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London Calling (3): One man Army

Pau Gasol jugando en el poste bajo ante Gran Bretaña./FIBA Europe

Los elegidos. Los imparables. Los impagables. Capaces de cambiar un resultado. De vender más camisetas que el resto de titulares y los suplentes. Desde siempre. Llenando estadios, ahora bares.

Entradas que lo merecen. Que se cuelgan en la pared. Son los Messí, Ronaldo –uno y el otro-, Maradona, Pelé¿Movilla? No seguramente, pero son todos jugadores de fútbol. No son de basket. Un futbolista da tres puntos con un tanto. Uno de basket no es nadie sin el resto. Sin Movillas.

Hoy ha sido un día de hombres de azul. Más que de verde o de rojo. Hombres ‘azurri’, hombres ‘bleus’ y hombres ‘blues’. Y claro, hombres de azul mono de trabajo.

Tony Parker es el jefe de los ‘Bleus’. Y el mejor NBA en la Lituania que no le gusta el basket –bueno, sólo el suyo-. Es por llevar la contraria. Se supone que Gasol y Dirk no son de este mundo. Mueven sus centímetros como nunca nadie antes. Hacen cosas de otros más bajos. Y algunas, ni al alcance de estos.

Pero no TP. Parker es adecuado a su altura. Ronda los 190 centímetros y lo suyo es manosear la bola. Francia hoy sabía que era cosa difícil y se acabó mantenerle como tirador. Hoy no hubo tres bases en cancha. Uno y nada más.

32 puntos, 6 asistencias y 2 robos. Una estrella de pocos centímetros. Con planes retorcidos y ejecutores como nunca. Dicen que Noah no oculta sus defectos ni jugando en Europa. No lo intenta.

Con sus defectos, ya lo dije, ganó la NCAA y va a optar a ganar la NBA. Además, va a trincar en el Eurobasket. Iba de azul, pero con el mono. Con el que advertía que Chris Kaman no iba a campar en las zonas como antes. Batum se cogió a Benzing, un joven letal. Frankfurt para cenar.

Y entonces, claro, Dirk volvió a estar solo. Como siempre en su vida en Alemania. Incomprendido. Se dio cuenta que no podía ser como Messi y que él no puede dar tres puntos en un destello. No contra Les Bleus.

Luego, Bargnani. Bien. Su mejor partido con Italia. Y a lo mejor en dos años. No por los 36, sino porque sirvieron para algo. Letonia no es piedra de medir. Pero él apostó por jugar dentro. Donde nunca quiere y apenas tiros cuatro triples y metió dos.

Esta vez tiró menos de lo que debía. Por tocar las narices, digo. Porque lo del Gallo y Belinelli rozó la risa. 1 de 11. Italia ganó por Bargnani. Una selección, no un equipo.

NBA’s también hay en Turquía. Uno ya no está, Ilyasova. Fue el mejor. Turkoglu ya no hace números y Asik, en un partido de ensueño se fue a los 11 con 13 rebotes. Kanter salió y dio miedo, pero no le caen muchos minutos seguidos.

De los cuatro nombres, lo común son los centímetros y la versatilidad. Cada uno hace algo diferente y a tener en cuenta. Pero a mí, el peso de Hedo ya me cansa. Tira de mi voluntad y de las piernas de los demás. Cayeron contra los locales y eso que yo quería que ganaran porque no me gusta como tratan al basket. Quiero decir.

No les gusta el baloncesto a los lituanos, sino su equipo y por eso, dejan a España con seis NBA’s y a Gran Bretaña con uno, a la vista de 600 ojos.

Pongan dos ojos de media por persona y tendrán la entrada a la tercera victoria de España. De la selección digo poco, porque ya hablan los demás. Sólo que Rudy es básico. No tanto como Pau, pero sí por encima del resto.

Sabemos que brinca, que vuela, que corre, que anota y que se come como dicen por allí ‘a Cristo por la patas’ con hambre. Deng no es Cristo, pero se le merendó. Le dijeron que había que darle la izquierda y Rudy se la regaló.

Deng tuvo que tirar mucho y contrariado. Dos veces disgustado. No todos los de azul, brillaron.

London Calling (1): Los martillos polacos
London Calling (2): Alemania es un pepino

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Autor | Jose-Ajero
Fecha | 03.09.2011 08:59

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