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No nos priven de este lujo

LeBron James./ Getty Images

Acaba de terminar la primera fase del torneo olímpico y tengo que confesar que me lo estoy pasando bomba. No voy a entrar a valorar aquí posibles especulaciones sobre resultados de la selección española ni si se dejaron ganar o se esforzaron por debajo de sus posibilidades. Cada uno es dueños de sus actos y las conciencias estarán más o menos limpias en función de los mismos. Donde sí voy a detenerme es en ‘mis chicos’ de la NBA y su puesta en escena en Londres 2012. No discutiré si ganarían o no al combinado nacional de los JJ.OO. de Barcelona con Jordan, Magic y compañía. No me detendré en si pasaron más o menos apuros contra Lituania, si se cebaron con Túnez y Nigeria o si enseñaron su mejor cara ante un rival de altura como Argentina. No diré (más que nada porque ya lo he hecho hasta la saciedad) si son invencibles o pueden caer y quedarse sin el oro. Lo que sí haré, incluso gritando si fuera necesario, será pedir que no nos quiten este privilegio que es una selección de Estados Unidos plagada de estrellas de máximo nivel en la NBA.

Mientras que el Team USA (lo siento, pero referirme a cualquier otro equipo que no sea el de Barcelona’92 como Dream Team me parece una blasfemia) ofrece una exhibición casi detrás de otra y deja boquiabiertos incluso a los que se esperaban ciertas muestras de poder bien aderezadas con dosis de espectáculo sobre el parquet, al señor David Stern y varios propietarios de franquicias NBA les ha dado por empezar a mover hilos para presentar una propuesta formal ante la FIBA en la que pedirán que sólo sean elegibles para disputar unos Juegos Olímpicos los jugadores 23 años o menos. ¿¡Una selección U-23 para conquistar el mundo!?  El baloncesto estadounidense es claramente superior al del resto de selecciones FIBA, pero querer ganar un oro olímpico con una selección de jóvenes es tan bravuconada como que Atila pretendiese conquistar la Europa de su tiempo acompañado tan solo de un grupo de boy scouts.

Kobe Bryant./ Getty Images

Evidentemente en la propuesta del todopoderoso Stern y compañía (con Mark Cuban como cabeza visible en el lado de los propietarios) hay unos intereses económicos de mucho peso. Las lesiones y su correspondiente chorreo de dólares para la NBA y los equipos afectados son la mayor preocupación de este bando. El papel verde siempre tiene mucho que decir y en el caso de una empresa como la NBA más todavía, pero de ahí a jugar con el orgullo de un país hay un trecho muy grande. Cualquier habitante de Estados Unidos se pone en pie cuando ondea la bandera de barras y estrellas y suena el himno nacional, y el equipo de baloncesto estadounidense es la mayor extensión de este sentimiento patriótico en el deporte actual. Os lo dice uno que vive en ese país y podría cantar aquello del ‘Star Spangled Banner’ sólo de tantas veces que la ha escuchado.

La NBA es grande. Tanto como que no considerarla la mejor liga del mundo es poco menos que motivo de sonrisa jocosa por la inmensa mayoría del planeta basket. Y es así porque, además de contar prácticamente todos los mejores jugadores del mundo y tener una identidad por sí misma, cuando concentra sus fuerzas y muta en USA Basketball para dar forma a un combinado de astros que visten el uniforme nacional nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un equipo all star durante varios días. Preparación, competición y degustación de highlights postreros. LeBron, Kobe, Melo, Durant, Deron, Paul, Westbrook… Por favor, no nos quiten el privilegio de disfrutar con grupos así cada vez que haya unos Juegos Olímpicos. Lleva pasando desde hace 20 años. ¿Por qué dar cerrojazo ahora que la NBA es más global que nunca?

@AntonioGil_SOSE

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Fecha | 07.08.2012 09:54

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