Dallas Mavericks

La imprevisible escisión

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Rajon Rondo./ Getty Images

La escisión sintagmática es un tipo de cambio fonológico. Consiste en un proceso por el que un fonema se separa en un grupo de fonemas en el decurso. En ‘pĕtram’ (latín) y ‘piedra’ el sonido -ĕ- deviene -ie-. Un sonido pasa a ser dos sonidos. Si lo aplicamos a la NBA, me viene perfecto hablar de Dallas Mavericks y Rajon Rondo. Con tanto movimiento de intercambio de contratos, suceden traspasos quizás precipitados. A pesar de ser cierto que Chandler Parsons ha estado lesionado y la plantilla notó mucho su ausencia, también lo es si una nueva adquisición tiene roces de ego con el entrenador o algún compañero de la plantilla, perjudica gravemente al equipo. Rondo y Rick Carlise no han congeniado. Y da igual que el técnico de los Mavs sea uno de los más queridos y respetados por sus jugadores.

Por mucho que a veces no paramos a pensarlo, un traspaso no es un simple cambio de contratos entre franquicias. Visto desde la perspectiva más fría, parece que un traspaso consiste en dar y recibir respectivamente un papel con nombre, apellido y sueldo de alguien. Pero no se trata de eso, sino en movilizar personas, familias. Individuos que los importamos de un ambiente y entorno en el cual puedan sentirse familiarizados, para colocarlos entre otra gente. En una desconocida ciudad con distintos hábitos. El detractor principal de ello es la adaptación, rasgo que ni la estadística avanzada más tergiversada y quisquillosa (tan de moda últimamente) sería capaz de prever.

Aquí interviene la escisión. Un sonido pasa a ser dos sonidos. Un equipo plural, colectivo, popular, con un mismo objetivo, pasa a divagar entre intereses personales. Los cuales no confluyen ni convergen con la intención principal del grupo mayoritario y esto causa un efecto explosivo en el conjunto. La vida nos enseña que la evolución en el habla, dicho más técnicamente, los cambios fonológicos, es algo natural. Acontece progresivamente, poco a poco y es algo que no podemos evitar al paso de los años. Entonces ¿debemos pensar que cuando un jugador interviene en la escisión de un equipo es inevitable? Visto así no te preocupes, es un proceso natural. Por lo que hace a mí, estoy en rotunda discrepancia respecto a ello.

Masai Ujiri decidió no modificar el roster de Toronto Raptors antes del dead tradeline porque las cosas estaban yendo bien (al margen de que ahora pasen por una racha negativa). Intercambiado por Danny Granger, el año pasado Evan Turner causó estragos en el núcleo del vestuario de Indiana Pacers, como parece que está sucediendo con Rondo y Carlise. Un traspaso quizás es tan sencillo de efectuar como un cambio de cromos, pero debe ser mucho más meditado. Lo ideal sería entender que a veces menos es más.

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