Golden State Warriors

Stephen Curry tumba a los Clippers en un partidazo

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Stephen Curry volvió a ser la estrella ante los Clippers

Stephen Curry (31 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias) volvió a hacer la diferencia. Con un impresionante 7 de 11 en triples, sin temblarle el pulso en el momento de la verdad, dio la victoria a Golden State Warriors (112-108) en un partidazo para el recuerdo. Los Angeles Clippers, con Chris Paul (24 puntos y 9 asistencias) y Blake Griffin (23 puntos y 10 rebotes) dando un gran rendimiento, demostraron que están para grandes desafíos esta temporada. Sin embargo, los pupilos del ausente Steve Kerr parecen empeñados en superar el récord de victorias de los Bulls de Michael Jordan. Su voracidad es manifiesta y su estrella brilla, aunque esta noche muy bien secundado por Harrison Barnes (17 puntos y 9 rebotes).

En el primer cuarto, los ataques se impusieron claramente sobre las defensas con una altísima anotación  en el marcador del Oracle Arena (31-25) hasta que los gritos pidiendo defensa del público local empezaron a entrar en los oídos de los jugadores de Golden State Warriors, que acabaron la primera manga con un parcial de 12 a 1. En circunstancias normales, los Clippers se frotarían las manos viendo que habían conseguido minimizar la aportación de Stephen Curry a tres puntos y la de Klay Thompson, pero lo que demuestra que los Warriors son, más allá de las individualidades, un excelente equipo coral es que hasta diez jugadores anotaron en los primeros diez minutos, siendo Festus Ezeli el máximo anotador con 6 y dejando un tapón memorable para la galería. El equipo angelino, hasta ese momento, dependía de la inspiración de Chris Paul, Blake Griffin y De André Jordan.

Ese final del primer parcial pareció lastrar al equipo de Doc Rivers porque Stephen Curry empezó su show particular en forma de triples majestuosos, penetraciones imparables y robos de balón, que se saldaron con un 14-5 y una brecha en el marcador de 10 puntos. Los Warriors alcanzaban los 50 puntos en apenas 16 minutos y se prometían una noche plácida, pero enfrente había otro fuera de serie llamado Chris Paul, dispuesto a vender cara la derrota del equipo californiano, con 20 puntos y 6 asistencias al descanso, al que se llegaba con un 63-56 en el marcador para los Warriors.

Precioso duelo entre Chris Paul y Stephen Curry

El decorado cambió de manera radical en el tercer cuarto. Los Clippers apretaron fuerte su defensa, empezaron a imponer su tremendo físico y emergió la figura de Blake Griffin. Consiguieron un parcial de 27-19 y dejaron bien a las claras los motivos porque los que llegaron invictos a este partido. Luke Walton, asistente de Steve Kerr, intentaba buscar soluciones ante el partido más exigente de la temporada hasta la fecha y tenía que pedir tiempo muerto nada más empezar el último parcial porque los Clippers, haciéndose fuertes también en el rebote, les empezaban a hacer mucho daño con gran efectividad en los triples. La ventaja de los visitantes parecía insalvable.

Los campeones vigentes demostraron que lo son por algo. Lograron un parcial de 10-1, con un inpiradísimo Harrison Barnes, que cogió su fusil y devolvió la misma medicina en forma de dos triples y un mate. Si había fiesta, no podía faltar Curry, que volvió a disfrazarse de su superhéroe para su equipo. Pudo tener que ver que Chris Paul no acabase el partido en la cancha por unas molestias. El Oracle Arena disfrutó de un partidazo increíble, de poder a poder, con enorme emoción, tensión dentro y fuera del parquet y basket de muchos quilates. La diferencia en el basket de hoy se llama Stephen Curry y su equipo, junto a Toronto, es el único que ha ganado los cinco partidos disputados hasta la fecha.

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