Se desinfla el globo en la Casa Blanca

Paul Pierce y John Wall./ Getty Images

La temporada de Washington Wizards ha ido en clara línea descendente desde el mes de febrero, con un balance de 18 partidos perdidos de los últimos 25. Algo que en la Conferencia Oeste te haría quedar apeado muy posiblemente de entrar en playoffs, pero que en el Este sólo les ha mandado al quinto lugar y con opciones todavía de quedar entre los cuatro primeros y tener ventaja de campo en la primera ronda.

La llegada de un veterano curtido en mil batallas como Paul Pierce dotaba a los de la capital de esa dosis de experiencia necesaria en todo equipo que aspira a lograr el anillo. Además John Wall dejó hace tiempo de ser un base pasado de revoluciones y ahora ya está plenamente consolidado en la élite de los guards de la NBA, liderando la Liga en asistencias. A ellos hay que añadirle la gran dupla interior que forman Marcin Gortat y Nenê. La frialdad del polaco se complementa perfectamente con la chispa del brasileño, y por si fuese poco Bradley Beal se convierte en una continua pesadilla exterior y con un potencial increíble. Con todas estas piezas sobre el parqué se forma uno de los mejores quintetos iniciales de la Liga y, sobre el papel, aspirantes a como mínimo llegar a Final de Conferencia.

Los pupilos de Randy Wittman ya demostraron la temporada pasada que se les tenía que tener en cuenta en las previsiones para cotas más altas, aplastando a Chicago Bulls en 1ª ronda y cayendo con las botas puestas ante los cabeza de serie Indiana Pacers. En el nuevo curso el globo siguió hinchándose y durante los primeros 30 partidos el balance reflejaba un 22-8 sólo superados por Atlanta Hawks. A partir de ahí dejó de entrar más aire y se fue desinflando debido a las lesiones de Beal, Khris Humphries o Pierce. Esto ofreció al banquillo dar un salto de calidad que habían demostrado antes del All-Star. Pero tanto Rasual Butler como Garrett Temple y Otto Porter Jr no han logrado estar a la altura y el equipo se ha resentido. Además el sistema ofensivo del equipo se limita al juego de Wall y eso les convierte en uno de los peores ataques de la Liga. El libro de jugadas de Wittman parece tener sólo una página y debería buscar alternativas antes que empiecen a jugarse los cruces por el título. Veremos si el globo de Washington puede volver a coger altura cuando más obstáculos habrá en el aire o por el contrario caerá en picado en el ala oeste de la Casa Blanca.

@SergiPrat1

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los Washington Wizards

  Compartir en Facebook
Fecha | 02.04.2015 09:13

Lluvia de estrellas caídas

Kevin Durant y Dwight Howard./ Getty Images

Una cosa me preocupa en la NBA. Precisamente este año dos de los cuatro candidatos al premio MVP de la temporada han tenido que incrementar su aportación en la cancha debido a la ausencia de uno de los pesos pesados de sus respectivos equipos. Se hace referencia a James Harden y Russell Westbrook entre los que luchan por el Maurice Podoloff y a Dwight Howard y Kevin Durant en cuanto a los que su presencia en el parqué ha estado eventual esta temporada. Ambos jugadores no sólo hacen aumentar el nivel medio de la Liga, sino también la reputación de ésta. Vestidos de traje en el banco no están en su hábitat natural. La NBA es una cadena de franquicias y al comisionado no le conviene que los grandes nombres de la competición no vistan de corto cuando sus equipos saltan al terreno de juego.

Algunos de los síntomas para detectar lo que hoy estamos viviendo son los casos de Penny Hardaway, Grant Hill o bien Tracy McGrady. Se les trataba de sucesores de Michael Jordan, herederos de su legado. Pero tras unos años de rodaje, su salud física se vino abajo. O al menos la necesaria para sucumbir la intensidad incesante de 82 partidos en una regular season. Por eso cuando se tiene a Jordan como el mejor jugador de baloncesto de la historia, no sólo se hace referencia a todo lo que hizo y era capaz de hacer cuando se calzaba las botas, sino también a todo lo que resistió.

En las últimas diez temporadas se han repartido el MVP hasta seis jugadores distintos. De los cuales sólo Dirk Nowitzki y LeBron James consiguen mantenerse bien de salud. Tanto Steve Nash como Kobe Bryant han jugado casi veinte campañas en una de las competiciones más exigentes del planeta, pero el tiempo no les ha sido agradecido. El de Canadá se ha retirado debido a dolencias en la espalda, jugó 15 partidos en la pasada campaña y 0 en la actual. Mientras tanto Kobe jugó 6 la anterior y 35 en esta hasta que el cuerpo le pidió parar. El caso Derrick Rose no hace falta recordarlo y, por último, Kevin Durant, que solo ha participado en 27 partidos este curso. Todos ellos han sido MVP.

