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Modelo NCAA: marca, identificación y sentimiento

La afición, un activo de la NCAA./Getty

Cualquier aficionado al buen baloncesto tiene a la liga universitaria (NCAA) como una cita obligada en el calendario. Coinciden entrenadores, jugadores, aficionados: la NCAA es un punto de referencia para disfrutar y aprender.

Disfruta el que va a los pabellones y los que ven la competición por televisión o internet (las nuevas plataformas tecnológicas dan paso a aplicaciones para seguir en directo las finales), y así lo demuestran los datos de asistencia o de audiencia. A lo largo de la temporada los pabellones de las Universidades están llenos, llegando a superar los 70.000 espectadores en la Final Four. Por su parte, las audiencias son de las más altas de cualquier evento deportivo mundial, se supone que uno de cada cuatro estadounidenses ven la final. En las gradas de cualquier partido durante la temporada se pueden ver a famosos actores, ex jugadores, personalidades que no fallan para ver a su equipo, su universidad. Con esta primera reflexión, empezamos a dar con una de las claves de por qué la NCAA es un buen producto. Hay una identificación, un sentimiento de pertenencia.

En el plano deportivo, lo primero que nos encontramos son reglas que el baloncesto europeo eliminó hace años: posesiones de 35 segundos, 2 periodos de 20 minutos, 1+1 en tiros libres. Se podría pensar que se ve un baloncesto aburrido, lento, espeso. Pero es todo lo contrario, podemos asistir a defensas con variantes tácticas interesantes, zonas, zonas press, ajustes poco vistos. En ataque, mucho movimiento de balón, de jugadores. En definitiva, un baloncesto fresco y divertido de “consumir” donde se pueden ver muchas formas distintas de concebir el juego, sin patrones predeterminados.

Prosigamos con la reflexión, ahora deportiva, pero focalizando en los actores. Los jugadores, por regla general están 4 años en su equipo, en su Universidad. El banquillo está activo, animando permanentemente mostrando “ilusión” a sus compañeros de pista. Si algún jugador cae al suelo, un segundo después hay 8 manos para ayudar a levantarle. Se respira compañerismo, EQUIPO, orgullo por vestir una camiseta, la de tu Universidad. Ese equipo “va a ser el su equipo, toda la vida”.

Con los entrenadores podemos hablar de verdaderos proyectos. Auténticos maestros como Coach K llevan 31 años al frente del mismo equipo, de su Universidad, Duke. En la Final 4 de este año teníamos a John Calipari (2 años en Kentucky y antes 9 en Memphis), Jim Calhom, 24 temporadas al frente de Connecticut, Brad Stevens con 4 temporadas en Butler y Shaka Smart en Virginia Com donde lleva 3 años. El proyecto deportivo, está muy por encima de resultados, de jugadores, de temporadas. El entrenador sabe que tendrá confianza, que podrá desarrollar su trabajo en el marco de un proyecto. Esto genera un sentimiento de pertenencia. Por curiosidad…. ¿cuánto tiempo lleva en el club el entrenador campeón de Euroliga este año?

El resultado es que los aficionados de una Universidad cuando va a su cancha, conocen a los jugadores, a los entrenadores, se sienten identificados con ellos. Se crea un vínculo difícil de romper, y viceversa. El entrenador forma parte de esa comunidad universitaria, el jugador siente de verdad la camiseta y el aficionado se siente de la Universidad.

Y también es destacable el respeto hacia los árbitros y sus decisiones. Son contadas las veces que se ven protestas, gestos, desaires. La Universidad y su prestigio educan al deportista en el respeto y eso es de agradecer.
El baloncesto de formación y el de élite debe aprender a no hablar de prisas, de urgencias, a que el resultado no es definitivo, y donde el trabajo, la constancia y el proyecto con las bases del crecimiento. No solo debemos aprender sus sistemas en la cancha, sino mirar un poco más allá e importar estas variables para el desarrollo de mejores ligas, mejores clubes y mejores jugadores. La Liga Universitaria norteamericana lo ha logrado, manteniendo bloques de jugadores (locales, podríamos decir) y apostando por entrenadores que creen un proyecto sólido a corto-medio plazo. ¿Se podría conseguir aplicar esto en España o en Europa?

@manuelaborda

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Fecha | 28.06.2011 17:33

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