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Spurs y Lakers. Los viejos rockeros… ¿nunca mueren?

Kobe Bryant y Manu Ginóbili./ Getty Images

Llegan los play-offs a la NBA y se multiplican los pronósticos para acertar con un campeón. Hace un mes yo me habría jugado mi fortuna por Chicago. Quince días atrás hubiera puesto mi casa en juego por Miami. Y hasta la semana pasada hubiera apostado mi coche por Oklahoma. Vale, soy un tipo dubitativo. Y también algo exagerado en las apuestas. Pero es que llegamos al final de liga regular con extraños comportamientos que hacen que no sepa muy bien a que carta jugármela este año.

Los Bulls esta temporada recordaban algo al equipo de Jordan. Derrick Rose encarnaba la figura de un líder indiscutible y decisivo. Pero llegó su lesión. Y tras ella la historia interminable: la de su recuperación. El base de Chicago critica a su propio equipo. Afirma que la tardanza de su regreso a las canchas se debe a los vendajes compresivos excesivamente fuertes que sus fisioterapeutas aplicaban en el tobillo. Mala recuperación. Mal rollo. Malos presagios.

Derrick Rose y LeBron James./ Getty ImagesLos Heat ponían la directa hacia el liderato de conferencia aprovechando los problemas en Chicago. Pero, llegados al tramo decisivo, decidieron reservar a parte del “Big Three”. En teoría, para tenerlos descansados de cara a los cruces. Pero de ese asueto está un tanto exento LeBron James. En Miami quieren impulsar la candidatura de MVP de LeBron a cualquier precio y Wade ha dejado caer que porque no la suya. Y si los del big-three entre ellos no conectan mal rollo. Y malos presagios.

Entretanto, los Thunders iban lanzados hacia todo. El límite estaba por descubrir. Temporada excelsa de Kevin Durant muy bien acompañado de sus dos escuderos Ibaka y Westbrook. Pero los dos escuderos de Durant se han quedado en uno. El base de los Thunders está firmando un final de fase regular muy por debajo de su nivel. En los partidos que pierde Oklahoma, su director de juego se tira hasta las zapatillas y no llega a un veinte por ciento de acierto. Con Durant e Ibaka se ganan muchos partidos pero no todos. Con Westbrook errático mal rollo. Y malos presagios.

Y entre tanto mal fario de los nuevos aspirantes emerge la vetaranía. El dicho afirma que la experiencia es un grado. Y de eso andan sobrados dos equipos “tapados” de la temporada: los Lakers y los Spurs. Al comienzo de campaña se contaban con los dedos de una mano los que situaban a ambos como candidatos al anillo. Ahora son muchos más los que suben a ese carro. Los angelinos cayeron en las apuestas con el cisma creado por el intento de traspaso de Pau. Una vez que Gasol se quedó y con la llegada de Sessions para darle orden al equipo los Lakers cuentan. Y que decir de los Spurs. Llevan cuatro temporadas consecutivas siendo el equipo con más edad de la NBA. Ginóbili, Parker y Duncan juntos suman ¡¡cien años!! Pero cualquiera jubila a estos. Líderes de conferencia. El geriátrico puede y debe esperar en San Antonio.

Así que ha llegado el momento. El de si estamos en la temporada del famoso “cambio de ciclo”. Si asistimos a la supremacía de equipos que echan mano de su calidad y juventud para lograr el anillo como Miami, Chicago u Oklahoma o la veterania es vital en momentos clave y Lakers y Spurs se hacen con el título. Será que tengo ya una edad y barro para casa. O que he visto jugar mucho a Gasol y Kobe o a Duncan y Ginóbili pero yo creo que estos aún no están para que los entierren. Los que algunos atrevidos daban por muertos estan muy vivos porque, como cantaba el gran Miguel Ríos: los viejos rockeros… ¡nunca mueren!

Tony Parker #9 of the San Antonio Spurs reacts with Tim Duncan #21 y Manu Ginobili #20./ Getty Images

@PacojoSER

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Fecha | 25.04.2012 16:51

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