Derrick Rose, un romántico

Derrick Rose./ Getty Images

“El sueño de la razón produce monstruos”, decía Francisco de Goya. En las corrientes artísticas y estéticas de la Ilustración, siempre se apela a la capacidad de la razón para que sirva de Norte en determinados estados sentimentales del individuo. Para los ilustrados, los monstruos de la imaginación son monstruos imaginarios. La razón les hace percibir que no existen. Por lo contrario, en la literatura romántica los fantasmas que aparecen son reales. Siendo esta polémica la que nos recuerda a Derrick Rose.

Rose es un romántico. Sus monstruos, sus fantasmas, han sido reales. Ahora, definitivamente, todo el mundo duda de que jamás vuelva a ser ese jugador que deleitaba por su velocidad y capacidad de liderazgo. La orientación romántica del base de Chicago Bulls hace referencia a su mala salud. No puede superar sus molestias físicas que actúan como equivalente a los monstruos de Goya. No obstante, asumiendo que Rose no volverá a ser el que aquella vez fue, algunos se plantean si su trayectoria la podríamos identificar con el apelativo de un ‘precioso caso de Brandon Roy‘.

Este caso, aparte de Roy, es el que vivieron jugadores como Yao Ming y Greg Oden. Al margen del momento en que el cuerpo de uno o de otro decidiera explotar. Es decir, a Yao le dio tiempo de pasar a la historia como uno de los mejores pívots y pasar una buena etapa en Houston Rockets. A Oden se le conoce como aquel jugador que pudo haber sido y no fue. Y por lo que hace a Roy, muchos se preguntan si hubiera liderado la Liga o no. Asimismo Rose tuvo tiempo para ganar un MVP, asentarse como una súperestrella indiscutible del baloncesto y ser jugador franquicia de Chicago. Pero colorín colorado, este cuento se ha acabado.

El de los Bulls podría seguir jugando en el futuro. Aunque quizás esta no sea su competición, por muy obsesionado que él esté. Raül López, base español que probó suerte con Utah Jazz, también tuvo problemas de rodilla. Antes y durante su etapa NBA. López no acabó de asimilar ese ritmo no interrumpible de la liga estadounidense hasta que tales articulaciones le impidieron jugar. Volvió a Europa, jugó a un ritmo más calmado y alargó su carrera hasta el punto de acabar jugando los JJ.OO. de Pekín. ¿Por qué no podría hacer algo parecido Rose? El ego norteamericano le puede. Antes se retirará tras insistir e insistir como Roy, que dar un paso atrás para remontar dos adelante yendo a Europa a jugar. Como López, por ejemplo. Pero esto no depende de nosotros. Mientras tanto, Rose seguirá tan romántico como siempre.

@PparelladaLJ

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Fecha | 27.02.2015 05:01

¡Mamá, quiero ser como Bruce Bowen!

Bruce Bowen./ Getty Images

Recuerdo los primeros anillos de Tim Duncan con San Antonio Spurs, en los que hacían un juego ratero guiado por Avery Johnson, y desquiciaban a los rivales, basándose mucho en la defensa. Recuerdo también que mucha gente que seguíamos la NBA, odiábamos a los Spurs, y especialmente a Bruce Bowen. No aportaba nada visible en ataque, más que algún triple liberado, pero en defensa era un incordio total. Pero como aficionado, no entendía como un jugador con tan poco calidad podía jugar allí, y además ser vital en el equipo campeón.

Con los años, fui comprendiendo mejor el baloncesto, empecé a ver las tareas de los intangibles, las que no se ven, y además, con la llegada de Tony Parker, el juego de los Spurs ya gustaba más. Pero seguía estando Bowen por ahí rondando. Creo que fue uno de los creadores de la moda de tener un jugador en el puesto 2-3, especialista defensivo, un pitbull, una sanguijuela, en vez de tener 2 anotadores en las alas. Todos los equipos empezaron a poner en el quinteto a ‘Bowens’. Recuerdo en los últimos años a Ronnie Brewer, a Keith Bogans, y sigo viendo unos cuantos jugadores NBA actualmente que cumplen esa función. Puede ser que pasen varios partidos sin anotar, y no destacan casi en nada, solamente anotan algún triple liberado porque la estrella del equipo se ha llevado a su marcador, pero ahí están, ganando millones en la mejor liga del mundo. Los años de Thabo Sefolosha en Oklahoma City Thunder, Landry Fields en New York Knicks y de vez en cuando en Toronto Raptors, algún año de Tony Allen, el actual Mike Miller, Shawne Williams, Quincy Pondexter, Jeff Taylor, épocas largas de Tony Snell, Allen Crabbe, Andre Roberson, Alonzo Gee, Dahntay Jones, Karasev en Brooklyn Nets, y ojo que viene el rookie Aaron Gordon.

