Austin Hatch apuesta por la vida

Imágen del accidente aéreo de Austin Hatch

Austin Hatch, comprometido con los Wolverines de la Universidad de Michigan, ha apostado por seguir adelante tras sufrir en junio su segundo accidente de avioneta. Desgracia que acabó con la vida de su padre y su madrastra.

Austin Hatch./ ESPNTal y como os contamos en Basket4us, Hatch fue rescatado de entre los amasijos del aeroplano en estado crítico, además de necesitar una intervención ortopédica. Ahora, según ha comunicado la familia, Austin está progresando de forma espectacular y es probable que pueda volver a encestar un balón.

Su primer accidente de avión ocurrió cuando Austin sólo tenía ocho años. Padre e hijo fueron los únicos supervivientes de aquella catástrofe de 2003 al sobrevolar Indiana y el ala de la avioneta rozaba un poste de luz. Julie, la madre de 38 años, su hermana Lindsay, de 11, y su hermano Ian, de 5, murieron en el acto. Por entonces Austin era un estudiante de segundo año en el highschool de Ft. Wayne y empezaba a destacar entre sus compañeros gracias al baloncesto. Era tan bueno que la Universidad de Michigan ya empezaba a interesarse por él.

Dentro de sus progresos siempre queda alguna anécdota. Al parecer, Austin está obsesionado en comer chile antes que una hamburguesa o algo de pasta. También se anima cantado ‘Hail to the Victors’, himno de la Universidad de Michigan, y trabaja insistentemente aspectos de movilidad.

Pulsera de apoyo a Austin Hatch

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Fecha | 29.08.2011 18:33

El regalo pendiente de Paul Pierce

Paul Pierce./Getty

El próximo 24 de septiembre se anuncia un partido especial en el Allen Fieldhouse de Kansas. Ese día, a las cuatro de la tarde, se reunirán sobre la pista un buen número de ex jugadores de la Universidad de Kansas con galones NBA.

Según informa ljworld.com, Paul Pierce es uno de la larga lista de estrellas que participarán en este acto donde también se anuncia la presencia de Cole Aldrich (Oklahoma City), Darrell Arthur (Memphis), Mario Chalmers (Miami), Nick Collison (Oklahoma), Drew Gooden (Milwaukee), Xavier Henry (Memphis), Kirk Hinrich (Atlanta), Darnell Jackson (Sacramento), Marcus Morris (Houston), Markieff Morris (Phoenix), Brandon Rush (Indiana), Josh Selby (Memphis) y Julian Wright (Toronto).

Ryan Robertson, el base del equipo universitario entre las temporadas 1995-1999, es otro de los ex jugadores que no se perderá la cita. Robertson, que coincidió en el equipo con Pierce, ha declarado que está entusiasmado con coincidir con el que fuera su compañero y recordarle una “deuda” pendiente. “Paul me prometió que me compraría un Range Rover si él llegaba a la NBA. Estoy cruzando los dedos para tener uno allí”, bromeó Robertson.

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Fecha | 28.08.2011 19:28

Los sueños rotos de Jereme Richmond

Jereme Richmond, con el nº 22 de los Illinois Fighting./ Getty

Era un 21 de noviembre lluvioso, como casi todos allá en el estado de Illinois. Jereme Richmond, un jugador de apenas 14 años de edad, se iba hasta los 34 puntos y 21 rebotes en su primer partido con el equipo de North Shore Country Day High School. Dos días más tarde, en el Día de Acción de Gracias de aquel año 2006, se comprometía con la Universidad de Illinois para jugar con ellos en la NCAA. Firmado a cuatro años de suceder. Como echando el ancla al futuro, acción propia de alguien que desconfía de la vida. Quizás ese fue siempre el problema de Jereme.

Natural de Evanston, Illinois, Jereme Richmond nació con un balón de baloncesto bajo el brazo. Con todo lo que eso conlleva en un estado en el que los niños sueñan a través de la canasta, por más que la realidad sea un muro escondido entre la red. En 2006, su nombre era conocido por la inmensa mayoría de ojeadores de Estados Unidos, fuesen de NCAA o de NBA. Para mayo de 2007, algunos analistas, como Van Coleman, le situaban entre los tres mejores jugadores de instituto del país.