“Y la húmeda noche se precipita del cielo, y las estrellas que van declinando convidan al sueño”, decía Virgilio en la Eneida. El problema de tantas lesiones no está en las que tengan los MVP, sino en que son muchos los derrotados por K.O. en temas de salud. Si perdemos a las estrellas, ¿la NBA seguirá siendo la mejor liga del Mundo?. No lo sé, pero quizás haya llegado la hora de tomar medidas. O el sueño se impondrá al baloncesto.

@PparelladaLJ

  Compartir en Facebook
Fecha | 28.03.2015 02:45

¿Luchar por el anillo o mejorar estadísticas?

Vince Carter./ Getty Images

Llega un momento en la carrera de muchos jugadores NBA, en el que se encuentran en la tesitura de elegir entre ser pieza importante en un equipo sin aspiraciones, y engordar sus estadísticas personales, o ir a un equipo que luche por el anillo, aunque eso les dejé relegados al banquillo, y a empeorar sus estadísticas, hasta el fin de sus días en la NBA. Ahí surge mi duda. ¿Es más importante luchar por un anillo o mejorar tus estadísticas y ser líder de un equipo menor, aunque acabes tu carrera con los dedos vacíos? Primero, dejar claro que está decisión solamente les surge a jugadores importantes, que ya han hecho buenas temporadas. Obviamente un jugador de nivel bajo, nunca va a poder elegir su camino.

Diferenciando entre jugadores jóvenes o veteranos, puedes llegar a decantarte por una opción u otra. Un veterano que ha sido importante y ha incrementado sus estadísticas durante años, y que no tiene anillo, puede acabar su carrera con un rol secundario, buscando un título, aunque eso conlleve el riesgo de no ganarlo, y haber dejado las estadísticas peor para nada. Respecto a los jóvenes, tienen más margen, y pueden estar muchos años en equipos sin ambición, porque todavía tienen que labrarse una carrera, y hacer números. Si tienen la fortuna de encontrarse en un conjunto ganador, mejor, y si no, con los años podrán pasar al grupo de veteranos.

Actualmente, muchos jugadores tienen roles secundarios, y en mi opinión, en un equipo no aspirante, serían estrellas, aunque ellos prefieren estar en una franquicia ganadora. Me encantaría ver con 35 minutos por partido a Mike Scott, Perry Jones, Jeremy Lamb, Patty Mills, o Dennis Schroeder. Pero también estaría genial seguir viendo con 30 minutos y siendo importante a veteranos como Vince Carter, Ray Allen, Jason Terry, Hedo Turkoglu, Leandro Barbosa o Elton Brand. No me gustaría que se retirasen sin anillo (algunos de ellos), y sin hacer estadística sus últimos años, como le ocurrió a Steve Nash, Allen Iverson, Gary Payton, Shawn Kemp o Karl Malone, por citar a algunos importantes, que se quedaron sin el premio, y los últimos años, tuvieron papeles menos importantes sólo con el objetivo del título.

@basketdesdezgz

  Compartir en Facebook
Fecha | 19.03.2015 08:09

La imprevisible escisión

Rajon Rondo./ Getty Images

La escisión sintagmática es un tipo de cambio fonológico. Consiste en un proceso por el que un fonema se separa en un grupo de fonemas en el decurso. En ‘pĕtram’ (latín) y ‘piedra’ el sonido -ĕ- deviene -ie-. Un sonido pasa a ser dos sonidos. Si lo aplicamos a la NBA, me viene perfecto hablar de Dallas Mavericks y Rajon Rondo. Con tanto movimiento de intercambio de contratos, suceden traspasos quizás precipitados. A pesar de ser cierto que Chandler Parsons ha estado lesionado y la plantilla notó mucho su ausencia, también lo es si una nueva adquisición tiene roces de ego con el entrenador o algún compañero de la plantilla, perjudica gravemente al equipo. Rondo y Rick Carlise no han congeniado. Y da igual que el técnico de los Mavs sea uno de los más queridos y respetados por sus jugadores.

Por mucho que a veces no paramos a pensarlo, un traspaso no es un simple cambio de contratos entre franquicias. Visto desde la perspectiva más fría, parece que un traspaso consiste en dar y recibir respectivamente un papel con nombre, apellido y sueldo de alguien. Pero no se trata de eso, sino en movilizar personas, familias. Individuos que los importamos de un ambiente y entorno en el cual puedan sentirse familiarizados, para colocarlos entre otra gente. En una desconocida ciudad con distintos hábitos. El detractor principal de ello es la adaptación, rasgo que ni la estadística avanzada más tergiversada y quisquillosa (tan de moda últimamente) sería capaz de prever.

