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Le llamaban Dominique…

Dominique Wilkins (Atlanta Hawks)./ Getty Images

Aquellos duelos al sol de los focos con Michael Jordan… Leí por entonces a Vicente Salaner que, alardes físicos y de creatividad aparte, un mate como es debido consiste en hacer agujeros en el suelo. Y en eso Dominique Wilkins era el mejor, aunque volara un poco menos que “Air”.

Antes de que irrumpieran los chicarrones de Los Angeles’84, posiblemente se trataba de la figura emergente por excelencia. Y cuando José Ramón Trecet empezó a impartir sus magistrales veladas de baloncesto americano de los viernes, muchos niños se hicieron fans de él más que de ningún otro. Y mira que había tantos otros…

Pero es que Dominique llenaba la pantalla y todo el salón, era pura manifestación de energía, agilidad, plasticidad… y por supuesto, efectividad: nunca promedió menos de 20 puntos por partido en sus 11 temporadas en Atlanta. Agresivo, indomable y a la vez exquisito, él más que nadie se mercería que le llamaran la pantera negra. Eso sí, recuerdo que era de los que se las jugaba todas, y eso que los Hawks tenían un magnífico plantel, con Doc Rivers, Cliff Levingston, Jon Koncak –otro de los fabulosos olímpicos- y claro, Spudd Webb. Les entrenaba Mike Fratello y siempre era uno de los equipos a los que gustaba ver. Pero uno sobresalía con mucho sobre los demás.

Dominique Wilkins (Atlanta Hawks)./ Getty Images

Dominique Wilkins no formó parte del Dream Team del 92, siempre podrá alegarse que por una lesión en el tendón de Aquiles, pero no estaba muy claro que fueran a contar con él de todas formas. Sí fue nominado para la selección de Estados Unidos que ganó –también con la gorra- el Mundial de Toronto en 1994. Dicen que ese mismo año podía haber ganado su primer anillo con Atlanta, pero sorprendentemente, después de una primera mitad de temporada fulgurante, y cuando eran líderes del Este, le vendieron a cambio de Danny Manning. Luego, en los playoff no hicieron nada.

Como no conservo referencias de su paso por LA Clippers y tampoco por Boston Celtics, cuando le vi de verde ya fue en Europa. En 1996, con Panathinaikos, en aquella Final Four de París. No tenía ya la misma presencia, más ancho y corpulento, menos ágil, su expresión ya no tan felina. Pero seguía siendo enorme y, sobre todo, más jugador de equipo. Aparte decisiones arbitrales, tapones ilegales en el último segundo y tal, el baloncesto griego le debe mucho de su primera Copa de Europa a Dominique. No en vano fue elegido MVP de esa final contra el FC Barcelona.

Dominique Wilkins (Boston Celtics)./ Getty Images

A partir de ahí su estela se me pierde, San Antonio, Bolonia, Orlando, un misterioso robo en un casino del que se libró de que le condenaran… Leo que actualmente ocupa un puesto en la directiva de Atlanta Hawks, desempeñando funciones al estilo –con perdón- de las de Zidane. ¿Y a qué viene acordarse de Zidane ahora? Bueno, será que las ideas tienden a asociarse, al final un genio termina por recordar a otro y el ballet siempre te deja escenas memorables. A este bailarín del parqué le llamaban Dominique.

@EnriquedePablo

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Fecha | 20.07.2011 20:01

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