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Ni contigo ni sin ti

Plantilla del Gescrap Bilbao Basket./ ACB Media 

Hay un amor entre Bilbao y Madrid. Se hace baloncesto sólo 3 ó 4 veces al año pero el resto del tiempo también permanece vivo, latiendo en silencio. Lo alimenta el recuerdo y el picor de lo perdido. Se agita con aires de revancha y empuja a todos hacia los límites de la locura. Es carne de pasado y herida de presente. Los protagonistas directos tienen nombres y apellidos: Raúl López, Axel Hervelle, D’or Fischer, Joshua Fisher y Alex Mumbrú. Se fueron, pero no olvidan. Los implicados son también todos los demás, arrastrados por la marea y la furia. Cuando juegan Madrid y Bilbao se redobla la pasión y la entrega y se ofrecen frenesí a una competición más bien de tanatorio. Se añoran y luego rabian cuando se encuentran.

Números y precedentes les delatan. De los 10 partidos ganados en ACB por el Gescrap Bilbao Basket 2 han sido contra el solvente Real Madrid. Es más: sólo han logrado 3 victorias fuera de casa y una de ellas en el inexpugnable -por 18 meses- Palacio de Vistalegre. ¿Casualidad? No, la fiebre no conoce del azar ni de las fechas aleatorias. La historia, además, tiene sonados precedentes. En los Playoffs por el título del año pasado Miribilla y Bilbao pasaron por encima del renqueante pero favorito Madrid de Molin y el espantado Messina. En aquella serie de semifinales ganada por el equipo vasco por 3-1 se peleó con un furor del que ni siquiera gozan los derbies regionales en esta abúlica ACB. Nadie pudo dejarse de implicar. Aquella serie certificó la rivalidad.

El triple partido de esta última semana no es sino otro episodio del romance. Dos encuentros de Euroliga entre semana y el de ACB el domingo han dado más que de sobra para refrendar la sospecha de que ambos equipos siempre se esperan y se tienen ganas. Nadie especula lo más mínimo cuando se encuentran. Pero una de las partes rabia más que la otra, pues llama la atención, sobre todo, lo del Gescrap: un inicio más que dubitativa del conjunto de Fotsis Katsikaris ha ido dando paso a una toma de temperatura gradual en las últimas semanas de competición. No estarán en la Copa, pero a estas alturas ya carburan, otra vez, como equipo aspirante a los cuartos en Europa y a hacer mucho ruido en Playoffs. La serie de enfrentamientos con el Madrid de este mes de febrero es la excusa perfecta para ponerse las pilas. Bilbao es, hasta ahora, un equipo corajudo en Miribilla y gris fuera de su pabellón; cumplidor en Euroliga pero de rendimiento más bien irregular. Pero basta que se ponga el Madrid delante para que se vuelvan completamente locos, como si hubieran desayunado a las puertas de las Termópilas. La diferencia de motivación respecto a otros partidos contra otros rivales delata a los hombres del Bilbao.

Más le valdría a la ACB que volvieran a encontrarse en postemporada. Cada vez que lo hacen parecen tener muchas cuestiones pendientes y electrifican un solar, la Liga Endesa, huérfana de atractivos. Ninguna competición deportiva puede sobrevivir sin morbo y alicientes, sin conflictos sentimentales fuertes. En esto Bilbao y Madrid han proporcionado un material que ni siquiera los clásicos con el Barcelona pudieron dar. Como los amantes que no se olvidaron del todo, que de lejos se añoran y que en corto colisionan, a Madrid y Bilbao les puede el arrebato. Sobre todo a los segundos.


@CarlosZumer

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Fecha | 11.02.2012 11:08

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