Opinión

Vida después de Los Ángeles

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Pau Gasol, a su llegada al aeropuerto de LA tras caer en Dallas./Getty

No voy a ser yo quien analice y valore la aportación de Pau Gasol a L.A. Lakers durante las tres campañas y media que ha jugado allí. Expertos tiene esta página para exponerlo con más criterio que yo. Tampoco seré yo quien juzgue el tratamiento que ha recibido Pau desde los diferentes foros angelinos –off y on line- en cuanto han venido mal dadas. También en esta página hay otros comentaristas que conocerán mucho mejor que yo cómo funciona aquel mundo y quién y cómo dirige y hace circular las opiniones.

Yo simplemente me voy a adelantar, antes de que los acontecimientos se precipiten, y a plantearme lo que muchos no querríamos: que la andadura de Pau en la tierra prometida de los Púrpura y Oro haya llegado a su fin. No hay que escandalizarse. Shaquille O’Neal también optó por cambiar de aires. Me da que a un tipo como Kobe lo aguantas bien un año, lo sobrellevas de aquella manera dos; pero más de tres no hay quien lo soporte. Y menos sin un Phil Jackson que imponga disciplina y respeto.

Cuando dejas un grande, caben dos posibilidades: que estés en condiciones de elegir destino o que no. En ese último caso, está claro que entras en declive y, si eres un jugador americano, lo normal es ir dando tumbos de equipo en equipo, sacando todo el dinero posible, y retirarte antes o después según aguanten tu cuerpo y tu caché. Si eres un jugador europeo, te puedes evitar ese carrusel decadente o cortarlo cuando quieras, porque siempre te quedará el retiro dorado en tu país o en las ligas más fuertes del Viejo Continente.

Pero vamos a entender, porque además así lo creemos, que Pau es de los que todavía está en disposición de dirigir el rumbo de su carrera. Y claro, no es lo mismo ir que volver. Cuando vas a la NBA y tienes ganas de triunfar, aceptas recalar donde sea –en Memphis, en Sacramento, en Phoenix…- y luego ya aprovecharás la mínima oportunidad para subir de nivel: de equipo, de sueldo y, si es posible, de ciudad. Pero si ya has triunfado en una franquicia como los Lakers, has vivido tres años y medio en Los Ángeles, buscas nuevo destino y eres europeo, valorarás mucho la ciudad. No te irás a cualquier sitio.

Aunque éste si es americano, yo siempre pongo el ejemplo del siempre elegante e impecable Pat Riley. Después de ocho años triunfales entrenando a los Lakers, estuvo un año de comentarista a la espera de su destino ideal. Y éste no podía ser otro que Nueva York. Cuando finalizó su etapa aquí, recaló en la veraniega Miami, donde sigue actualmente como presidente de los Heat. Pero nunca le habremos visto –ni le veremos- pasear su palmito por Minnesota, Denver o Milwaukee. Por importantes que sean o hayan sido sus franquicias.

Insisto en que ya sé que no es lo mismo. Pero si Pau deja Los Ángeles, tampoco lo veo en cualquier sitio, ni sobre todo en cualquier ciudad. Para irse a la América profunda, siempre le quedará Barcelona. Luego está que tenga a bien irse a vivir a una ciudad que no esté del todo mal pero donde además tenga la oportunidad de jugar en un grande –grandísimo- y además dar un golpe de efecto. Entonces, ahí está Boston.

Enrique de Pablo
Autor del blog Byenrique http://byenrique.wordpress.com

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