Los Angeles Lakers

La pesadilla de Los Angeles Lakers continúa viva

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Los Angeles Lakers afrontaban la temporada 2016-17 con ilusión tras tres años en el ‘infierno’. Con jugadores de gran proyección ya rodados en la liga como Julius Randle, Jordan Clarkson y D’Angelo Russell más la llegada de Brandon Ingram, uno de los jugadores con más talento del pasado Draft, el optimismo volvía a reinar en un Staples Center harto de decepciones. Luke Walton parecía el técnico ideal para el desarrollo de una plantilla joven y con un estilo de juego más animado que conectaría mejor con los fans en pleno clima de apatía en la organización. La campaña arrancó con buen pie, pero el equipo no tardó mucho en volver a la cruda realidad que se hizo todavía más oscura con la confirmación de que, por cuarto año consecutivo, los Lakers no estarán en playoffs. Un fracaso sin precedentes para una franquicia histórica que nunca había estado más de dos años seguidos sin pasar a la postemporada.

La transición de Walton ha sido brutal: de asistente en uno de los mejores equipos de la historia de la NBA a su primera experiencia como entrenador jefe en unos Lakers en caída libre. Reconoce que su vida ha cambiado por completo y que pasa muchas noches sin dormir, pero no baja nunca la cabeza: “Es un trabajo increíble, emocionante cada día sin importar cuánto ganemos o perdamos”. Las expectativas tras su etapa al frente de Golden State Warriors durante la ausencia de Steve Kerr eran muy altas, pero sus Lakers no han estado a la altura. El equipo estaba ante una temporada de transición y de reconstrucción con vistas al futuro, pero se esperaban mejores resultados a corto plazo.

El técnico, al que le quedan cuatro años de contrato, mantiene la esperanza y tiene claro uno de los principales problemas del equipo: “No tenemos ese ‘macho alfa’ ni un jugador de All-Star que mantenga la calma cuando la adversidad nos golpea”. Esto era algo de esperar tras la retirada de Kobe Bryant y ahora Magic Johnson -otro de los nombres propios del lavado de cara en la organización- ya trabaja en ello de cara a la próxima temporada, como demuestra la medida de apartar a Luol Deng y Timofey Mozgov. El problema es que este bache hace que la franquicia de oro y púrpura, una de las más laureadas de la historia, haya perdido parte de su ‘magia’ y de su capacidad para atraer a los mejores jugadores de la liga. El futuro es esperanzador, pero estos Lakers necesitan un cambio de rumbo inmediato que les despierte de la pesadilla en la que llevan sumidos estos cuatro años.

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