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No more drama

Pau Gasol./ Getty Images

Esta expresión tan americana me viene al pelo para abrir una columna de opinión muy de actualidad teniendo en cuenta el momento de temporada en el que nos encontramos. Con la fecha límite para realizar traspasos en la NBA ya pasada, los rumores sobre intercambios de jugadores ya han terminado. De todos los que había flotando en el aire muy pocos se hicieron realidad y la mayoría cayeron, una vez más, en saco roto (sí, Dwight Howard se queda en Orlando…). Dejaron por sí mismos un buen número de clicks en páginas web, multiplicaron ventas en la prensa escrita si fueron acompañados de un buen titular y una foto ‘photoshopeada’ y subieron las audiencias televisivas si la moto estaba bien vendida, pero cayeron en saco roto. Ya no hay que hacer un drama de cada vez que escuchamos eso de ‘según fuentes’. Fin de la historia.

Esta vez nos ha tocado de cerca todo el tema de la salida/no-salida de Pau Gasol de Los Angeles Lakers y se ha manoseado el tema hasta desgastarlo, pero mirándolo con calma y a toro pasado no era para tanto. Después de hablar con varios jugadores NBA durante las últimas semanas he podido ver que son (somos) los aficionados los que ponemos el grito en el cielo cuando el realidad los jugadores tienen más que asumido su rol de cromos en la Liga. Los verdaderos protagonistas saben que un día pueden irse a dormir como miembros de un equipo y despertarse al siguiente con una llamada que les comunique que tiene que hacer las maletas. Se lo pueden tomar mejor o peor y preocuparse más o menos, pero todos son conscientes de ello.

Hace poco el pívot de los Houston Rockets Samuel Dalembert me decía una frase que abriría los ojos a más de uno, sobre todo teniendo en cuenta cómo está el percal laboral en estos tiempos. “No hay que preocuparse por esas cosas. Aunque te traspasen sigues teniendo un trabajo”. Una verdad como el Taj-Mahal de grande. Un traspaso no implica más que una mudanza, engorrosa como todas, pero simplemente una mudanza en la que los jugadores tienen su mismo contrato y salario aunque el lugar de trabajo sea más o menos agradecido.

Brandon Jennings./ Getty Images

Al estar más cerca de los jugadores uno puede tener una visión distinta a la que se tiene detrás del ordenador, la televisión o los periódicos. Y precisamente es un punto de vista mucho menos dramático. La inmensa mayoría de los jugadores tiran del tópico “lo que no puedo controlar no me preocupa” para completarlo con un “lo único que puedo hacer es dedicarme a jugar al baloncesto”. Otros van un poco más sin rodeos explicando que “no hay nada que hacer porque el business de la NBA es así”. Algunos bromean con el tema, como cuando Goran Dragic me confesaba delante de la cámara de Basket4Us que estaba un poco preocupado por los rumores porque todas sus cosas estaban en su apartamento de Houston y tendría que moverlas. Pero al fin y al cabo todos saben de lo que va el tema.

Aun así siempre es curioso ver ciertas reacciones de nombres propios de la NBA, como cuando Brandon Jennings se enteraba que los Lakers podrían estar negociando para hacerse con sus servicios cuando le pregunté por ello en una entrevista, y luego me confesaba sin cámara mediante que el teléfono le estaba volviendo loco ese día y que el rumor que le dije seguramente fuera el culpable de la enorme cantidad de mensajes que tenía en el buzón de voz. ¿Preocupado? En absoluto. ¿Contento por volver a casa? Daba igual porque él “no lo puede controlar”.

Puede hacer más gracia o menos tener que dejar un equipo. Algunos se van dando saltos de alegría y otros con un cabreo de mil demonios, como el bueno de Timmy Mozgov cuando los Knicks le mandaron a Denver (“Me gusta esta ciudad y mi novia ya había hecho amigas aquí”, me confesó en su momento). Pero, al contrario de los fans, ellos no hacen un drama de esto. Pau podría haber sido quien tuviera el marrón encima de mudarse (con sus dos anillos de campeón con Lakers, su premio de Rookie of the Year con Grizzlies y sus cuatro presencias en el All Star Game) mientras nosotros simplemente nos adaptaremos a los horarios de los partidos de su nuevo equipo. Así que para la próxima vez, calma y ‘no more drama’ y, como diría el bueno de Bismack Biyombo, “a vivir la vida”.

@AntonioGil_SOSE

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Fecha | 16.03.2012 08:06

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