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Los Celtics al final de otra era

 Ray Allen #20, Paul Pierce #34, Kevin Garnett #5, Brandon Bass #30  y Rajon Rondo #9./ Getty

En cuestión de días, los Boston Celtics terminarán de perder su serie ante Miami y con ello, presumiblemente, van poner fin a otra de sus etapas gloriosas, una más en su incomparable HISTORIA con mayúsculas. Claro, no habrá sido como aquella irresistible de los 60 de Bill Russell, cuando enlazaron ocho anillos consecutivos –eso ahora sería imposible; ni como la mítica de los 80 de Larry Bird y compañía, con otros tres títulos y aquellas memorables finales contra los Lakers. Pero la era de Garnett, Pierce, Allen, Rondo… puede pasar perfectamente a formar parte del santuario de la franquicia más laureada de la NBA. Y justo sería recordarla como la que terminó de cruzar el desierto.

A aquel quinteto que dirigió KC Jones, que cuando además pudieron contar con un sexto hombre –Bill Walton– fueron incontenibles, que en 1988 vino ya decadente a Madrid a jugar el torneo McDonalds, verde se le hizo el mundo a Pep Cargol cuando osó escalar por tercera vez ese ocho mil llamado Robert Parish… a ese equipo no lo sustituyó nadie.

Cuando por fin los dirigidos por Doc Rivers consumaron el 4-2 sobre los Lakers en las finales de 2008, habían pasado 22 años desde su último título. Contra Houston, también 4-2, y uno de los que lo habían levantado entonces era precisamente el actual presidente, Denny Ainge, el “2” de aquel cinco sagrado. Era demasiado tiempo, insoportable tanta sequía para una entidad sedienta de gloria. Aunque sólo fuera por eso, merece ser reconocido este equipo que ya se desintegra.

En estos cinco años, el balance comprende otras finales –perdidas en un maravilloso séptimo partido en el Staples, ¿se acuerdan?-, más dos de conferencia y semifinales el año pasado, el trance más doloroso, cuando aspiraban a todo y unos pujantes Heat les hicieron doblar la rodilla, y ya se sintieron viejos.

Viendo lo que se avecinaba, y tal vez atado de manos durante el lockout, Danny Ainge se ha pasado la temporada jugando a descapitalizar la plantilla. Quien más y quien menos –Rondo, Pierce, Allen…- ha tenido su momento de estar más fuera que dentro. Cuando han llegado los play offs, se han mirado y se han visto allí todavía. Se han juntado y han dado lo mejor que sí, lo que les quedaba. Por última vez, y hasta aquí han llegado.

La inminente derrota ante el mismo rival quizás no duela tanto esta vez. Se produce en un escalón superior, en la final del Este, a la que este año no tenían nada claro llegar. Y ahí quedará lo conseguido, la temporada va a terminar considerablemente mejor de lo que empezó y de lo que se pronosticaba. Pero lo del pasado miércoles en la prórroga, casi lo tuvieron, fue algo así como su Waterloo. O quizás ese esté aún por llegar y sea aún peor. Quizás alcancen a alargar la agonía, pero el último día llegará inexorable.

Y entonces quien se tendrá que ir a pescar será el presidente. Kevin y Ray se convierten en agentes libres, y lo más probable es que se consume la desbandada, total o parcial. Ya se apuntan nombres de refuerzos, algunos hasta se ilusionan con ciertas hipótesis, pero el caso es que ya hablaremos de otro bloque, de otros pesos específicos en esa plantilla. De otra era.

Lo que nadie desea en Boston –ni en el mundo que los ama- no es ya que la transición lleve su tiempo razonable, que lógicamente habría de ser así; sino que se haga eterna, como la otra. Esa ciudad y esa afición no se lo pueden permitir. Y el baloncesto tampoco.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

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Fecha | 01.06.2012 18:08

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