Todos estos jugadores, faltos de mucha técnica, o vieron vídeos de Bowen en la juventud, o hubo un entrenador que les dijo, que no eran muy buenos, y les aconsejó centrarse en la defensa.

Abro el debate aquí. ¿Veis necesaria la figura de un stopper en un quinteto titular? ¿Veis justo que esta gente gane tantos millones ocupando los puestos de gente muy técnica tipo Juan Carlos Navarro, Rudy Fernandez, Sergio Rodriguez, Vassilis Spanoulis o los actuales Mike Scott, Louis Williams, Bogdanovic, Jimmer Fredette, Tim Hardaway Jr., Kostas Papanikolau, etc.? ¿Creéis en la mejora y pasar de ser un Bowen a una súper estrella como está haciendo Jimmy Butler?

@basketdesdezgz

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Fecha | 23.02.2015 04:58

¡Ey, Pau!… ¡A mejorar!

Pau Gasol./ Getty Images

“Ei, Pau!… A millorar”. Es decir, “¡A mejorar!”. O al menos algo parecido le dijo mi padre a Pau Gasol, la vez que lo llevó en su autocar. Fue al despedirse de él, mientras estrechaban cordialmente sus manos, después de haber sido el chófer oficial de Memphis Grizzlies. El NBA Europe Games 2003 llevó al equipo de Tennessee a jugar contra el F.C. Barcelona, y la franquicia estadounidense contrató a una empresa para los desplazamientos locales. El mayor de los Gasol llegaba a la Ciudad Condal para enfrentarse a su ex equipo y a su hermano, Marc Gasol. Hacía dos temporadas que Pau estaba en la NBA y a mi padre le alucinaba.

Papá conduce un autocar para una empresa de transporte privado desde hace aproximadamente dos décadas. Por aquél entonces llevaba en el trabajo poco más de un lustro y cuando le comunicaron que sería el encargado de conducir el autobús de los Grizzlies, lo primero que hizo al llegar a casa fue contárnoslo a mi hermano y a mí. Nos emocionamos muchísimo por la situación, aunque la verdad es que este empleo ha llevado a mi padre la ocasión de coincidir con Pepu Hernández y Xavi Pascual. Sin embargo, conocer a Pau le marcó especialmente y me lo recuerda cuando el catalán alcanza o supera un nuevo hito. Entonces se ríe solo. Me mira y pronuncia: “¡Ey, Pau!… ¡A mejorar!”. Eso le dije. ¿Pero cómo tuve valor? Y sin acordarse ahora él de mí, se nota cómo se lo tomó al pie de la letra”.

Pau era un crío cuando decidió cruzar el Atlántico para medirse con los mejores jugadores del deporte que algunos tanto amamos. Ahora este All-Star me deja grabada una imagen en el cerebro. Curiosamente es una entrevista. Entre un bosque de brazos que apuntan a la boca de los Gasol, resaltaban micrófonos de distintos medios de comunicación: Antena 3, TVE, TV3, Cadena Ser, Onda Cero, Catalunya Ràdio, Cadena Cope y muchos otros que no pude o supe distinguir. Todos ellos son medios llegados desde la Península Ibérica. Desde Madrid o desde la misma Cataluña. Todos para cubrir el All-Star Weekend, acontecimiento en el que los hermanos Gasol son protagonistas. Y mi padre sigue alucinando porque él también tiene hermanos. Padres, madres e hijos, sea cuál sea su simpatía por el baloncesto, sienten una emoción positiva respecto a ellos. Algunos gratitud, los más aficionados idolatría, y quizás alguien sienta rabia, o bien envidia, pero nadie le puede negar a mi padre que, desde 2003 a 2015, Pau Gasol ha mejorado, tal y como un chófer le sugirió con respeto y aprecio. Mi madre dijo que el salto inicial lo ganaría Pau, yo dije que Marc. Perdí la apuesta.

@PparelladaLJ

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Fecha | 19.02.2015 08:23

Carrera contrarreloj

Kevin Durant./ Getty Images

Tras una gran temporada pasada, donde consiguieron 59 victorias, con Kevin Durant coronándose MVP y con un gran papel en playoffs donde lograron alcanzar las Finales de Conferencia, cayendo contra unos San Antonio Spurs campeones a la postre, la temporada 2014-2015 se preveía como la definitiva para lograr un campeonato que se les escapó en 2012 cuando el Big Three de Miami Heat se alzó con su primer Larry O’Brien.

