos por la mañana para que se puedan seguir en Asia. Poderoso don Dinero. La final masculina de Wimbledon se jugó durante 105 años en sábado, hasta que una televisión estadounidense consiguió lo que parecía imposible: que una institución británica de solera como el All English Lawn Tennis and Croquet Club renunciara a una tradición centenaria. Desde 1982 se juega en domingo.

Ahora estamos en América, en la NBA. Ya sabemos que la diferencia con nuestro GMT+1 oscila entre seis y nueve horas, dependiendo de si se juega en la Costa Este o en la Oeste (yo creo que eso nos lo sabemos muchos perfectamente desde los Juegos Olímpicos de Los Ángeles’84). Durante la temporada regular, es habitual que se jueguen partidos en viernes y sábado –en realidad se juega todos los días-, de manera que, no teniendo que madrugar al día siguiente, los ciudadanos de a pie tenemos más oportunidad de verlos sin que nos cause tanto trastorno. Además, los domingos suele haber partidos matinales, lo que nos permite presenciarlos aquí a eso de las diez u once de la noche, algo todavía asumible. El Día de Navidad, por lo general, programan un partidazo (Celtics-Lakers, Lakers-Cavaliers o Lakers-Heat los tres últimos años) también en franjas más o menos benignas.

Pero llegan las finales. Y se acabó el cuartelillo para los europeítos. No ha sido sólo este año. Los anteriores, cuando estábamos pendientes de Pau, sucedió lo mismo. Ni un partido en viernes ni sábado. Todos en martes, jueves… y domingo, sí, pero por la noche, madrugada del jodido lunes español. Incluso recuerdo que estos dos años anteriores tuvimos la oportunidad de un jueves festivo en plenas finales de los Lakers. Pues nada. No hubo manera de que nos lo pusieran el miércoles por la noche.

¿A posta para fastidiar? Hombre, pues no. Las cadenas de televisión –la ABC en este caso- lo tienen todo muy bien estudiado y además su parrilla es sagrada, si un partido se retrasara por cualquier motivo tendría que jugarse otro día, o la cadena vendérselo a otra –sucedió con la última final del US Open de tenis. De hecho, los datos que leo hablan de que se han superado las cuotas de audiencia en Estados Unidos, el Miami-Dallas del domingo alcanzó el mayor share para un sexto partido en 11 años y ha sido el tercero más visto desde que la ABC empezó a retransmitir las finales en 2003. Por cierto, el primero del ranking es el séptimo del año pasado, ese que tantos españoles vimos terminar gloriosamente a las ¿seis? de la mañana

@EnriquedePablo

  Compartir en Facebook
Fecha | 16.06.2011 19:04

Recomendamos