New York Knicks

Phil Jackson: triángulo, errores y Porzingod

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Phil Jackson, presidente de New York Knicks

Texto: Juanjo Dorado

La llegada de Phil Jackson a New York Knicks en marzo del 2014 fue recibida con gran ilusión por parte de los aficionados del histórico conjunto de la Gran Manzana, pese a que su currículum no diera indicios de ser el más preparado para ocupar el cargo de Presidente de Operaciones. Su larga y exitosa trayectoria en los banquillos y el haber conocido la gloria como jugador en New York seguro que serían suficiente para guiar al equipo a alcanzar cotas deportivas que estuvieran a la altura da la popularidad de la franquicia.

La primera decisión que tuvo que tomar fue la de nombrar entrenador y el designado fue Derek Fisher, quien estuvo a sus órdenes en Los Angeles Lakers. Fisher se acababa de retirar y no tenía experiencia alguna, no ya como head coach sino siquiera como entrenador asistente, pero el conocer al dedillo el sistema que quería implantar Phil, el famoso triángulo, fue decisivo en la elección. Un mes después, en julio de 2014, llegaría su segunda gran decisión, que fue la de renovar por cinco años a Carmelo Anthony. Los Knicks podían darle más dinero y más años que nadie al tener sus bird rights y, tras unas duras negociaciones, acordaron que cobraría cinco millones menos del máximo por cinco temporadas, pudiendo salirse el jugador del contrato un año antes. Además el jugador tendría la opción de vetar cualquier traspaso que le involucrara y recibiría un importante bonus en caso de ser movido a otro equipo bajo su consentimiento.

La temporada no comenzó bien y a mitad de la misma sólo se habían logrado cinco victorias. En enero del 2015, Jackson decidió traspasar a JR Smith e Iman Shumpert a los Cleveland Cavaliers a cambio de una segunda ronda, Lance Thomas y flexibilidad salarial. Tras terminar la campaña con el segundo peor récord de la competición, los Knicks eligieron en el puesto #4 del draft a Kristaps Porzingis, no sin antes estar envueltos en multitud de rumores en los que dicho pick era traspasado con el objetivo de obtener algo que les pudiera ayudar a ganar partidos de manera inmediata.

En verano se lanzaron con el deseado espacio salarial a por los grandes nombres de la agencia libre, tales como LaMarcus Aldridge y Marc Gasol, pero para ninguno de los dos fue suficiente que se tratase de un gran mercado, tener entre sus filas un all-star como Carmelo y al frente de la nave alguien con las manos llenas de anillos. Por este motivo, los Knicks acabaron gastándose el dinero en Aaron Afflalo, Robin Lopez, O’Quinn, Kevin Seraphin, Derrick Williams y Sasha Vujacic.

En febrero del 2016, a Phil Jackson le pudo la paciencia y decidió cesar a quien había sido su apuesta personal para el banquillo. Derek Fisher decía adiós con un balance de 23-31, pese a que distintos modelos estadísticos de proyecciones de récords indicaban que habían cosechado mejores resultados de los previstos para la plantilla que tenían. FiveThirtyEight los tenía consiguiendo 25 victorias en total con un point differential de -6.6 y ya llevaban 23 con un point differential de -2.1, lo cual hacía esperar que terminasen ganando 35 partidos. El altercado con Matt Barnes tampoco ayudó a Fisher, y menos aún el que no estuviera aplicando el sistema del triángulo tanto como Phil deseaba. De este modo, Jackson decidió poner al mando a su hombre de confianza Kurt Rambis, que tenía a sus espaldas un récord de 56 victorias y 145 derrotas, y que creía que la posición en la que debía jugar Porzingis era la de alero. Rambis cosechó tan sólo 9 victorias más en lo que restaba de regular season y logró poner de acuerdo a aficionados y varios jugadores en que no debía ser el entrenador la siguiente temporada, Melo inclusive.