El pasado verano las dos estrellas de Oklahoma City Thunder renunciaron a representar a su país en el Mundial de España, al no estar en perfectas condiciones físicas ni mentales. Además la grave lesión que sufrió Paul George acabó de echar para atrás a ambos. Esto les sirvió para descansar y comenzar el nuevo curso con las pilas totalmente cargadas. Pero el destino les tenía guardado una mala pasada, como si de repente el karma les devolviese esa renuncia a enfundarse la camiseta de Estados Unidos en forma de lesiones. El actual MVP sufrió una fractura del quinto metatarsiano en su pie derecho antes del inicio de la temporada, que le obligó a perderse los primeros 17 partidos, a los que sumó algunos más por diversas molestias. Mientras que el eléctrico base se rompió el quinto metacarpiano de su mano derecha al poco de iniciarse la regular season que le mantuvo un mes alejado de las canchas. A todo esto había que sumarle otras bajas de jugadores que habían asumido un mayor rol como: Reggie Jackson, Anthony Morrow o Perry Jones. El Thunder llegó a disputar algún partido con solo 7 jugadores disponibles y cosechaban derrota tras derrota.

Si una mala semana se paga cara en el Oeste, imagínense cinco, que son las que debieron jugar los de Oklahoma City sin sus dos pilares. El inicio de campaña dejó a los de Scott Brooks lejos de alcanzar puestos de playoffs, una meta que se daba más que hecha a priori, pero que con el altísimo nivel de los equipos de esa Conferencia se podía convertir en una quimera.

Volvió Westrbook en plan superhéroe, y a los días volvió Durant, pero la maquinaria seguía sin engrasarse, se había perdido demasiado fuelle y tocaba remar a contracorriente. Lograron hacerse con los servicios del díscolo Dion Waiters y el nivel de sus dos estrellas fue aumentando paulatinamente. El 2015 ha empezado bien para unos Thunder que ya tocan el octavo puesto con la yema de los dedos y que mandan un aviso al resto de la liga, que nadie les de por muertos y que nadie dude que estarán en `post-temporada’, esta carrera a contrarreloj ya la han vencido.

@SergiPrat1

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Fecha | 14.02.2015 04:46

Prestigio

San Antonio Spurs./ Getty Images

Promesa, transformación y prestigio. Estos son los tres pasos fundamentales para la buena ejecución de un truco de magia, o al menos eso cuentan en The Prestige, película del 2006 dirigida por Christopher Nolan, también director de Interestellar. La primera de las dos películas va de dos magos que compiten para conseguir el mejor truco y la receta ya ha sido contada. En la NBA también existe la magia. Alejándonos sin embargo de la percepción racional o irracional de nuestras vidas, analizaremos actitudes de jugadores y equipos desde el punto de vista de los tres términos que encabezan este texto.

Para hacer real la promesa para cumplir un truco, primero debes exponer tu propósito, por ejemplo, soy capaz de desaparecer o sacar un conejo de esta chistera –como ven- vacía. LeBron James por injusto que a algunos les pueda parecer no fue un buen mago. Prometió siete anillos y sólo estuvo cuatro años en Miami Heat. Bien es cierto que sabe mal decir algo así sabiendo que lo hecho allí fue una proeza: cuatro años consecutivos en las finales de la NBA. Lo que censura es esa lengua de fanfarrón. Al fin y al cabo, no cumplió con lo que prometió.

Transformación es el proceso. El procedimiento que debe seguir el mago para que el truco culmine. En este caso, hablemos de Al Horford. En una entrevista que dio a finales del 2014 afirmó que pronto Atlanta Hawks estaría peleando por un anillo. El dominicano proponía un período de dos o tres años para alcanzar dicho hito. No obstante estamos viendo como el equipo intenta desde ya mismo hacerse con ese objetivo que se planteaba a larga durada.

Prestigio es el resultado. La recompensa. Conseguida la buena elaboración del truco, ganada la credibilidad del espectador, el mago recibe como un premio el reconocimiento otorgado por el público tras conseguir sin error la ilusión. Los mejores en esto son San Antonio Spurs, prometen estar cada año en lo más alto, al principio nadie les cree, ejecutan la artimaña sin equivocación y cuando llegan los playoffs, o bien llegan a las finales de conferencia, o se hacen con el anillo. Sin duda, son el equipo con más prestigio de la Liga, pero no olvidemos a los Hawks quienes andan por buen camino.

LeBron prometió más de lo que pudo dar; Hawks están en proceso de transformación y Spurs son un buen ejemplo para tomar como referente. Cumplir las promesas no es tan fácil como parece y por ello hay que andar con mucho cuidado con lo que se dice. Veremos quién logra el prestigio hogaño, sabiendo que lideran la NBA equipos que el año pasado no pensábamos que lo harían.

@PparelladaLJ

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Fecha | 13.02.2015 05:18

La corona en juego

Anthony Davis y Marc Gasol./ Getty Images

“¿Abdicamos?”. Así podría haber sido el inicio de una conversación entre LeBron James y Kevin Durant tras conocerse la lesión del jugador de Oklahoma City Thunder a principio de temporada. Ambos han dado un pequeño paso atrás en cuanto a rendimiento individual y este año ninguno de los dos se encuentra entre los favoritos para hacerse con el premio de MVP. Mientras tanto, surgen estrellas emergentes y otros grandes jugadores que se han acabado de consolidar en esta campaña.

