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Lobito Fernández. El líder de la manada

Juan Fernández (Universidad de Temple)./ Getty Images

Universidad de Temple, Pennsylvania. Al norte de Philadelphia sólo parece haber miseria, droga y chavales por las calles peleándose a causa de ambas.

Por algo se conoce como “Killadelphia” a esta zona norte de Philly. Como reflejo crudo y permanente de lo que sigue siendo uno de los puntos negros de la sociedad norteamericana.

El college público no está demasiado lejos de aquellas aceras desiertas que esperan la noche, ni tampoco de esas casas abandonadas pobladas de gatos pardos. Emerge Temple como oasis en el desierto. Es el lugar donde los futuros se fraguan y algunos que otros sueños esperan pacientes a su comienzo.

Juan Fernández, base del equipo masculino de baloncesto de la universidad, no es desconocedor de este mundo que espera desde el momento en que nos acostamos.

Ya desde sus primeros años llamaba la atención. Un Pepe Sánchez con tiro”, decían algunos. El futuro Ginóbili”, proclamaban otros.

No muchos años después de eso, Lobito disputa ya la que será su última temporada en el college. Empezó bien, continúo mejor.

Pero eso de “a la tercera la vencida” no se pudo cumplir en el caso del base argentino. Una lesión de rodilla frenó lo que la masa esperaba como su consagración.

Juan Fernández y Ramone Moore (Temple Owls)./ Getty Images

Ahora, 36 meses después de aterrizar en el norte de la ‘Ciudad del Amor Fraternal’, nadie tiene más galones en forma de confianza del coach Dunphy que el sujeto de estas líneas.

Acompañado en el backcourt de los Owls por uno de los mejores escoltas de todo el país, Ramone Moore, Juan afronta el año a los mandos de un equipo con talento y del quizá no se hable tanto como se debiera.

Tras presentarse al Draft su referencia interior Lavoy Allen, los chicos de Fran Dunphy siguen teniendo un roster repleto de jugadores que les pueden llevar lejos. Al menos así lo espera Lobito, quien ya el año pasado ejerció de héroe en primera ronda del March Madness.

“11 segundos, recibe el balón. Cruza el medio campo con la calma que le distingue. La ayuda del pívot no funciona y ataca el lado zurdo de Frazier.

Se frena, uno para uno. Se revuelve, y pivota sobre  el pie izquierdo. Se impulsa ligeramente, el balón arqueado hacia el aro… y perfora la red”.

Instantes que ponen sobre el papel el carácter de este jugador de seda. El líder espiritual y uno de los veteranos, a sus 21 primaveras de una Temple que es tierra prometida en Philly.

También para argentinos que comen asados los días de vacaciones en familia, y lloran al son de medio país con el descenso de River.

Nadie mejor a quien cederle la bola cuando las ideas no brotan. Lobito está hambriento, y en su última temporada la manada responderá a sus aullidos.

Juan Fernandez y Ramone Moore./ Getty Images

 

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Fecha | 05.12.2011 00:10

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