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Reformas para el All-Star

Gerald Green./ Getty Images

El fin de semana de las estrellas de la NBA ha sufrido a lo largo de su historia multitud de cambios en sus distintos eventos, que hacen de tres días del mes de febrero la locura de los amantes del baloncesto y, sobre todo, del espectáculo que rodea a los mejores jugadores del planeta. Sin embargo, las últimas reformas que se han llevado a cabo en el All-Star Weekend, ideadas por un David Stern a punto de abandonar su cargo como comisionado, dejan mucho que desear para la mayoría de los fans.

Dar más vidilla a los viernes es quizás el punto en el que prácticamente todos coinciden a la hora de señalar el mayor lunar de una cita como ésta. El partido entre novatos y jugadores de segundo año necesita algo más que el particular draft de Charles Barkley y Shaquille O’Neal para ser reflotado y que por lo menos sea capaz de llenar la mayoría del pabellón, y no como sucediera en la última cita celebrada en Houston. Se echa en falta más competitividad y, en relación con el partido del domingo (un clásico inmutable), no existe ningún tipo de motivación para ello.

Puede que ahí resida la clave para lograr por fin que este encuentro tenga más motivos por los que ser visto. Quizás es algo arriesgado, pero dar como premio al MVP del partido el participar en el encuentro de los mayores la temporada siguiente sea el aliciente que necesitan los jugadores para demostrar sus virtudes en la cancha con el objetivo de luchar por un premio que se tornaría en muy apetecible. Por supuesto que dicha idea debería ser estudiada con detenimiento, pero si nos paramos a pensar en jugadores que en los últimos años hayan jugado ambos partidos como Kevin Durant, Derrick Rose, Chris Paul, Blake Griffin o Kyrie Irving quizás no sea tan descabellada.

Kenneth Faried./ Getty Images

Con el fin de fiesta entre Este y Oeste asegurado y cada edición más interesante, el último lavado de cara de los concursos ha resultado un caos que no guarda un sentido bien claro. Pocos habrá a los que verdaderamente les interese qué conferencia se alzó con el triunfo en aquella noche del sábado, sino en verdad los ganadores de cada evento. Aumentar el número de participantes y aumentar el caché de los especialistas asistentes sí que fue todo un acierto, pero obligarlos a competir por equipos atenta contra unos concursos cuyo fin es destacar la capacidad individual.

El problema realmente residía en que los jugadores más populares y que más expectación despertarían en caso de participar (véase el caso de LeBron James) no quieren hacerlo, y por tanto la NBA debería tirar de inventiva para involucrarlos aún más con el propósito de conseguir un fin de semana de las estrellas todavía más espectacular y que es posible si se recurre más a la imaginación. De momento ha sido un buen intento, pero otra vez será.

@nachodonado

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Fecha | 25.02.2013 20:26

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