El primero, y para mí el favorito a día de hoy, es Stephen Curry. A su rendimiento le acompañan los resultados de su equipo y ahora mismo es el jugador más desequilibrante de la Liga. No le dan un centímetro de respiro pero él se lo fabrica para acabar sumando más de 26 puntos y 8 asistencias por encuentro, que es lo suyo, donde está a gusto. Su salsa.

El coto de candidatos, sin contar con los dos ‘extraterrestres’ del baloncesto global, queda bastante limitado. Hay un gran salto entre los buenos jugadores y los mejores. James Harden está mereciendo un reconocimiento a este curso baloncestístico porque por fin es el líder de un equipo candidato y competitivo, pese a una ausencia reseñable respecto a la temporada pasada: Chandler Parsons. A base de personales y triples nutre a su equipo de la mayor anotación individual por noche de toda la NBA. Y eso es de alabar. Sin embargo, los hombres grandes también tienen su sitio en esta carrera. Marc Gasol y Anthony Davis han desplegado un juego total en todos los aspectos. El español ha dado otro salto más de calidad con un mayor rendimiento en lo ofensivo. Y lo de Davis es descomunal. Cada vez gana más recursos lejos y cerca del aro. Está en todos los lados gracias a su poderoso físico y su implicación en ambos lados de la cancha.

Algunos han ido cayendo progresivamente de esta candidatura como Jimmy Butler, pero éste es el año del último lustro que más abierta está la carrera por el máximo reconocimiento individual de la temporada. Porque no solo de KD y ‘King James’ vive la NBA.

@AHuerta7

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Fecha | 29.01.2015 08:03

Popovichanos y jacksonescos

Los entrenadores de Atlanta Hawks y Golden State Warriors

La literatura del Siglo XVI fue fundamental para entender gran parte del arte actual. Esa etapa se reconoce en España como el Siglo de Oro y cuatro obras marcaron el patrón a muchas producciones posteriores. Estas fueron El Quijote, Lazarillo de Tormes, La Diana y La Celestina. Todas con un estilo muy diferente las unas de las otras, los títulos de las cuales acabaron siendo usados como adjetivos de otras obras. Por ejemplo, se decía de alguna de las comedias de Torres Naharro que era de carácter ‘celestinesco’. Y eso no quiere decir que plagiara, sino que adoptó la línea temática que siguió Fernando de Rojas cuando escribió La Celestina.

En esto de adoptar la línea temática es donde quiero incidir. Dos entrenadores son tendencia en la NBA. Ellos son Mike Budenholzer y Steve Kerr quienes comparamos a Gregg Popovich y Phil Jackson respectivamente. Aparte de ellos a Brett Brown y Derek Fisher también podríamos relacionarlos respectivamente con Popovich y Jackson. Por sus méritos y trayectoria el entrenador de San Antonio Spurs y el presidente de New York Knicks son ambos dos de los mejores entrenadores de baloncesto en Estados Unidos y como se ve, han creado escuela.

Cerebros del liderazgo de grupos humanos que cultivaron métodos muy diferentes. Pero la cuestión es que encontraron el más satisfactorio con su manera de hacer. Por un lado Pops busca la rápida y constante rotación del balón, para así exprimir al máximo las posibilidades de jugadores a los que no se les da protagonismo. Crea una convergencia inigualable entre primera y segunda unidad. Aunque separables, se nos dan en combinación indisoluble, son arrastrados los unos por los otros. Y por otro lado, Jackson explotó el conocido triángulo ofensivo, el cual daba la oportunidad a cualquier miembro de la plantilla para anotar fuera cual fuere su posición o rango en el equipo.

Hoy, Budenholzer y Kerr entrenan a los dos primeros clasificados, sus respectivos equipos están en lo más alto de ambas conferencias. Ambos adoptaron un método parecido al de los míticos técnicos mencionados. Budenholzer estuvo en el equipo técnico de Popovich en San Antonio, mientras que Kerr fue entrenado por los dos, Phil y Gregg. Entonces queda claro de donde bebieron quienes están sacando el máximo rendimiento de sus rosters. En contraposición, Brown, técnico de Philadelphia 76ers, también estuvo en el staff de los Spurs. De Fisher no hace falta contar nada. En los Sixers están sabiendo hacer crecer a Robert Covington, conocido por pocos hasta ahora; y en los Knicks intentan poco a poco implantar un estilo de juego que, bien ejecutado, es incuestionable. Entrenadores ‘popovichanos’ y ‘jacksonescos, la influencia es clara en la cabeza y la cola de la Liga.

@PparelladaLJ

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Fecha | 28.01.2015 08:57

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