Deslumbró con facilidad en high school gracias a su increíble coordinación. Un alero fortísimo, atlético, de brazos interminables y que jugaba a otra cosa, con una superioridad que nunca le hizo dudar de su futuro. Lideró a sus Waukegan Bulldogs a títulos estatales. Podría haber elegido cualquier universidad. Recibió en dos ocasiones el Sun-Times’ Player of the Year -Derrick Rose sólo una vez-, fue McDonalds All-American, y su nombre estaba en lo más alto del baloncesto nacional a ese nivel. Con el talento le daba. Y si fallaba, volvía a jugársela. Con tantas segundas oportunidades en el baloncesto, nunca aprendió que en la vida, no siempre se tienen.

En 2010 dio el salto, al fin, a la NCAA. Pero su currículum deportivo no lograba eclipsar el extra: en 2007 fue sancionado por tres partidos tras pelearse con un compañero; en febrero de 2008 estuvo a punto de salir de Waukegan por una disputa verbal -que casi llega a más- con el técnico del equipo; en 2009, se queda colgado del aro y recibe su segunda técnica -luego le permitirían jugar las semifinales del torneo-; una batería de hechos oscuros, iluminados con una canasta de media cancha para ganar un partido con 39,5º de fiebre y otras proezas por el estilo.

En NCAA, los problemas siguieron. En su primer año en Illinois, Richmond promedió 7,6 puntos, 5 rebotes y 1,8 asistencias, números nada deleznables para un freshman. A finales de enero, demostró cuál podría ser su futuro al firmar 18 puntos y 10 rebotes ante Ohio State. Sin embargo, y aunque seguía cerca de casa, aquel no era su territorio. No le era tan fácil y nadie le había dicho que aquello fuera a ser difícil.

En marzo se vio envuelto en un incidente con un compañero tras una derrota ante Michigan State en el Big Ten Tournament. Nueve días más tarde era sancionado por el entrenador Weber por violar el código atlético de la universidad. Antes, se había perdido varios entrenamientos por un problema personal con el que tuvo que lidiar en Waukegan.

Con una primera temporada positiva en lo deportivo -teniendo en cuenta que no era ni la segunda opción ofensiva de unos Fighting Illini que habían alcanzado la segunda ronda del NCAA Tournament-, nadie se esperaba que se declarara elegible para el draft. O quizás su círculo más cercano y cerrado sí aguardaba con deseo ese momento. “I’m ready to follow my dreams“, declararía.

Pero sus sueños se romperían al esperar, y esperar, y desesperar en la noche del sorteo universitario. Stern no pronunció su nombre y se quedó en la nada. Y todos sabemos que la nada es peligrosa. No por serlo, sino por el barrio más cercano al que todos caen: el infierno. Puso una nueva carta en su castillo de naipes de la mala conducta, y el castillo se desmoronó.

El pasado 8 de agosto fue arrestado, con una fianza de 100.000 dólares, por uso agravado de arma, posesión ilegal de un arma de fuego, alteración del orden público y asalto y agresión. Golpeó y amenazó con matar a su novia de 17 años. Jereme The Dream Richmond mira aquel ancla oxidada. Víctima de un sistema, el de su entorno y su interior. Pregunta por su futuro, incierto y gris. ¿Hay una segunda oportunidad?

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Fecha | 28.08.2011 17:33

Las prohibiciones del lockout llegan a la universidad

Brandon Knight (Kentucky Wildcats)./Getty Images

La NBA no se anda con tonterías cuando del lockout se trata. Conocida es la prohibición a los equipos de mantener contacto alguno con los jugadores, por mínimo que sea. Ahora, además, ha prohibido que los ojeadores asistan a los entrenamientos de los equipos universitarios.

Aunque el cierre patronal se alargue durante toda la temporada, el Draft del próximo año seguiría celebrándose en la fecha prevista, por lo que los equipos ni pueden ni deben descuidar la tarea de scouting de cara a sus elecciones.

Sin embargo, la NBA ha prohibido asistir a los entrenamientos para evitar un posible encuentro entre los ojeadores, empleados de las franquicias, y jugadores en activo que puedan pasarse por sus antiguas universidades. Los ojeadores solo podrá asistir a eventos públicos, como los partidos.

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Fecha | 01.08.2011 19:16

Ekpe Udoh y Cartier Martin, víctimas de una estafa

Ekpe Udoh, jugador de Golden State Warriors, y Cartier Martin, ex jugador de Washington Wizards, se encuentran entre los estafados por David Salinas, administrador de la AAU.

