NBA

Lluvia de estrellas caídas

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Kevin Durant y Dwight Howard./ Getty Images

Una cosa me preocupa en la NBA. Precisamente este año dos de los cuatro candidatos al premio MVP de la temporada han tenido que incrementar su aportación en la cancha debido a la ausencia de uno de los pesos pesados de sus respectivos equipos. Se hace referencia a James Harden y Russell Westbrook entre los que luchan por el Maurice Podoloff y a Dwight Howard y Kevin Durant en cuanto a los que su presencia en el parqué ha estado eventual esta temporada. Ambos jugadores no sólo hacen aumentar el nivel medio de la Liga, sino también la reputación de ésta. Vestidos de traje en el banco no están en su hábitat natural. La NBA es una cadena de franquicias y al comisionado no le conviene que los grandes nombres de la competición no vistan de corto cuando sus equipos saltan al terreno de juego.

Algunos de los síntomas para detectar lo que hoy estamos viviendo son los casos de Penny Hardaway, Grant Hill o bien Tracy McGrady. Se les trataba de sucesores de Michael Jordan, herederos de su legado. Pero tras unos años de rodaje, su salud física se vino abajo. O al menos la necesaria para sucumbir la intensidad incesante de 82 partidos en una regular season. Por eso cuando se tiene a Jordan como el mejor jugador de baloncesto de la historia, no sólo se hace referencia a todo lo que hizo y era capaz de hacer cuando se calzaba las botas, sino también a todo lo que resistió.

En las últimas diez temporadas se han repartido el MVP hasta seis jugadores distintos. De los cuales sólo Dirk Nowitzki y LeBron James consiguen mantenerse bien de salud. Tanto Steve Nash como Kobe Bryant han jugado casi veinte campañas en una de las competiciones más exigentes del planeta, pero el tiempo no les ha sido agradecido. El de Canadá se ha retirado debido a dolencias en la espalda, jugó 15 partidos en la pasada campaña y 0 en la actual. Mientras tanto Kobe jugó 6 la anterior y 35 en esta hasta que el cuerpo le pidió parar. El caso Derrick Rose no hace falta recordarlo y, por último, Kevin Durant, que solo ha participado en 27 partidos este curso. Todos ellos han sido MVP.

“Y la húmeda noche se precipita del cielo, y las estrellas que van declinando convidan al sueño”, decía Virgilio en la Eneida. El problema de tantas lesiones no está en las que tengan los MVP, sino en que son muchos los derrotados por K.O. en temas de salud. Si perdemos a las estrellas, ¿la NBA seguirá siendo la mejor liga del Mundo?. No lo sé, pero quizás haya llegado la hora de tomar medidas. O el sueño se impondrá al baloncesto.

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