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Un buen trago… de palabras

Rondo, Garnett y Pierce./ Getty

En cuestión de días –o mejor dicho, ya de horas- sabré si me trago mis palabras de la semana pasada o si finalmente los Celtics han llegado hasta aquí. Y de verdad que pensaba haber consumado ese trago anoche, porque es lo que deseo, por si alguien tiene alguna duda.

Ante todo quiero agradecer los comentarios que he recibido estos días, creo que todos han sido formulados con absoluto respeto. Hayan lo que hayan pensado de mí, que merecido me lo tendré por otra parte, me parece que todos lo han dicho con suma corrección.

También pido disculpas a todo aquel aficionado de los Celtics que se haya podido sentir defraudado por mis opiniones, que eso son al fin y al cabo, si coincidieran uniformemente, esto sería verdaderamente aburrido. Y desde luego, están expresadas también con profundo respeto a los profesionales y, fundamentalmente, a los aficionados de uno, de otro y de todos los equipos de este mundo. Aunque ya digo, yo también pienso y siento muy verde, y no por Heineken precisamente.

Sí quiero decir que en ningún momento he dudado del orgullo de los de Boston. De la pasión y amor a sus colores que rezuma ese TD Garden. Como bien dice Doc Rivers, lo de esa gente no tiene parangón en toda la NBA, y en otros deportes y otros continentes, quizás Anfield (estadio de fútbol del Liverpool) y pocos más se le podrían parecer. Y es incuestionable la profesionalidad y compromiso de esos jugadores, que simplemente tienen la virtud de estar ahí cuando realmente hay que estar. Tan sencilla virtud, pero tan difícil y escasa. Ahí quedan las declaraciones de Kevin Garnett al final del quinto partido en Miami.

Lo que sí pensaba es que estos campeones ya lo habían dado todo o casi todo, y ya era mucho más de lo que cualquiera –fan o no- esperaba este año, admitámoslo. Llegados aquí, con 2-0 y el mazazo del segundo envite, sí tuve la esperanza de que tiraran de casta para sacar adelante un partido de la serie, tal vez dos, pero reconozco que no apostaba a que llegarían a la envidiable situación que tenían ayer. Para el séptimo no hago pronósticos, sólo tengo una ilusión: pueden.

Lo que ha pasado y lo que pasará no lo voy a explicar yo, porque analistas tiene esta página para hacerlo indudablemente mejor. Pero si levanto la vista, veo que aquí se enfrentan un grupo que cree persistentemente en la victoria aunque les aten las manos y les venden los ojos; y otro que oscila en su endémica ciclotimia, como también escribí hace unas semanas, y que ayer se vinieron arriba como contra Indiana, cuando supieron cierto el precipicio a sus pies.

Acabo de escuchar que números como los de LeBron James anoche sólo los había hecho en playoffs Wilt Chamberlain, allá por 1964. Si el sábado repite algo parecido, habrá que rendirse a él y saludar a los Heat. Verdad es también que hay jugadores que encuentran lo mejor de su fondo de armario para no perder y luego no saben qué ponerse para ganar. No digo que sea el caso, pero habrá quien piense que sí. Yo sólo digo que no hay que perderse ese partido por nada de nada.

En fin, no juego a adivino, porque además soy bastante malo, de hecho ya lo han visto. Intento entretener, aportar mi honesto punto de vista, si mi atrevo a aventurar algo procuro razonarlo… y luego acierto o me equivoco. Cuando toca lo segundo, humildemente lo reconozco, y sí, me trago mis palabras. Que en este caso serían un buen trago de whisky irlandés. Y me encantará compartirlo con ustedes.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

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Fecha | 08.06.2012 21:57

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