Cada uno de ellos ha perdido casi 400.00 dólares que le habían confiado a Salinas para una inversión. Si embargo, no son ni de lejos los más afectados de una larga lista de estafados, la mayoría relacionados con el baloncesto universitario.

Por ejemplo, Billy Gillispie, entrenador de la universidad de Texas Tech, ha perdido casi 2,5 millones. Y Ray Giacoletti, entrenador asistente de Gonzaga, más de un millón. En total, se estima que David Salinas ha estafado 55 millones de dólares.

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Fecha | 27.07.2011 18:49

Michigan State, esperanzas renovadas. Un tal Green

Draymond Green (Michigan State Spartans)./ Getty Images

(1ª entrega – Michigan State, esperanzas renovadas. Los que llegan)

Escribía hace unos días sobre los nuevas caras del “nuevo proyecto Spartan” y su futura relevancia en un equipo en reconstrucción. Claro está, sin embargo, que los ‘resquicios’ (si es que así se pueden llamar) de la temporada concluida en marzo no son precisamente inservibles. Jugadores como los pívots Derrick Nix (2.05, 3er año) o sobre todo el ya sophomore Adreian Payne, que puede convertirse este año en un referente interior para MSU gracias a su movilidad; son dos de los nombres que suenan con más fuerza en East Lansing para el curso que viene.

Keith Appling (Michigan State Spartans)./ Getty Images

Ante la marcha de varios bases, y la llegada de freshmen que no contarán con minutos de titular en esa posición; parece que sólo Keith Appling, quien disputó y destacó con los EE.UU. en el Mundial Sub19 de este año, será válido para el puesto de playmaker titular. Pero precisamente este adjetivo de creador de juego no es el que mejor le viene a un Appling fantástico desde el triple y capaz de sumar de muchos modos pero que aún dista de ser el base titular que necesitan los de verde. Y aquí es donde entraría precisamente uno de los protagonistas de la temporada pasada y que, de seguir las recomendaciones y opiniones de algún que otro seguidor “spartan”, podría jugar uno de los papeles más peculiares e interesantes del año que nos espera.

Patrick Haynes dice en “The Only Colors”, bitácora para los seguidores Spartans, que un estilo más ofensivo e imaginativo podría dar buenos frutos. Argumenta que la presencia de jugadores rápidos, atléticos y jóvenes podría facilitar un juego menos “clásico” al que nos tiene acostumbrados el Coach Izzo. Y considera que ningún otro mejor que Draymond Green, forward que disputará su última temporada esta 11/12, para llevar las riendas de los Spartans…

Espera.

¿Un jugador de casi 200 centímetros, capaz de emplearse como 4, dirigiendo a Michigan State?

Pues efectivamente, este ala-pívot de 6’6 se trata de uno los jugadores más especiales con los que podemos contar en el actual panorama universitario. Aunque quizá menos conocido o mediático para la mayor parte del público, en parte por su papel a la sombra de otros como Kalin Lucas o Durrell Summers en MSU las temporadas anteriores; Green es un jugador realmente talentoso, polivalente y versátil hasta decir basta. Dispone de un repertorio genial en ataque, que abarca desde un tiro exterior que muchos escoltas desearían o una visión de juego que envidian otros tantos bases. Y Haynes comenta (palabras que respalda el que escribe) que si ni Trice, ni Appling ni ningún otro miembro parte como organizador de juego, nadie más indicado para hacerlo que el amigo Draymond. Y a modo, siguiendo el ejemplo de varios grandes de este deporte, de “point forward”. Esa posición que la Wikipedia describe como “no oficial” pero de la que todos disfrutamos observando. Un papel reservado únicamente a aquellos virtuosos de la bolita naranja que, al igual que Green (12.6 puntos, 8.6 rebotes, 4.1 asistencias, 1.8 robos y 1.1 tapones como credenciales de la 10/11) no se conforman sólo con los centímetros, sino que hacen de estos un arma letal frente a defensores ante ellos diminutos y a los que logran enfrentarse gracias a unas habilidades de las que sólo alguna fuerza que desconocemos les ha hecho dueños.

Terminando ya la particular parrafada sobre Green y los renovados Spartans que liderará el joven, cabe decir que para el seguidor medio de la universidad, cualquier actuación que no llegue a Sweet16, Elite8 o Final Four una vez presente el Madness podrá ser catalogada como “fracaso”.

