Los Angeles Lakers

Nacido para jugar en los Lakers

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Pau Gasol posa en la sesión de fotos de los Lakers 2011-2012./ Getty

Cuando en 2008 los rumores que situaban a Pau Gasol fuera de los Memphis Grizzlies cobraron más fuerza que nunca, todos empezamos a soñar con el futuro equipo del jugador. La confirmación de su fichaje por Lakers nos pareció el giro perfecto de un guión histórico para el pívot y para todo el baloncesto español. Más allá de nuestras preferencias, su llegada a Los Ángeles se veía como el ascenso a una franquicia histórica y, lo que era más importante, el incremento de sus opciones de conseguir un anillo que llegaría por partida doble en 2009 y en 2010.

Pau se adaptó rápido al equipo y a California. Pese al varapalo de aquellas primeras finales contra los Boston Celtics, el de Sant Boi se fue haciendo grande y más grande para ganar por méritos propios el puesto de segundo de a bordo en un equipo siempre capitaneado por Kobe Bryant. El escolta había sido precisamente el más interesado en el fichaje de Pau, al que no tardó en considerar abiertamente como un amigo, además de un aliado.

Su condición de español –latino para los estadounidenses- en un estado en el que la presencia hispana es más que notable también jugó a su favor, convirtiéndole en un embajador perfecto del equipo y de la liga. Su carácter y su educación hicieron el resto a la hora de construir la figura de un deportista modélico. En resumidas cuentas y parafraseando al presidente de algún equipo de fútbol, Pau había nacido para jugar en los Lakers.

Echando un vistazo a la hemeroteca podemos encontrar declaraciones del jugador en las que afirmaba que su deseo era agotar su carrera en el equipo angelino y, si las piernas aguantaran, terminar sus días como jugador de baloncesto en casa, en el FC Barcelona. Sin duda, una prueba de lealtad y de eso que vagamente se define como amor a unos colores.

Ahora el director deportivo, Mitch Kupchak, se ampara en “motivos de baloncesto” y en la necesidad de rejuvenecer el equipo para justificar la salida al mercado de Pau y todos sus compañeros a excepción de Bryant. Es de suponer que el intocable escolta tiene algún poder de decisión en la confección de la plantilla y podría salvar de la quema a su buen amigo español. Sin embargo, los rumores apuntan a que esa amistad se evaporó la temporada pasada cuando vinieron mal dadas y Pau cuestionó la “kobedependencia” del equipo.

Leemos estos días que el pívot de Orlando Magic, Dwight Howard, posee el perfil perfecto para los Lakers. Que su carácter extrovertido y sus dotes para la interpretación hacen de él un diamante en bruto para Hollywood y para la NBA. Posiblemente sea verdad pero Howard -o el pívot que finalmente elijan los Lakers- también tendrá que jugar al baloncesto de vez en cuando y en ese campo va a tener muy complicado superar a Pau Gasol.

Mucha suerte, Pau.

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