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Memoria de aquellos Eurobaskets (los ochenta)

Arvidas Sabonis./Foto: Vedia

El primer Eurobasket del que tengo uso de razón es el de 1979. Bueno, sí había visto de pequeño, en diferido ya que TVE lo re-emitió ante lo histórico de la cita, aquella heroica victoria española sobre la U.R.S.S. en el de Barcelona 73. Pero ya digo, fue el del 79 el que ya pude seguir y valorar con cierto criterio. En Turín. Y también ganamos a la U.R.S.S., en la primera fase. Pero luego fue el de la canasta de Villalta.

En aquella edición, el MVP fue Miki Berkowitz, que lideró a Israel, gran revelación y medalla de plata. Y como grandes estrellas recuerdo: por los soviéticos, que fueron oro, a Sergei Belov, Eremin, Mishkyn, Tarakanov;… por Yugoslavia, que fue bronce, a Cosic, Kicanovic, Dalipagic o a Mirza Delibasic de mi vida; por Checoslovaquia, cuarta, sin duda Kropilac; en Italia, quinta gracias a la canasta de Villalta, a Dino Meneghin, Marzoratti o al citado Renato; el equipo nacional (que le gustaba decir a Antonio Díaz Miguel) fue sexto por culpa de la dichosa canasta de marras, y ahí estaban Corbalán, Epi, Brabender, Sibilio…

Que yo sepa, y si mis cálculos no fallan, no había ningún NBA presente ni futuro ¿Cuáles de los citados hubieran podido serlo? Ya hemos contado en otra ocasión que Kresimir Cosic tuvo la oportunidad después de haber triunfado en la NCAA, pero prefirió regresar a su país. En el Eurobasket de 1981, en Praga, ya entró en liza Fernando Martín; en el de Nantes, en 1983, haría su aparición Arvydas Sabonis. El sueño americano empezaba a andar más cerca.

Porque atención, en el Eurobasket de 1985, cuya fase final se disputó en Stuttgart, el quinteto ideal fue: Valdis Valters, Drazen Petrovic, Detlef Schrempf, Fernando Martín y Arvydas Sabonis. En el equipo de la Unión Soviética también estaban ya Alexander Volkov y Rimas Kurtinaitis. Se merendaron el oro ante Checoslovaquia, que a base de triples había dejado con cara de tontos a yugoslavos y españoles, y afónico a Díaz Miguel. Pero ya había grandes proyectos NBA en Europa.

El de 1987, en Atenas, fue el de Galis, Giannakis y Fasoulas. Por los soviéticos, que perdieron la final en el Pabellón de la Paz y la Amistad, se incorporaba otro que cruzaría el charco: Sarunas Marciulonis. Pero ojo, Yugoslavia, que le birló el bronce a España, ya tenía casi al completo el que iba a ser un equipo imbatible.

En efecto, los dos siguientes europeos fueron un monólogo de la posiblemente mejor selección que haya visto el baloncesto continental. En el de Zagreb, en 1989, le hicieron en la final un 98-77 a Grecia. Jugaban Drazen Petrovic, Toni Kukoc, Dino Radja, Vlade Divac; Zarko Paspajl, Stojan Vrankovic, Pedrag Danilovic… Al de 1991, en Roma, fueron sin Drazen, que ya triunfaba en los New Jersey Nets, pero estaba Alexandar Djordjevic, que un año después le escatimaría una Copa de Europa al Joventut de Lolo Sainz con aquel triple imposible en el último segundo En esa final de Roma, aquella Yugoslavia trituró a los anfitriones, 73-88. Era su despedida oficial como selección, pronto como país, y desgraciadamente también como grupo.

He llegado a 1991. Pero de los noventa iba a hablar en una próxima entrega

@EnriquedePablo

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Fecha | 18.08.2011 10:32

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