Antes de que llegara junio y Carmelo viera por la televisión cómo su amigo LeBron James ganaba a los Golden State Warriors de las 73 victorias junto con sus ex compañeros Smith y Shumpert, por los que Phil casi no había sacado nada a cambio, la estrella knickerboker había decidido no acudir en abril al seminario sobre el triángulo impartido por el ‘Maestro Zen’, al que había sido convocada la plantilla, en lo que fue un claro gesto por su parte de cuánto deseaba jugar dicho sistema en el futuro.

Con el dueño, la prensa, los seguidores y la estrella en contra de que Rambis continuase como entrenador, Phil decidió contratar a Jeff Hornacek, el cual había jugado básicamente pick&roll en su etapa en los Suns pero conocía bastante del triángulo de cuando jugó en Utah Jazz y se enfrentó a los Lakers que él entrenaba. Poco antes de que comenzase la agencia libre de 2015 Phil mandó a José Calderón, Grant y Robin Lopez a Chicago Bulls, a cambio de Justin Holiday, una segunda ronda y Derrick Rose. Acto seguido, el 1 de julio, decidió reemplazar a Robin llegando a un acuerdo con Joakim Noah por 72 millones en 4 años, lo cual batió todo tipo de récords en cuanto a velocidad con la que un contrato se convierte en tóxico sin que haya lesiones de por medio y que es de largo el peor contrato de la NBA.

Ahora mismo estamos a mitad de temporada y el superteam que dijo Derrick Rose en verano que serían estos Knicks ostenta un récord similar con mejor plantilla sobre el papel que el roster que dirigía Fisher hace un año. El equipo no juega más posesiones del triángulo y cuenta con menos flexibilidad salarial futura para construir el conjunto que un talentazo como ‘Porzingod’ merece. Y es que el europeo debería ser la primera y única prioridad de los Knicks si quieren salir algún día de la mediocridad. Cualquier movimiento desde que demostrara de manera muy temprana que tiene el talento diferencial y la personalidad para echarse la franquicia a la espalda debía ir encaminado a aprovechar de la mejor manera posible cuantos más años de su prime mejor, y lamentablemente no está siendo así.

Por suerte el equipo que hicieron para ganar está aún a tiempo de enmendar ciertos errores, dejarse de prisas y cortoplacismos (los atajos en la NBA no suelen terminar bien) deshaciéndose de Rose cuanto antes, por lo que sea o cortándole (cosa que además mandaría el mensaje correcto al mejor jugador del equipo tras la mala gestión del incidente de su desaparición por parte de Phil Jackson). De este modo se ahorraría gasolina a Carmelo mientras él no pida salir y obtener el mejor pick posible de un próximo draft, que viene cargado de buenos guards.

Phil Jackson puede que esté ante sus últimos meses al frente del equipo, dado que existe una cláusula bilateral por la que Dolan o él pueden decidir romper el acuerdo que les une al terminar la presente campaña. De todos modos, vaya a continuar o no, debe apoyar a un entrenador como Hornacek, que está demostrando tener la suficiente personalidad para tomar decisiones difíciles en uno de los banquillos más complicados, y que está intentando hacer un juego que saque lo mejor de las piezas que le han dado por mucho que ello no suponga un gran uso del triángulo. Debe dejar de lanzarle dardos a Carmelo, ya sea mediante declaraciones públicas o mediante la pluma de otros, pues no genera beneficio alguno y lo que le tenga que decir con que lo haga en persona es más que suficiente. También debe evitar meterse en charcos que molesten al jugador de manera innecesaria, como hizo cuando se refirió a LeBron en términos poco afortunados. Y si por algún motivo Melo solicitase el traspaso, lo máximo que pueda sacar por él bien estará.

Phil Jackson ha cometido multitud de errores desde que llegase a los Knicks, no ha justificado su astronómico sueldo y seguramente no sea la persona indicada para construir un equipo campeón. Quisiera traspasar realmente o no el pick con el que eligió a Porzingis, la realidad es que sigue estando ante una gran situación para construir algo importante alrededor de un jugador especial. Por el bien de ‘Porzingod’ esperemos que no se equivoque mucho más.

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