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Ricky Rubio, L’Enfant Terrible

Ricky Rubio, con la gorra y el balón de los T-Wolves./GettyUn enfant terrible es alguien que rompe con las normas establecidas en un contexto. En el baloncesto, Ricky Rubio podría ser considerado de tal forma. Jamás se había visto a un jugador de semejante talento a tan temprana edad en España y podría decirse también que en el resto del mundo. Debuta en la liga ACB con el Joventut de la mano de Aíto García Reneses con apenas 14 años a finales de 2005. Ese verano consiguió ganar el Europeo Cadete en Linares con unos promedios cercanos al cuádruple doble en puntos, rebotes, asistencias y robos. En la final de ese mismo torneo anotó 52 puntos, cogió 24 rebotes, repartió 12 asistencias y recuperó 7 balones tras la prórroga que forzó con un triple desde el medio del campo. Los cimientos del baloncesto español tambaleaban por el surgimiento de un jugador de su calibre diez años después de la aparición de la generación de los “Juniors de Oro” con la estrella NBA Pau Gasol a la cabeza. Otros precedentes semejantes apuntaban a nombres como los de Peja Stojakovic o Drazen Petrovic.

Gran parte de este éxito en precocidad se debió a estar en un equipo como el Joventut de Badalona, caracterizado por su apuesta por la cantera, con otra estrella consagrada y bastante joven como Rudy Fernández y siendo tutelado por el entrenador más laureado en la historia de la liga ACB. Más allá de su innegable talento, lo que más asustaba de Rubio eran la madurez que demostraba en la cancha, en especial para su posición de base: controlaba tempos, dirigía el contrataque como un NBA, estaba comprometido en defensa… La prensa nacional e internacional no tardaron en hacerse eco de la aparición de Ricky y desde muy pronto todos los focos estuvieron centrados en él. Incluso su aparición tan temprana terminó con la carrera en el Joventut de otro de los grandes talentos jóvenes en su posición que llevaba varios años en el club, Marcelinho Huertas, con el que años más tarde se vió las caras en una final de ACB. Junto a Aíto y Rudy, el de Masnou se proclamó campeón de la Copa del Rey y de la ULEB Cup en 2008, lo que le abrió las puertas a la selección para jugar sus primeros JJOO en Pekín. Allí acabó teniendo más responsabilidades de las esperadas por los problemas con las lesiones de Calderón, dando un rendimiento bastante notable. La selección nacional acabó perdiendo la final contra EEUU en un disputadísimo partido y acabó siendo elogiado por jugadores como Chris Paul, mejor base NBA de aquella temporada, que no dudó en decir sobre él: “Este tío es increíble, con 17 años ha jugado una final olímpica y a un nivel de ensueño”.

La siguiente temporada fue difícil para él. Rudy había brillado en los JJOO y partió a Oregón para jugar con los Blazers. Aíto decidió cambiar de rumbo a su carrera y se fue a Málaga. Ricky estaba ante su primera temporada como estrella del equipo y parecía que iba a ser el año de la explosión definitiva de Rubio. En pretemporada arrasó al Real Madrid donde aleccionó al mismísimo Pepe Sánchez, pero en esa pretemporada se resintió de una lesión de muñeca que se produjo en la final contra el “Team USA” y tuvo que ser operado, estando casi dos meses de baja. Aquel año, el DKV tuvo varios problemas internos con algunos jugadores y otros de lesiones que no supusieron el mejor contexto para la explosión de Ricky. La temporada acabó siendo decepcionante, pero Ricky decidió presentarse al draft y acabó siendo elegido en el puesto nº5 por Minnesota Timberwolves, equipo que aparentemente no era de su agrado. Tras darse esa situación, Ricky acabó firmando tras una gran polémica con el campeón de liga, el FC Barcelona. La elección parecía correcta: seguía en casa, se iba a un club con mayores aspiraciones y éste le daba todas las facilidades posibles para su marcha a la NBA en un medio plazo.

Este Barcelona contaba con una estrella de primer Europeo como primera espada, Juan Carlos Navarro y una talentosa y coral plantilla que rápidamente se convirtió en candidata al triplete. Ricky se adaptó lenta, pero progresivamente al equipo siendo el plus que ninguna otra plantilla tenía. Mejoró su polémico lanzamiento de tres puntos y poco a poco fue asumiendo responsabilidades. En un partido del Top 16 contra el Montepaschi Siena liderado por Terrell McIntyre, considerado un top 3 en su posición en Europa, parecía la aparición de un Ricky dominante como jamás se había visto, pero finalmente se quedó en un destello que no acabó de asentarse.

Aquella temporada ganó la Copa del Rey y la Euroliga, no así la ACB que acabó perdiendo contra un superlativo Caja Laboral liderado, entre otros, por Marcelinho Huertas, el mismo al que le había quitado su puesto en el Joventut un par de años antes.

En la 2010-2011 Ricky no ha acabado siendo el mismo de otros años. Tras un mundial donde rindió por debajo de sus posibilidades, tampoco ha conseguido mejorarlo con su club. Él es consciente de ello y no dudó en declarar en una entrevista concedida al periódico El Mundo Deportivo a mediados de diciembre que: “Después de un Mundial en el que no estuve contento ni personal ni colectivamente, tuve dudas al principio de temporada. No estaba fresco ni me divertía en la pista, y lo notaba”. Su rendimiento no ha mejorado en exceso desde entonces, pero eso no ha evitado que su equipo consiguiese de nuevo el título de Copa del Rey y que haya entrado a la final de la ACB.

Tras unas relaciones un tanto controvertidas con la franquicia de Minnesota y su presidente de operaciones David Khan, parece que finalmente ha decidido firmar su contrato antes de que se firme el nuevo convenio con los jugadores para que no afecte a su salario futuro. Muchos comentan que quizás lo que mejor le conviene a Rubio ahora mismo es un cambio de aires. A falta de conseguir el título de la ACB, Ricky Rubio ha ganado todo lo posible antes de saltar el charco. Ha ofrecido un rendimiento superlativo y sólo tiene 20 años. No me atrevo a afirmar que su bajo rendimiento se deba a cuestiones personales o a que realmente no tiene nada más que ofrecer. Decir que ya ha alcanzado su techo me parece, cuanto menos, atrevido. Ricky aún tiene mucho que demostrar y no hay mejor escenario para resarcirse de las críticas que la liga más potente del mundo.

@encasrod

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Fecha | 03.06.2011 13:18

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