Tom Izzo y por ende “la State” han malacostumbrado a una afición que en los últimos años ha vivido y disfrutado de alegrías que van desde Finals Fours (4), campeonatos (en el 2000) o subcampeonatos, hace de esto dos años.

Y precisamente ese momento, pero mejorando lo conseguido entonces, sueña cualquier aficionado al baloncesto de MSU con revivir repitiendo. Desde el más loco miembro de la “Izzone” al más longevo simpatizante de la parroquia “spartan”. Todos recuerdan con una sonrisa dibujada aquellos meses de marzo repletos de tensión y victorias, y que distan tan sólo de poco más de un año. Ahora, con una plantilla muy diferente, jóvenes prometedores y un Izzo que a buen seguro presentará un equipo que, estilos aparte, aspira a volver a ser el hueso que acostumbraba hace unos meses, ese chico de 1.98, llamado Draymond y de apellido revelador en tierras espartanas, debe hacer su trabajo. Y a buen seguro que lo hará.

Draymond Green (Michigan State Spartans)./ Getty Images

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Fecha | 26.07.2011 18:22

Michigan State, esperanzas renovadas. Los que llegan

Branden Dawson durante el 2011 McDonalds All American Basketball./ Getty Images

Benjamin Franklin dijo en una ocasión que “si vives de esperanza, mueres de sentimiento”. No le faltaba razón. Pero en el deporte, como en la vida; a veces es esa propia sensación la que te puede llevar a la supervivencia. En la estatal de Michigan, acostumbrados a victorias poco habituados al fracaso y la decepción, el pasado curso supuso uno de los no muchos ejemplos de esto último.

Y las nuevas generaciones, el “borrón y cuenta nueva” que llaman, podría ser un buen modo de olvidar los fracasos de la temporada pasada y centrarse plenamente en una nueva temporada tras la eliminación del torneo NCAA 2011 a manos de UCLA en Primera Ronda.

Branden Dawson es el principal reclutamiento para la próxima campaña. Un alero de 2 metros formado en Indiana, con un físico espectacular marcado por una increíble capacidad atlética y una habilidad reboteadora superlativa (18.6 rebotes en su campaña senior en el Lew Wallace High School), facilitada por el mencionado atleticismo y unas manos gigantes que le permiten capturar constantemente. Aunque su juego por fuera ofrece dudas, pero no más que las que son habituales en un jugador de su edad y características; en East Lansing esperan mucho de este “forward” que debería casar a la perfección con el estilo que gusta a Izzo.

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Un experto y seguidor “spartan” comenta que “es difícil evitar ilusionarse ante la llegada de este chico”. Además, la web especializada en scouting, DraftExpress; encuentra a Dawson muy similar al exNCAA Kawhi Leonard, ahora en San Antonio Spurs, “por su físico y facilidad para rebotear”.

Brandon Wood (Valparaiso Crusaders)./ Getty Images

Además de Dawson, llegan a tierras del norte otros jugadores que podrían contribuir desde el primer día, como el“combo” Brandon Wood, desde los Crusaders de Valparaiso. En Indiana, este escolta, capaz de dirigir al equipo si es necesario, promedió 16.7 puntos, 4.3 rebotes y 3.1 asistencias la pasada temporada y fue elegido en el quinteto ideal de la Horizon League. Teniendo en cuenta las pérdidas en las posiciones exteriores respecto a temporadas anteriores (Korie Lucious y Chris Allen traspasados a Iowa State, Kalin Lucas y Durrell Summers ya graduados), es de esperar que Wood sea de gran ayuda a unos Spartans con poca experiencia. El jugador jugará su 4ª y última campaña en el “college”, que podrá disputar sin interrupción al haber conseguido ya la licenciatura.

Los perimerales Travis Trice (base tirador y organizador que podría ser la agradable sorpresa del grupo), Dwaun Anderson, atlético escolta rankeado el 42 entre los jugadores de su posición por ESPN; y el también “shooting guard” Brandan Kearney, completan el grupo de novatos que aterrizarán en State desde el instituto.

Aquí se cimentarán buena parte de las esperanzas futuras (y quizá más fundamentadas) de los Spartans. En estos chicos que hoy sólo pueden llegar al calificativo de promesas.

Porque, no olvidemos, de la esperanza también dicen que es un espejo colgado en el futuro.

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Fecha | 23.07.2011 20:44

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