Aquí interviene la escisión. Un sonido pasa a ser dos sonidos. Un equipo plural, colectivo, popular, con un mismo objetivo, pasa a divagar entre intereses personales. Los cuales no confluyen ni convergen con la intención principal del grupo mayoritario y esto causa un efecto explosivo en el conjunto. La vida nos enseña que la evolución en el habla, dicho más técnicamente, los cambios fonológicos, es algo natural. Acontece progresivamente, poco a poco y es algo que no podemos evitar al paso de los años. Entonces ¿debemos pensar que cuando un jugador interviene en la escisión de un equipo es inevitable? Visto así no te preocupes, es un proceso natural. Por lo que hace a mí, estoy en rotunda discrepancia respecto a ello.

Masai Ujiri decidió no modificar el roster de Toronto Raptors antes del dead tradeline porque las cosas estaban yendo bien (al margen de que ahora pasen por una racha negativa). Intercambiado por Danny Granger, el año pasado Evan Turner causó estragos en el núcleo del vestuario de Indiana Pacers, como parece que está sucediendo con Rondo y Carlise. Un traspaso quizás es tan sencillo de efectuar como un cambio de cromos, pero debe ser mucho más meditado. Lo ideal sería entender que a veces menos es más.

@PparelladaLJ

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los Dallas Mavericks

  Compartir en Facebook
Fecha | 15.03.2015 19:40

La importancia de ser el #1 del draft

El jugador que consigue ser el #1 del draft de la NBA pasa a la historia desde ese momento. Es un hito inolvidable. Significa que eres el elegido, el que está llamado a reinar en el baloncesto en los años siguientes. Hay drafts con mucho nivel, y otros bastante malos, pero la primera elección debería ser una figura mundial. Los últimos años, se conoce quién va a ser el primero desde meses atrás, porque suele ser un crack desde pequeño o desde la universidad. Pero no todo es tan bonito siempre. La presión que tiene ser el primero, el tener que demostrar ser el mejor en cada momento, el dinero que ven pasar por sus ojos, siendo muy jóvenes todavía y las innumerables promesas de cada franquicia pueden quebrar la mente de cualquier jugador, y hacerle pasar a la historia, como tantos otros, como uno de los #1 malditos.

En los últimos 16 años, 9 jugadores que han sido el #1 han sido o son jugadores top en la NBA. Yao Ming, Lebron James, Dwight Howard, Derrick Rose, Blake Griffin, John Wall, Kyrie Irving, Anthony Davis, e incluyo aquí al último, porque, a pesar de ser aún rookie, está dejando ver que va a ser una gran estrella, Andrew Wiggins. Tres jugadores se han quedado en tierra de nadie, entre la ilusión y la decepción, acercándose más a este último punto, sin demostrar su valía como #1. Kenyon Martin, Andrew Bogut y Andrea Bargnani. Peor se pone su nivel cuando ves que en el draft del año 2000, cuando Jamal Crawford fue el #8. Chris Paul fue el #4 en 2005 y LaMarcus Aldridge fue #2 en 2006.

Respecto a las desilusiones, 5 han sido #1 para caer en el olvido o para pasar por la NBA sin pena ni gloria. En 1998, Michael Olowokandi fue primero, cayendo Vince Carter al quinto y Dirk Nowitzki al noveno. En 1999, Elton Brand fue la figura, y Baron Davis cayó al tercer puesto. En 2001 estamos ante el año de Kwame Brown. Dejaron pasar a Pau Gasol hasta el #3, a Zach Randolph al #19 y a Tony Parker al #28. En 2007, Greg Oden adelantó en el draft a Kevin Durant, y en 2013, Anthony Bennett fue la sorpresa, quedando, por ejemplo, Michael Carter-Williams en la posición #11. Curiosamente, todas estas decepciones eran jugadores interiores. Las razones por las que  han fracasado son varias, pero debe ser un duro golpe desilusionar a tanta gente, quizás un golpe irreparable.

@basketdesdezgz

  Compartir en Facebook
Fecha | 12.03.2015 05:05

Esperando el milagro

Paul George./ Getty Images

Indiana Pacers ha sido durante varias temporadas la gran alternativa al dominio de Miami Heat en la Conferencia Este. Es cierto que no lograron eliminarles en ninguna de las tres series que disputaron, pero llevaron a los de Florida al límite en cada una de ellas aprovechando su superioridad en la pintura, su gran defensa y la consolidación de Paul George como gran estrella.

El conjunto dirigido por Frank Vogel mostraba una regularidad y una confianza que podían permitirles mirar con optimismo la nueva campaña pese a los refuerzos de algunos equipos que aumentaban la competitividad del Este. Tan solo Roy Hibbert y Lance Stephenson hacían temblar de vez en cuando unos cimientos que ha construido Larry Bird con maestría, así se optó por no renovar a un Stephenson tan brillante como problemático que no estaba conforme con el rol de segunda espada y mantener al gigante de Georgetown.

