Oklahoma City Thunder

Serge Ibaka: “Dios me puso en la tierra para jugar al baloncesto”

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Serge Ibaka

La vida de Serge Ibaka, actual jugador de Orlando Magic, merece un breve análisis. Nació en Brazzaville, la capital del Congo, y a pesar de las dificultades que encontró en el camino logró llegar a la NBA, que desde finales del siglo XX se fue abriendo poco a poco al colonialismo deportivo y permitió la llegada de varios baloncestistas africanos como Ken Charles, Dikembe Mutombo, Makhtar N’Diaye y Hakeem Olajuwon.

Ibaka nunca tuvo dudas sobre su futuro. Quería dedicarse al baloncesto y lo vio claro, según ha publicado The Players Tribune.

“Creo que Dios me puso en esta tierra para jugar al baloncesto. ¿Cómo lo sé? Cuando era adolescente, mi vida cambió para siempre debido a un torneo que jugué con el equipo nacional junior del Congo en Sudáfrica. Lo que pasó después fue un milagro”, declaró el baloncestista hispano-congoleño.

Lo cierto es que Ibaka tenía las condiciones físicas para jugar a este deporte y poder vivir de él como deseaba y este torneo fue clave para conseguirlo. “¿Viajar hasta Sudáfrica? ¿Quién pagaría por eso? La idea sonaba poco realista. Cuando mi padre jugaba al baloncesto, a mi edad, nunca tuvo la oportunidad de jugar en un torneo de esta índole. Pero por la gracia de Dios, la Federación de Baloncesto congoleña accedió. Yo era uno de los primeros sub-15 del equipo nacional junior de Congo en viajar para jugar en una competición continental”.

“En ese torneo jugué en un nivel que, sinceramente, no creía que fuera era capaz de alcanzar. En el primer partido, contra Sudáfrica, logré 19 rebotes, 12 tapones y 27 puntos”, declaró Ibaka.

Su buena actuación le convirtió en MVP del torneo y se ganó un billete directo a España para comenzar con su carrera profesional. “Cuando llegué a España, tenía 17 años. Me centré en dos cosas: aprender español, y trabajar cada día. No me gusta desperdiciar el tiempo en mi vida. Así que le pedí a mi equipo, el Club Basquet L’Hospitalet, que me ayudara a aprender español”.

Comenzó su sueño con el equipo B, pero su primer objetivo era claro: llegar al primer equipo y soñar algún día con competir en la NBA era un sentimiento que residía en el fondo de su corazón. “Jugar en el primer equipo era mi único objetivo. No pensaba en aquella época en la NBA. Ni siquiera sabía como funcionaba el draft. […] Empecé a ver vídeos de la NBA en Youtube. Quería ser como ellos, quería jugar allí”.

Finalmente el esfuerzo y el sacrificio dio sus frutos y aun jugando todavía en el equipo B se presentó al draft, donde Oklahoma City Thunder – por aquel entonces Seattle SuperSonics- se hicieron con sus servicios tras ocupar el puesto 28 en el 2008.

No obstante, optaron a que siguiese formándose un año más en España y pasado este tiempo se trasladó a Oklahoma, una ciudad totalmente desconocida para él. “No sabía nada de Oklahoma, pero era el mejor sitio en el que podía estar. La ciudad me acogió de brazos abiertos. ¡Los fans eran increíbles! Tremendamente apasionados y leales. He amado jugar para ellos”.

Durant y Westbrook, los grandes profesores de los que Ibaka tanto aprendió

A lo largo de toda su experiencia en el Thunder Ibaka no ha podido tener mejores profesores de los que aprender y tomar ejemplo. “No podía haber pedido otros jugadores mejores de los que aprender, especialmente KD y Russ. Es una gozada jugar con jugadores que tienen tanto talento, que pueden hacer realmente casi cualquier cosa y que aman el juego de esa manera”.

Especialmente con el primero de estos jugadores entabló una especial amistad. “En mi segundo año en la liga me mudé a una casa cercana a la de Durant y nos convertimos en vecinos. Esa temporada me la pasé casi toda en su casa. Descansábamos, comíamos y jugábamos a la videoconsola juntos. Kevin tenía un montón de amigos, y me ayudaron a sentirme cómodo en un lugar en el que era un completo extranjero. A veces iba a su casa sólo para robarle algo de comida. Siempre fui bienvenido. Mientras he estado en el Thunder, Kevin ha sido como una familia para mí”.

Sin embargo, entre ambos jugadores se esconde una historia de lo más curiosa. “Quería impresionar a los entrenadores por ser el primero en llegar a los entrenamientos. Recuerdo que empezaban a las 11 a.m., por lo que me presenté en las instalaciones a las 10, con la seguridad de que sería el primero en estar allí. Pero KD ya estaba en la cancha. Así que pensé, ‘está bien, voy a aparecer incluso antes. Tal vez sobre las 9:30. Así sin duda seré el primero en llegar’. Pero no. Al final acabé llegando dos horas antes, a las 9:00 a.m., y adivinad qué. KD ya estaba allí, trabajando. Seguramente había sido él el primero en encender las luces”, confesó Ibaka.

Ahora, en su nueva aventura en la NBA con su nuevo equipo (Orlando Magic) Serge Ibaka ya tiene claro quién será el primero en enciender las luces.

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