Mientras en los despachos se ultimaba la confección de la plantilla, en Las Vegas se jugaba el futuro inmediato de la franquicia e Indiana salió perdedor, la ruleta quiso que George sufriera una terrible fractura de tibia y peroné que le tendría toda la temporada alejado de las canchas y las mejores cartas de Estados Unidos para el Mundial de España decidieron renunciar a jugar el torneo. Sin su presencia, el devenir de los Pacers parecía estar en la mediocridad de la Liga, pero Vogel ha sabido aprovechar el potencial de jugadores menos conocidos y motivar de nuevo a los veteranos para pelear por entrar en playoffs. El esquema sin el dos veces All-Star no ha cambiado tanto, siguen basando su juego en una defensa muy física y en un baloncesto coral, donde nadie destaca por encima del resto.

A falta de 20 partidos para el final de la regular season, los de Indianapolis están sumergidos en una trepidante lucha a seis bandas por dos billetes a la postemporada, donde la diferencia entre el séptimo y el duodécimo es de tan solo 2 victorias. A día de hoy los Pacers marchan octavos y con una buena racha de triunfos coincidiendo con la vuelta a los entrenamientos sin limitaciones de un George, que ya ve la luz al final del túnel. Si se mantienen en la pelea durante las próximas semanas es muy probable que podamos ver su retorno para los últimos coletazos de la temporada. Sin duda una buena nueva para todos los amantes del baloncesto cansados de tantas noticias negativas, que devuelve la ilusión a una de las aficiones más calientes de toda la NBA.

@SergiPrat1

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los Indiana Pacers

  Compartir en Facebook
Fecha | 04.03.2015 07:28

Las decepciones de la temporada

Kawhi Leonard y Blake Griffin./ Getty Images

Kawhi Leonard: El Kawhi que se vio en las finales del año pasado, estaría este curso luchando entre los 5 primeros del MVP race. Se preveía el descenso de rendimiento del veterano Big Three, y Gregg Popovich le dijo a Kawhi que debía ser el líder este año. Parece que él lo sabe, está intentando tomar las riendas, rebotear más y jugarse más tiros, pero no está teniendo fortuna y está siendo intermitente. Además coincide con que San Antonio Spurs cada vez está peor, y no está echándose el equipo a las espaldas. Quiero ver al Kawhi de las Finales pasadas, y que el futuro de los Spurs se construya a su alrededor.

Kenneth Faried: ¿Dónde está el jugador que arrasó en el Mundial de España? Recuerdo que me sorprendió ver su nivel en verano, porque Faried nunca ha sido un portento técnico, y basaba todo su juego en el físico, pero este año casi ni eso vemos. Hemos pasado de tenerlo cada noche en el Top 10, a verlo una vez al mes. Y sus estadísticas no son lo que parecía que iban a ser. Debe mejorar más su versatilidad y coger confianza. Aunque estar en Denver Nuggets, no parece estar ayudándole este año. O intenta reinar en esa locura de franquicia y toma las riendas, o deberá cambiar de aires pronto.

Anthony Bennett: Quizás estuviera loco cuando pensé que éste era su año. Cuando supe que iba a Minnesota Timberwolves, pensé que podía ser un lastre, pero cuando me enteré del entrenamiento que estaba realizando y vi como trabajó su cuerpo, las esperanzas crecieron en mí, de ver al número 1 del draft que debió ser. Y de nuevo, batacazo. No ha podido destacar, a pesar de estar en un equipo ideal para destacar siendo joven. ¿Habrá tercera oportunidad? Quizás Kevin Garnett ayude a ver al mejor Bennett.

Lance Stephenson: Charlotte Hornets fichó a Stephenson casi como una estrella. Habían conseguido al ‘anti-LeBron’. Pero su temporada está siendo mediocre. Incluso, han intentado traspasarle antes del cierre, pero nadie le ha querido. Ahora mismo, jugador segundón en la NBA.

Blake Griffin: Su aumento de prestaciones ganaba año a año, pero este curso ha bajado, tanto en anotación como en rebote. Es cierto que hay que darle mérito a su mejoría en tiros de media distancia, pero ya no se acerca tanto al aro, y eso no es bueno para él. Debe combinar para ser una máquina total.

Éstas son mis mayores decepciones en lo que llevamos de curso. La vida da muchas vueltas y se puede pasar del todo a la nada, como Brandon Roy, y viceversa, como Hassan Whiteside. Así es el deporte, y así es la NBA.

@basketdesdezgz

  Compartir en Facebook
Fecha | 03.03.2015 06:20

Página 3 de 11312345...Última »